Para modernos de todo el mundo,
Sónar es el epicentro de todo (lo más interesante) que sucede en este país. Para los barceloneses, una de sus mayores industrias y fuente de ingresos. Y para todos los que pisan la capital catalana esas fechas, el festival es la puerta de entrada al verano festivalero y, digámoslo claro, banco de pruebas de los estilismos más extremos que se lucirán durante la estación estival. Pese a esos juveniles referentes,
Sónar ronda ya la adolescencia (la próxima será la 16ª edición) y destila este año madurez. La nueva edición del festival, que se presentó hace un mes en rueda de prensa en Barcelona, destaca por volver a sus raíces. La electrónica es, de nuevo, la reina de la pista en este
Sónar que, tras años de manga ancha a la hora de incluir otros géneros (fundamentalmente el hip hop, que cobró especial fuerza al principio de esta década y recientes incursiones en la música de baile, como referente anterior a la gran familia del techno y sus derivados) se consagra, otra vez, a la electrónica más purista.
Maestros del beat y sus discípulos
Y si hablamos de electrónica sin concesiones, de abstracción máxima y, casi, ejercicios espirituales sonoros, pensaremos en
Orbital. El dúo británico que revolucionó la escena en los años noventa acaba de reunirse tras cinco años inactivos, trayendo a la
SonarClub su sofisticado y pionero techno que hará vibrar a los que ya peinamos canas además de ser un ejercicio de pedagogía musical para los más jóvenes. Más densa, pero igualmente interesante es la propuesta de los alemanes
Shed y el guaperas
Marcel Dettmann que, desde el sello berlinés
Ostgut Ton, echan mano (para renovarlo con gran brío) del no menos clásico sonido de Detroit y, Alemania obliga, darle tintes oscuros y, ya puestos, agudas texturas. Un grupo de grupos (no será el único) también deleitará a los amantes del beat a palo seco, sin guitarras ni contemplaciones. Son los
Moderat, combinación de
Modeselektor y
Apparat, que oscilan entre la grandilocuencia electrónica y un sutil ruidismo acelerado que hará las delicias de los que quieren bailar a toda costa pero con fundamento.
El sello americano
Ghostly International llevará en su caravana una representación de sus talentos a Barcelona (sin
Matthew Dear, por desgracia) con motivo de su décimo aniversario.
Michma,
The Sgiht Bellow y
Lusine desfilarán por el evento con el atractivo extra de ver a
Sam Valenti (
SV4, el jefe de todo eso) a los platos. Por cierto, que si quieres empezar a practicar pasos de baile, por la cara, puedes bajarte en
este enlace una compilación de esta discográfica de Michigan. Otro sello imprescindible, la última gran verdad de la música electrónica de los infrasonidos, el ruido blanco y la experimentación sonora, es
Raster-Noton. El sello paseará a sus figuras por la plaza barcelonesa desde
Alva Noto (a quién se pudo ver hace pocos meses en la capital catalana),
SND,
Atom™ y
Byetone. Las estrellas de este showcase serán los fundadores del sello:
Byetone y
Alva Noto. Este último puntual colaborador de
Michael Nyman y
Ryuichi Sakamoto, capaz de hacer la experimentación
geek de los osciladores, los secuenciadores y el sonido de inputs y datos en extraños bucles que retan a la física, el alemán
Carsten Nicolai (pese al nombre de ínfulas finlandesas) retoma la investigación del arte sonoro, la música concreta y el delirio eletroacústico para reprocesarla y servirla en prodigiosos y rítmicos paisajes sónicos.
Paraíso hipster
Pero no todo va a ser
hi brow en la propuesta. El hedonismo también tiene cabida en el festival. Entre el cartel destaca la presencia de uno de los fenómenos recientes que ha causado auténtico furor a ambos lados del Atlántico.
Animal Collective se encargará de calentar motores la noche del sábado en
SonarClub, en el que será uno de los pocos conciertos que los de Baltimore realizarán este verano en Europa, un poquito antes que los veteranos
Orbital pongan en marcha su abstracción. Colectivo que reúne destacados proyectos experimentales recientes (
Panda Bear,
Avey Tare,
Deakin y
Geologist) hará sonar su aclamada investigación sonora de
Merriweather Post Pavillion (disco del mes en cualquier medio, y discazo para cualquiera con sangre en las venas) en el recinto de la
Fira 2. Aunque credenciales pichis no les faltan, el auténtico triángulo de las Bermudas hipster (¡cuidado!) se producirá en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona el jueves por la tarde con el concierto de
RRIICCEE. Quizá el arroz al cuadrado de su nombre no te diga nada pero este es el grupo de un tal
Vincent Gallo. El director de
Buffalo 66, acompañado de los hermanitos de
Lukas Haas (el niño de
Único testigo y luego actor de culto) y bajo la dirección artística de
Gallo y
Eric Erlandson, el que fuera cofundador de
Hole (la banda de la viudísima
Courtney Love). Esta ensalada de referencias de cultura popular tiene por resultado una vuelta de tuerca a la noción de
jam session en una sesión de improvisación que promete sorprender y, a las malas, al menos nos permitirá estar más o menos cerca de ese mito erótico de gafapastas (y quién esté libre de pecado...).
Pop 2.0, generación MySpace y divas de ayer y hoy
La nueva escena pop nacional, su tendencia al absurdo en las letras y los acabados lo-fi en la producción, se hace hueco en un festival donde “las escenas emergentes” tienen mayor protagonismo. Sensaciones locales como
Joe Crepúsculo,
Guillamino o
Tarántula desfilarán por
Sónar de Día. Por su parte, en el ámbito internacional, el festival rastrea aquellos productores emergentes que, pese a renovar el panorama musical, lo hacen a partir del trabajo en red y de la difusión a través de Internet. En definitiva, la generación que sabe que la muerte del CD (o cualquier soporte físico en general) no significa el final de la música. Más bien al contrario, ofrece posibilidades ilimitadas. Para empezar, de baile sin miramientos. Es la propuesta de
Crystal Castles,
GoldieLocks o
Micachu que beben de las fuentes del pop para subvertirlas y servirlas calentitas directamente a domicilio en modo de invitación al hedonismo.
Last but no least, el viernes noche reinará un icono ochentas, musa erótica de la ambigüedad, chica Bond y un centenar de etiquetas más para una mujer inclasificable.
Grace Jones traerá su espectacular figura y el disco de su tardía vuelta a la música,
Hurricane para dar paso a una noche marcada por la heterogeneidad en cuanto a edades y procedencias. Los jóvenes bailones de
Late of the Pier seguirán a la esbelta jamaicana, para volver a África de la mano de
Buraka Som Sistema. La fórmula del cóctel inesperado se repetira el sábado donde los veteranos
Orbital antecederan a
Crystal Castles para africanizar la noche con
Mujava.
Lo dicho, electŕonica en sus miles de expresiones y posibilidades. Y luego, claro, el drama de encontrar un taxi... Pero eso es otra historia.