Primavera Sound 09

Impresiones primaverales


Casi como hemos podido (algunos mejor que otros) llegamos del festival que más pendientes nos ha tenido desde su convocatoria y los primeros nombres que confirmaban un cartel de, finalmente, 171 grupos. Tres días de maratón entre concierto y concierto y tres días de abarrotado público que, como mareas que continuaban el Mediterráneo según la luna creciente estos pasados días, se arremolinaban de un escenario a otro. Lo bueno es que la inercia, en este caso, no estaba justificada. Había muchos motivos para la migración de un espacio a otro con las cosas muy claras, aunque siempre perdiendo alguna actuación que, inevitablemente y por cuestión de horarios y solapamientos, no pudimos disfrutar. Y lo mejor: las expectativas se han cumplido casi en su totalidad. Os contamos lo que más nos gustó.

De las primeras actuaciones que seguimos, suponiendo casi el atragantamiento del primer helado estival por aquello de las prisas como recién llegados, fue la de los canadienses Women. Uno de los discos (su homónimo en Jagjaguwar) más interesantes y originales que hemos escuchado durante todo el año pasado (un sonido experimental muy particular entre psych-folk y el post-punk, de prodigiosas intervenciones vocales y arreglos electrónicos) y la actuación que ya habíamos visto en Pitchfork.TV (de un concierto de la banda en el Cake Shop de Nueva York) y, sí, también en el escenario Pitchfork, no podían sino situarnos en las primeras filas de este concierto vespertino para ver a estos jóvenes revolverse sobre el escenario. Entre riffs guitarreros y magníficos ritmos de batería repasando el debut que comentábamos, la coordinación de ruidos, melodías y voces se mezclaba con los comentarios que hacían los de Alberta sobre el enclave (algo que Crystal Stilts también repitieran al día siguiente, aunque no quedando muy duchos en geografía, precisamente). 

Magnífica coordinación de ruidos, prodigios y coros vocales e intervenciones a guitarra de los canadienses Women


Tras este inicio acudimos a terminar el concierto de una calma y simpática Ana Fernández-Villaverde. La Bien Querida, también aflamencada en su indumentaria para la ocasión, aunque mucho más colorista y rodeada de una banda, celebraba en el escenario su debut, Romancero (Elefant), siguiendo la pauta del álbum en cuanto a arreglos y cambios. Joe Crepúsculo, el príncipe del pop, como le nombró ella, salió a acompañarle vocalmente en A.D.N. y fue inevitable el comentario sobre la polémica 9.6., que también nos llevó casi las manos a la cadera para disfrutarla en flexiones de un lado al otro, como la mayoría de sus deliciosas jotas pop. Afortunadamente tuvimos la ocasión de ver a los neocelandeses The Bats, con su jangle pop de esas latitudes, ofrecer un magnífico concierto lleno de recuerdos en La Pequeña Bety en Madrid, un día antes de partir a Barcelona; pero no pudimos evitar volvernos a asomar para ver lo que hacían en el nuevo escenario (Ray Ban / Vice que, desde luego, no era el mejor espacio) también muy cerquita del mar. Pop enérgico de melodías y estribillos infecciosos y algún eco de The Clean antes de llegar a Spectrum, para volar casi ingrávidos con la psicodelia space-rock del inglés Peter Kember, uno de los mejores momentos del festival (que no pudimos disfrutar por completo por la cola que nos mantuvo junto a Magic Markers para comprar los tickets de refrigerios varios – por cierto, un buen avance lo de las máquinas y la validez para los tres días de las consumiciones-). 

El concierto-performance de The Horrors paseó su nuevo goth-rock postpunkero y alguno de los momentos más divertidos del festival


The Vaselines fue también uno de los primeros conciertos que más nos agitó al ritmo de sus inolvidables marchas indie-pop y sus twee-hits synthpopeados en uno de los conciertos más masificados de la primera tarde del festival. Yo La Tengo y My Bloody Valentine sonaron no del todo bien en un Estrella Damm que, según conciertos, nos arqueaba las cejas, pero que, con estos en concreto (también Spectrum había sonado aquí), disfrutamos como los que más. Correctos, pero sin dejarnos lívidos como en otras ocasiones nos condujeron a las puertas de uno de los conciertos que más ganas teníamos, el de The Horrors. También celebrando su segundo trabajo Primary Colours (Everlasting) los de Londres formaban desde el escenario entre guitarrazos, líneas de bajo (no podíamos dejar de pensar en Andy McCluskey siguiendo los movimientos de cuello del bajista), farfisa en momentos gloriosos de un fantasmal goth-rock post-punkero de lo más efectivo para esas horas, cuando ya quedaba atrás la media noche. Problemas con el sonido y la monitorización llevaron a Faris Rotter (el escuálido cantante) y a sus interpretaciones no sólo vocales, a enfrentarse con el técnico y propinarle algunas descargas de acoples como reprimenda a la falta de sonido. Pose a raudales para un concierto para muchos de los que allí botaban mimetizados con los ingleses, extasiante y, desde luego y a todas luces, divertido. En cualquier caso ¡qué bien han hecho alejándose del anónimo garage rock de su primer álbum! 

