Si hay una forma de explorar en el mundo de la música independiente, esa es con conciertos. Música, música y más música. Y eso, y a punta pala, es lo que nos da el
Monkey Week desde perspectivas, modos y fondos diferentes. Sí, es un festival con un escenario grande, bonito y nombres internacionales: desde
hypes a dinosaurios que creíamos fuera de la faz de la tierra comparten sitio, bocatas y fruta (entre otras cosas) en el camerino con bandas nacionales en constante ascenso y a punto de dar grandes saltos a la escena internacional como
Triángulo de Amor Bizarro,
Pony Bravo o
Lüger. Pero no sólo queda ahí la cosa. De ser así, poca sorpresa darían. Pero la dan: llenan el Puerto de Santa María de
showcases, repartidos por la ciudad, en diversos escenarios y horarios, que son la parte más jugosa de este festival. Conciertos principalmente de bandas nacionales e internacionales subterráneas, independientes, traídos por promotoras pequeñas o medianas que son las que alimentan la escena musical en España.
Giradiscos,
Fikasound,
Mirador Pop,
La Castanya o
Grocgod Music, entre otros organizadores de conciertos, junto a sellos independientes como
Sones,
Cuac! Música,
Sello Salvaje,
Astro o
Bankrobber, entre muchos otros,
entre los días 8 y 12 de octubre en el Puerto de Santa María, Cádiz.
Festival al uso
La parte más clásica del festival tendrá lugar durante tres de los cinco días del festival, del sábado 9 al lunes 11 de octubre, en sesión noche y con nombres tanto nacionales como internacionales. Si bien aún el cartel está por completarse, de momento lo más destacado, sin duda, es la cita de
Faust, cabezas indiscutibles de un cartel que no tiene tapujos a la hora de mezclar estilos. Los alemanes son los culpables a la hora de crear el nombre de krautrock (una de sus experimentales canciones de sus inicios llevaba ese título). Habiendo formado parte de una convulsa escena en los ’70 junto a gente como
Can,
Cluster,
NEU!,
Ash Ra Tempel o
Popol Vuh y con cuarenta años de trayectoria, aumentaron las posibilidades sonoras que permitía un estudio de grabación en aquella época mezclando psicodelia con picos de experimentación sincronizada, ruido básico y mente abierta. No dejan de editar discos y de estar en forma, y así lo demostrarán en el
Monkey Week. El último cabeza de cartel del festival en confirmar su presencia fueron unos experimentados en esto del gamberrismo y los directos tan tóxicos como sólidos. Es el caso de
Buzzcocks, grupo fundacional del punk de finales de los '70. La banda, siempre capitaneada por
Pete Shelley y
Steve Diggle, seguirá esbozando aquellos himnos que le siguen dando de comer y que hace que sus directos gigan teniendo fuerza, presencia e interés en los allegados del rock y el punk rabioso clásico. Por debajo de los alemanes y los británicos se ubican varios artistas que rozan diferentes palos. De un lado,
The Strange Boys: cuarteto tejano que con apenas dos discos se han transformado en la nueva sensación del pop vitamínico, con aires bien
rollingstonianos, mucha actitud punk y erigiéndose como los sucesores correctos de gente como
The Libertines pero desde una raíz más clásica y menos colocada. Del otro,
Kid Koala: músico chino-canadiense que mezcla música de baile con samples de música antigua, scratches actuales y pinchazos de electrónica cercanos tanto a bases de hip hop como a la experimentación minimalista.
Andrew Bird es uno de los songwriters que mejor supieron acunar en la pasada década (junto a gente como
M. Ward,
Beirut o
Calexico) la canción fronteriza de autor, cerca tanto de la americana como del folk campestre y delicado. Se anima a venir solo al
Monkey a pasear las canciones de
Noble Beast, su última referencia editada por
Fat Possum.
Debido a la caída a última hora de
Chain & the Gang o, lo que es lo mismo, el nuevo proyecto del músico-presentador-escritor
Ian Svenonius (quien liderara
The Make Up o
Nation of Ulises), el encargado de poner patas arriba a ritmo de drone electrónico, ruido eterno y experimentación intercrepuscular será Sonic Boom, el seudónimo bajo el que se sostiene el ex Spacemen 3. En este caso, en medio de una gira española que comenzó en el
Experimenta Club y acabará en Andalucía con los malagueños Tom Cary sirviendo de excelente banda de apoyo.
Cave secundarán a
Faust en eso de hacer krautrock y ruido inteligente. En este caso, los de Chicago vuelven en menos de un año a nuestro país con la excusa de presentar el flamante EP editado por
Drag City y la cinta de cassette compartida con
Skarekrau Radio, en una gira amasada por
Giradiscos y que nos dejará ver el lado más esquizoide de la banda. La electrónica dubstepera de
Joy Orbison (uno de los triunfadores del pasado
Sónar) y la orquesta visual experimental y futurista casi funky-punky de
Chrome Hoof pondrán la nota más actual y fiestera del
Escenario Heineken. En cuanto a participación española, lujo ibérico:
Lüger, una de las revelaciones del año y que repiten en el
Monkey Week, tienen primer disco bajo el brazo, grabado con
Paco Loco (mesías del rock en Andalucía y claro impulsor del festival) y que supuso un golpe de efecto en lo que a rock experimental y psicodélico se refiere en nuestro país;
Triángulo de Amor Bizarro no necesitan presentaciones: con canciones como
El fantasma de la transición o
De la monarquía a la criptocracia nos tienen ganados; y
Pony Bravo, uno de los orgullos de la Andalucía
underground, gran promesa a nivel nacional, mezclan el espíritu del barrio de Triana con los suburbios neoyorquinos, la gravedad de
Tom Waits con el cante jondo: pura vibrafonía.
