No te dio tiempo ni de peinarte tras el colofón de viento del
FIB 2009 con sus consiguientes suspensiones de varios cabezas de cartel (aún estamos llorando por
Kings of Leon), ni de quitarte la pulserita amarilla con el lema
“4 días”, ni de descansar lo suficiente para recuperar el sueño perdido tras esa masa gritona que no te deja dormir en la zona de acampada, que el
FIB ya está asomando otro año más. Y decimos otro año más porque ya son dieciséis, que se dice pronto. Anda que no hubo festivales que intentaron destronar al
Benicàssim (pobre
Summercase). Pero nada, oye. Atrás queda la época en la que el sello
Elefant promocionaba a sus nuevos fichajes en la sala
Maravillas. Hoy por hoy, el
FIB es una cita ineludible no sólo para el público nacional, sino para gente de todas partes de Europa. Y a buena cuenta cabe agregar la retirada de los hermanos
Morán, directores del FIB durante quince años, dando paso a
Vince Power, uno de los promotores de festivales más importantes del Reino Unido. Año nuevo, vida nueva para el
FIB.
Pero hay cosas que no cambian: los grandes carteles. Si bien aún está sin completar la grilla total del festival, ya nos están brillando los ojos por algunas de las apuestas de este año, tanto las mastodónticas como las subterráneas. Entre los cabezas de cartel hay que resaltar, sobre todo, la visita de
Gorillaz. El “otro” proyecto del ex
Blur Damon Albarn aprovecha para presentar nuevo disco en uno de sus más que exclusivos shows, donde sobrepasa el concepto de concierto haciendo un espectáculo tan visual como musical de
clase A. A la par de aquellos monitos, aparecen
Vampire Weekend,
Kasabian o
The Prodigy, todos cabezas de cartel que hace meses ya pasaron por nuestro país, pero aprovechan la cita y las giras de sus últimos discos para demostrarnos cómo suena (otra vez) en directo lo suyo. Dentro de esa ola de rock moderno, otros nombres nos generan hilillo de baba. A falta de
Strokes, bueno es
Julian Casablancas. El líder de los neoyorquinos va dando salida a su proyecto personal antes de editar el nuevo y cuarto disco de uno de los grupos de revival rock más importantes.
Klaxons llevan dando vueltas a su segundo disco lo que yo te diga, y parece ser que ya está listo, horneado y aceptado por todas las partes: buena oportunidad de ver si se sacan de la manga otro
Gravity’s Rainbow.
Charlotte Gainsbourg firmó junto a
Beck uno de los mejores discos de los últimos tiempos,
IRM, y nos lo demostrará en el escenario de Benicàssim (aunque sin
Beck).
Mumford & Sons es otro de los platos fuertes en lo que a rock inglés se refiere: energía hipoacústica y voces afónicas bajo un techo bien a lo
Belle & Sebastian.
The Cribs, por su lado, y
The Clientele, por el otro, harán las veces de jóvenes promesas del brit rock en edad de desarrollo. Ya es hora de que vayan pegando el salto.
Del ámbito joven, virginal y como las verdaderas joyitas del festival, muchas cosas que descubrir para quien no los conozca y muchos artistas por confirmar con un buen directo. Entre los dispuestos a confirmarse están
Efterklang, grupo danés que con su tercer disco aspiran a ser una de las referencias del pop magnánimo europeo.
JJ son otro de los hypes del año pasado que ahora, con
nº3, lograron ampliar su horizonte físico y musical.
The Temper Trap,
Foals o los irlandeses
Delorentos tienen en sus manos la posibilidad de su consagración. En cuanto a electrónica,
Kieran Hebdan con
Four Tet repiten por segundo año consecutivo aprovechando para presentar disco y podremos ver shows tan fiesteros como eclécticos de parte de
Boys Noize, el francés
Yuksek,
Hot Chip o la maquinaria de hip hop y
electro que es
Dizzee Rascal, serán algunas de las puntas de lanza de la fiesta nocturna. En cuanto a presencia española, destacan los toledanos
The Sunday Drivers, uno de los grupos de pop independiente con mayor proyección que llega al final de su carrera dando uno de sus últimos conciertos, lamentablemente. A su vez, figuras conocidas como
Sr. Chinarro, el pop casi
mainstream de
Love of Lesbian y el
shoegaze y ruido contemplativo de
Triángulo de Amor Bizarro, son algunos de los nombres destacados. Y como suele ser costumbre últimamente en los festivales, destacan los regresos sonados (y nunca mejor dicho), aquellos míticos que reviven sus proyectos o apuestan por algo nuevo. Ahí sobresale
John Lydon y sus
PiL (lo que viene siendo:
Public Image Ltd.), la previa de lo que sería la
new wave y el
post-punk y tiempo de revancha para uno de los grandes grupos más relegados de la historia, culpa de la larga sombra de los
Sex Pistols.
Peter Hook, quien fuera bajista de
Joy Division y
New Order, sigue pasando por caja rentabilizando el repertorio de aquellas formaciones, esta vez haciendo una performance musical del
Unknown Pleasures.
Ray Davies (quien fuera líder de
The Kinks) e
Ian Brown (ex líder de
The Stone Roses) regresan a las grandes ligas, uno recordando con nostalgia sus tiempos mozos al mando de una de las bandas más importantes que dio el rock; el otro apostando por sus trabajos en solitario y haciendo algún guiño a su etapa
Madchester.
Y ahí no se queda el
FIB. Este año han apostado más que nunca por hacer de Benicàssim una fiesta de cultura y arte multidisciplinar. Por eso es que los certámenes paralelos de cortometrajes, cine mudo con performance musicales, el teatro independiente, la moda o la danza han dado la nota durante buena parte del año. De esta forma, antes de que empiece el festival varias promesas de la danza y la coreografía española nos harán mover desde los pies a los codos con bailes que van desde el flamenco a la danza contemporánea. Asimismo, el quinto
Scena Simulacro tendrá ya sus finalistas arriba de los escenarios playeros del
FIB, como también lo harán varios de los cortometrajes seleccionados a medio camino entre el
cine indie y la cultura musical, una cuidada selección de videoclips y otras actividades vistosas como las nuevas promesas de la moda en la
Mustang Fashion Weekend. Exposiciones y performances de arte visual tampoco faltarán este año de la mano de artistas como
Judas Arrieta,
Cr3am o
María José Climent, entre otros, jugando con la falsa realidad playera, la instalación absurda y el tobogán desde una perspectiva de dibujo manga.
En definitiva, otro año más el
FIB logra armar un cartelón (y acaparando nuestra atención) como nos llevan teniendo acostumbrados, apostando por los mitos vivos, las grandes promesas, los shows estratosféricos, los artistas globales, los desconocidos y el arte en sus diversas facetas y sentidos. Multidisciplina, pop y orilla. ¿Qué más queréis?