Monkey Week

El hipermercado musical


El año pasado amanecimos un buen día entre otros tantos con la novedad de un festival nuevo, el Monkey Week. A priori parecía una idea de bombero hacer un festival a un mes de la vuelta al curro, fuera del circuito de festivales de verano, hacerlo en el Puerto de Santa María (el punto más abajo de todo el país, prácticamente) y arriesgarse a que no sea un festival de pop al uso por varias cosas: no traían los nombres más populares del mercado, apostaban fuertemente por el underground nacional y, sobre todo, se fundamentaba en una cantidad más que sugerente de showcases por la ciudad acompañados de mercadeo pop en sus facetas menos conocidas. Para sorpresa y deleite, nos acabamos topando con el festival más diferente del territorio. Algo así como la versión española del South by Southwest, pero con chopitos en vez de mantequilla de cacahuete. Este año celebran su segunda edición con más días, más grupos, más nivel y muchas más ganas en lo que promete ser una cita anual ineludible y esperable de las que más. Porque ellos lo valen.

Si hay una forma de explorar en el mundo de la música independiente, esa es con conciertos. Música, música y más música. Y eso, y a punta pala, es lo que nos da el Monkey Week desde perspectivas, modos y fondos diferentes. Sí, es un festival con un escenario grande, bonito y nombres internacionales: desde hypes a dinosaurios que creíamos fuera de la faz de la tierra comparten sitio, bocatas y fruta (entre otras cosas) en el camerino con bandas nacionales en constante ascenso y a punto de dar grandes saltos a la escena internacional como Triángulo de Amor Bizarro, Pony Bravo o Lüger. Pero no sólo queda ahí la cosa. De ser así, poca sorpresa darían. Pero la dan: llenan el Puerto de Santa María de showcases, repartidos por la ciudad, en diversos escenarios y horarios, que son la parte más jugosa de este festival. Conciertos principalmente de bandas nacionales e internacionales subterráneas, independientes, traídos por promotoras pequeñas o medianas que son las que alimentan la escena musical en España. Giradiscos, Fikasound, Mirador Pop, La Castanya o Grocgod Music, entre otros organizadores de conciertos, junto a sellos independientes como Sones, Cuac! Música, Sello Salvaje, Astro o Bankrobber, entre muchos otros, entre los días 8 y 12 de octubre en el Puerto de Santa María, Cádiz.

Festival al uso
La parte más clásica del festival tendrá lugar durante tres de los cinco días del festival, del sábado 9 al lunes 11 de octubre, en sesión noche y con nombres tanto nacionales como internacionales. Si bien aún el cartel está por completarse, de momento lo más destacado, sin duda, es la cita de Faust, cabezas indiscutibles de un cartel que no tiene tapujos a la hora de mezclar estilos. Los alemanes son los culpables a la hora de crear el nombre de krautrock (una de sus experimentales canciones de sus inicios llevaba ese título). Habiendo formado parte de una convulsa escena en los ’70 junto a gente como Can, Cluster, NEU!, Ash Ra Tempel o Popol Vuh y con cuarenta años de trayectoria, aumentaron las posibilidades sonoras que permitía un estudio de grabación en aquella época mezclando psicodelia con picos de experimentación sincronizada, ruido básico y mente abierta. No dejan de editar discos y de estar en forma, y así lo demostrarán en el Monkey Week. El último cabeza de cartel del festival en confirmar su presencia fueron unos experimentados en esto del gamberrismo y los directos tan tóxicos como sólidos. Es el caso de Buzzcocks, grupo fundacional del punk de finales de los '70.  La banda, siempre capitaneada por Pete Shelley y Steve Diggle, seguirá esbozando aquellos himnos que le siguen dando de comer y que hace que sus directos gigan teniendo fuerza, presencia e interés en los allegados del rock y el punk rabioso clásico. Por debajo de los alemanes y los británicos se ubican varios artistas que rozan diferentes palos. De un lado, The Strange Boys: cuarteto tejano que con apenas dos discos se han transformado en la nueva sensación del pop vitamínico, con aires bien rollingstonianos, mucha actitud punk y erigiéndose como los sucesores correctos de gente como The Libertines pero desde una raíz más clásica y menos colocada. Del otro, Kid Koala: músico chino-canadiense que mezcla música de baile con samples de música antigua, scratches actuales y pinchazos de electrónica cercanos tanto a bases de hip hop como a la experimentación minimalista. Andrew Bird es uno de los songwriters que mejor supieron acunar en la pasada década (junto a gente como M. Ward, Beirut o Calexico) la canción fronteriza de autor, cerca tanto de la americana como del folk campestre y delicado. Se anima a venir solo al Monkey a pasear las canciones de Noble Beast, su última referencia editada por Fat Possum.