Festival al desuso
La parte más potente del festival es el circuito de
showcases. Todos los grupos destacan, prácticamente. Según la línea que escojas, el estilo que te guste, el sello al que sigas o la tendencias que esperas encontrarte. Hablar de todos los grupos que participarán sería un suicidio literario, porque son multitud, pero sí vale la pena hacer un paneo general sobre lo que uno tiene más expectación. Seis espacios (los escenarios
Musicarte,
Mondosonoro.com,
IAJ Desencaja,
Epiphone,
Carhart Shuffle y
Artistas en ruta) repartidos por el Puerto que nos dejarán postales para el recuerdo, más que seguro. Hay fuerte presencia de grupos suaves, cercanos al pop selvático, salvaje por lo desgarrador, pero de un perfil más folk. Ahí es donde aparecen nombres como los de
Ainara LeGardon, que lucirá reciente alianza entre
Aloud Music Ltd. y
Winslow Lab y aprovechará para adelantar material de su inminente nuevo disco, más cerca del rock que del folk. Las raíces de la
americana sonarán gracias a grupos como
Audience (los que mejor se acercan al género en el país, directamente) o
Marcus Doo and the Secret Family (ganadores del
Proyecto Demo hace unos meses y fieles candidatos a conquistar la corona del rock grave). También habrá sitio para el sonido americano original: directa desde Brooklyn
Julie Peel traerá las canciones de su a punto de estrenarse en Europa
Near the Sun y para la emulación de
Me and the Bees, combo catalán que es una de las revelaciones de la temporada gracias a sus canciones dulces y mínimas.
De las bandas más desconectadas de etiquetas y que están viviendo una etapa dulce y se presentan como lo más interesante, podemos destacar a
Autumn Comets, jovencísima banda madrileña que verá editado su nuevo disco por
Cuac! Música y que gracias a
Mirador Pop y su sello llevará hasta el Puerto las canciones de su nuevo disco, cerca de la psicodelia pop y el experimento a lo
Explossions in the Sky y que cuenta con colaboraciones de
Micah P. Hinson o
Russian Red.
Fiera son una incógnita, pero molán muchísimo: lejos del ruido y casi de forma autárquica, gritan palabras con acento sevillano, centrándose en textos tan bizarros e hirientes como adictivos.
De Vito siguen paseando sus sintetizadores y su EP (
Berlusconi) por varios de los festivales de este año, mientras que
Trisfé hace lo propio con su sonido noventero pulido, cuidado que destartala a golpe de glockenspiel y guitarras limpiamente sucias un repertorio propio de aúpa.
La canción pop tirando a feliz tendrá dos elegidos por parte de
Notodo:
Papá Topo (somos fans suyos, ya lo sabréis), que seguirán afinando puntería en directo antes de editar el que será su primer disco largo, y
Holywater, gallegos que con tres discos en el mercado y apunto de editar cuarto bajo la supervisión de
Santi García, siguen pariendo melodías serias y técnicamente perfectas. La familia
hippie orquestal tendrá con
Hola a todo el mundo el concierto del día, y grupos como
Magnética, los andaluces
Mañana,
Yani Como y
Santos de Goma también servirán para atender a la causa. Cádiz es la ciudad que más bandas aporta, dando cancha a su talento local con gente como los ya casi consagrados
G.A.S. Drummers y con talentos emergentes del blues (
¿Qué diría Freud?), el pop (
Cassettes o
Amnesia) o hardcore (
Rotaflex), entre otros. Portugal tendrá su merecida representación con dos de los grupos que más se acercan a nuestro país:
Clã y
A Jigsaw. Unos más cerca de su raíz portuguesa, otros que bien podrían ser de una campiña americana y que harán parada en medio de su gira europea en Cádiz. Los catalanes
Mujeres, los
granaínos Guadalupe Plata y los madrileños
Los Caballitos de Düsseldorf pondrán la nota más ruidosa, garagera y frenética del festival, mientras que esperadas visitas como la de
Eladio y los Seres Queridos o el ex
Surfin’ Bichos y
Mercromina Joaquín Pascual también darán la nota.
¿Quién da más? Además de las decenas del gran puñado de bandas, el festival apuesta por talleres para profesionales del mundo de la música y poseedores del abono impartidos por gente como
Julio de la Rosa (dando claves para hacer una banda sonora),
Lucrecia Dalt (aportando la utilización de controladores externos a los instrumentos para adaptarlos al directo) u
Olaf Ladousse, de
Los Caballitos de Düsseldorf (hablándonos del
circuit-bending y nos hará una muestra de cómo desde la pura analogía se pueden crear sonidos cercanos a la arteria digital). El
Monkey Week pone las cartas sobre la mesa y a varias decenas de bandas con declarado acento nacional y mitos de la escena internacional para postularse como uno de los grandes festivales a los que seguir la pista. Cinco días de rock, pop, electrónica, experimentación y, sí, directos a tutiplén. Ellos sí dan más.