Sorteando algún salto de cama (la moda le deja a unos patitiesos a veces), albornoces, cofias rusas y chales con espumillón dorado incluido, wayfarers (sí, todavía a las 2 y pico, puestas y, además, de todos los colores) y algunas otras lindeces de festival (al fin y al cabo para eso están también) llegamos a ver a unos correctos, aunque algo decepcionantes, Wavves, antes de dedicarle algunos menos (lo que vimos) al príncipe de la IDM, Aphex Twin, más enloquecido que nunca con un torrente de beats galopantes y estridentes melodías. Algo que, por otro lado, siempre se le ha dado muy bien. 

Impresionantes melodías y compases, juegos de batería y arreglos a teclado de Crystal Stilts


Una de las actuaciones que más disfrutamos del festival es la que abrió la tarde del viernes y que protagonizaron los americanos Crystal Stilts también sobre el escenario Pitchfork, que seguía regalándonos alegrías. Impresionantes melodías y juegos de batería sobre guitarras y teclados armonizados entre los mejores Jesus & Mary Chain y Joy Division. Los bailes lisérgicos y algo desacompasados de Brad Hargett, el vocalista, la coordinación de los miembros del grupo y los comentarios más o menos afortunados del teclista (y esas lecciones geográficas que se saltó) nos tuvieron cautivados durante todo el concierto y, aunque echáramos de menos algún tema concreto, como Prismatic Room, su directo repasó Alight of Night (Slumberland / Angular Recordings / Green Ufos), su debut en largo y uno de los mejores discos de lo que llevamos de año. Al fin y al cabo es lo que queríamos escuchar, lo que queríamos ver. Bat For Lashes y una excelente combinación de sonidos, ritmos, melodías y, sobre todo, los registros vocales de Natasha Khan, nos tuvieron bien pegados al asfalto antes de que comenzasen el noise-pop de aires indie-cincuentones de Vivian Girls, perfectamente articuladas en un Pitchfork también rebosante. Coros de voces, guitarras nerviosas y ruidosas y tres chicas muy capaces con una de las mejores propuestas, en su género, que escuchamos el año pasado. 

The Pains of Being Pure at Heart ofrecieron un concierto perfecto, aunque muy corto


Sin ver mucho del que no fue, desde luego, uno de los mejores conciertos que hayamos visto de Spiritualized, raudos acudimos a la primera fila del Pitchfork (otra vez) para ver a The Pains of Being Pure at Heart, en una actuación (su primera en España) perfecta, aunque demasiado corta, en la que interpretaron muchos de los temas de su homónimo debut (Slumberland / Fortuna Pop!) y algunas de las nuevas canciones que, desde hace meses, circulan como demos por algunos blogs y peer to peer. Sin dejar de sonreír ni de sorprenderse por el entusiasmo del público español (bueno, esto es un decir porque es la edición del Primavera Sound donde más extranjeros hemos visto) regalaron muchos de sus inmediatos himnos como Come Saturday, Young Adult Friction, This Love is Fucking Right! o Everything With You, entre otras (a decir verdad, cualquiera). Esperamos poder volver a verlos pronto y en solitario. Las fantasmagorías humeantes del drone áspero y sostenido de Sunn O))) nos mantuvieron atónitos mientras intentábamos adivinar sus figuras sobre el stage durante su anonadante espectáculo en el ATP, justo antes de cambiar seriamente de registro cuando saltamos a ver a Jarvis Cocker y su banda presentando su segundo álbum en solitario (Further Complications, Rough Trade) y alardeando su amanerado dandismo pop británico, desde luego con la elegancia que sólo él sabe exhibir. Poco después tenían lugar dos grandes decepciones, las que protagonizaron Dan Deacon (y su troupe blanca), por charlatán y excesivo y por alejarse de sus discos en este Ensemble irregular y aburrido; y A Certain Ratio, que no debían tener su mejor día (y desde luego no fue su mejor repertorio tampoco). Volviendo al Pitchfork nos encontraríamos con Michael Mayer, quien nos facilitó algún momento de baile y bizarradas diversas en una sesión regular que nos hace pensar (junto al resto de artistas relacionados con la electrónica en el cartel) que es un género que en la programación se podría mejorar. 

Jeremy Jay
ofreció un concierto indiepopero y cinemascope aunque, a caballo entre ambos álbumes, tuvo algún contratiempo con el sonido perdiendo la red en varias ocasiones su escenario. Nos alegramos de haber disfrutado de su actuación en Moby Dick meses atrás, donde todo salió estupendamente. No hubo que moverse mucho para llegar a Jesu y uno de los conciertos con los que más disfrutamos entre la espesura post-rockera de guitarras capeadas y momentos épicos cuasi-shoegazers de estos dos ensimismados de los pedales. 

El momento más emocionante del festival lo dibujaron las notas dirigidas por Michael Nyman y la banda que le acompañaba

Poco después entramos en el auditorio para asistir a uno de los conciertos más alucinantes del festival, el que ofreció el compositor Michael Nyman con distintas secciones de viento y cuerda e innumerables recuerdos fílmicos. Los desarrollos y construcciones dirigidas por este genio contemporáneo al piano, la sensibilidad de las melodías y los ecos evocativos que resonaban, provocaron algunos de los momentos más emocionantes que vivimos en el festival con los que disfrutamos, como pocas veces, del hecho de derramar más de una lágrima ante una abstracción tan delicada como deliciosa. El lenitivo posterior fue el de Oneida, quienes nos recompusieron el cuerpo con un (necesario hasta que resultó reiterativo) monocorde espectáculo falto de energía y fuelle. Como la que no les falta, en absoluto, a Liars, protagonistas de uno de los más increíbles directos de toda la edición. Iniciáticos ritmos de batería, metálicas distorsiones de guitarra y espasmos exhibicionistas en un concierto memorable antes de ver terminar a unos, no tan memorables, Deerhunter y antes de regresar al ATP para disfrutar del directo de unos muy interesantes Gang Gang Dance (cabía esperarlo después de escuchar su último disco Saint Dymphna), con factor inquietante incluido sobre el escenario como un elemento más coadyuvando a la hipnosis de sus baterías, las voces y delays de Liz Bougatsos y los sintetizadores hechizantes. Después serían Simian Mobile Disco los que traerían, además de un espectáculo de luces alucinante, un buen número de beats y melodías en loop, que el cansancio de tres días sin parar apenas nos dejó disfrutar. 

Un balance más que positivo con la mayoría de las expectativas cubiertas y alguna agradable sorpresa nos lo dejan otra vez claro. La programación nos lo servía en bandeja y, sin conocer la de su próxima edición, seguramente no nos pillemos los dedos cuando decimos que, por supuesto, el año que viene repetimos. Nos gusta el Primavera Sound. Nos encanta. ¡Y que viva titanga!
Bookmark and Share

¿has estado?
escribe aquí tu opinión hay 4 comentarios // 1 a 4   
Alk 15/06/2009, 18:03
Hombre, no lo voy a negar que venía del Azkena de flipar con Eli Paperboy Reed y Wovenhand (y por supuesto con los Black Crowes, como no), y aunque no todos los grupos que tocaron me gusten, y en un festi en imposible verlo todo, si que me gusta leer en los medios "especializados" lo que uno, que no tiene recursos, no pudo ver, asi como ver las impresiones de los CONCIERTAZOS que hubo. ¡Que aqui no solo entran gafapásticos!!!
Susie Diéresis 10/06/2009, 00:13
Alk, te faltó hacer algún descubrimiento del cartel. Ibas a tiro fijo: tiro de hype. Liars forever!!!!! Qué gran directo. Un diez.
Alk 8/06/2009, 17:00
¿Esto es la crónica completa de todo el festival? yo estuve solo el sábado, y al menos de ese día me parecieron apoteósicos los conciertos de Kitty Daisy & Lewis, el conciertazo que se marcó Neil Young con el nuevo disco (nada que ver con otras veces en que se pone un poco tostón) o los Black Lips que la liaron parda, y por lo que me han contado no solo en el festival. Sonic Youth bastante flojuchos para lo que me esperaba, pero para ser una crónica del festival, no os faltan un par de cosas???
Ramon 5/06/2009, 01:37
Primavera sound 09 pues fue lo mejor! Me hubiera gustado que estuviesen Dream Tribes, con Fabiola Gatti, que son parecidos a Bat for Lashes pero mejor aún. Y bueno, quizás el próximo año.

hay 4 comentarios // 1 a 4   


código de seguridad
(introduce el código que aparece a la izquierda):
nombre (obligatorio):
e-mail (obligatorio, no aparecerá publicado):
comentario:
galería de fotos
Women. Foto: Dani Canto
Women. Foto: Dani Canto
Spectrum. Foto: Chus Sánchez
quiénes

Es uno de los grandes festivales de música independiente que se celebran en nuestro país. Durante tres días tuvimos la oportunidad de ver algunas de las mejores propuestas, tanto a nivel nacional como internacional.

por qué

Por ser uno de los festivales de música independiente con más personalidad de este país, dirigido a un público melómano y especializado y con un exquisito cartel que prima la calidad y la coherencia frente al hype de turno. Aunque no albergásemos dudas, lo volvemos a confirmar una vez pasado: es EL festival.

nuestros proyectos


notodo.com es un proyecto de