Debido a la caída a última hora de Chain & the Gang o, lo que es lo mismo, el nuevo proyecto del músico-presentador-escritor Ian Svenonius (quien liderara The Make Up o Nation of Ulises), el encargado de poner patas arriba a ritmo de drone electrónico, ruido eterno y experimentación intercrepuscular será Sonic Boom, el seudónimo bajo el que se sostiene el ex Spacemen 3. En este caso, en medio de una gira española que comenzó en el Experimenta Club y acabará en Andalucía con los malagueños Tom Cary sirviendo de excelente banda de apoyo. Cave secundarán a Faust en eso de hacer krautrock y ruido inteligente. En este caso, los de Chicago vuelven en menos de un año a nuestro país con la excusa de presentar el flamante EP editado por Drag City y la cinta de cassette compartida con Skarekrau Radio, en una gira amasada por Giradiscos y que nos dejará ver el lado más esquizoide de la banda. La electrónica dubstepera de Joy Orbison (uno de los triunfadores del pasado Sónar) y la orquesta visual experimental y futurista casi funky-punky de Chrome Hoof pondrán la nota más actual y fiestera del Escenario Heineken. En cuanto a participación española, lujo ibérico: Lüger, una de las revelaciones del año y que repiten en el Monkey Week, tienen primer disco bajo el brazo, grabado con Paco Loco (mesías del rock en Andalucía y claro impulsor del festival) y que supuso un golpe de efecto en lo que a rock experimental y psicodélico se refiere en nuestro país; Triángulo de Amor Bizarro no necesitan presentaciones: con canciones como El fantasma de la transición o De la monarquía a la criptocracia nos tienen ganados; y Pony Bravo, uno de los orgullos de la Andalucía underground, gran promesa a nivel nacional, mezclan el espíritu del barrio de Triana con los suburbios neoyorquinos, la gravedad de Tom Waits con el cante jondo: pura vibrafonía.

Festival al desuso
La parte más potente del festival es el circuito de showcases. Todos los grupos destacan, prácticamente. Según la línea que escojas, el estilo que te guste, el sello al que sigas o la tendencias que esperas encontrarte. Hablar de todos los grupos que participarán sería un suicidio literario, porque son multitud, pero sí vale la pena hacer un paneo general sobre lo que uno tiene más expectación. Seis espacios (los escenarios Musicarte, Mondosonoro.com, IAJ Desencaja, Epiphone, Carhart Shuffle y Artistas en ruta) repartidos por el Puerto que nos dejarán postales para el recuerdo, más que seguro. Hay fuerte presencia de grupos suaves, cercanos al pop selvático, salvaje por lo desgarrador, pero de un perfil más folk. Ahí es donde aparecen nombres como los de Ainara LeGardon, que lucirá reciente alianza entre Aloud Music Ltd. y Winslow Lab y aprovechará para adelantar material de su inminente nuevo disco, más cerca del rock que del folk. Las raíces de la americana sonarán gracias a grupos como Audience (los que mejor se acercan al género en el país, directamente) o Marcus Doo and the Secret Family (ganadores del Proyecto Demo hace unos meses y fieles candidatos a conquistar la corona del rock grave). También habrá sitio para el sonido americano original: directa desde Brooklyn Julie Peel traerá las canciones de su a punto de estrenarse en Europa Near the Sun y para la emulación de Me and the Bees, combo catalán que es una de las revelaciones de la temporada gracias a sus canciones dulces y mínimas.

De las bandas más desconectadas de etiquetas y que están viviendo una etapa dulce y se presentan como lo más interesante, podemos destacar a Autumn Comets, jovencísima banda madrileña que verá editado su nuevo disco por Cuac! Música y que gracias a Mirador Pop y su sello llevará hasta el Puerto las canciones de su nuevo disco, cerca de la psicodelia pop y el experimento a lo Explossions in the Sky y que cuenta con colaboraciones de Micah P. Hinson o Russian Red. Fiera son una incógnita, pero molán muchísimo: lejos del ruido y casi de forma autárquica, gritan palabras con acento sevillano, centrándose en textos tan bizarros e hirientes como adictivos. De Vito siguen paseando sus sintetizadores y su EP (Berlusconi) por varios de los festivales de este año, mientras que Trisfé hace lo propio con su sonido noventero pulido, cuidado que destartala a golpe de glockenspiel y guitarras limpiamente sucias un repertorio propio de aúpa.

La canción pop tirando a feliz tendrá dos elegidos por parte de Notodo: Papá Topo (somos fans suyos, ya lo sabréis), que seguirán afinando puntería en directo antes de editar el que será su primer disco largo, y Holywater, gallegos que con tres discos en el mercado y apunto de editar cuarto bajo la supervisión de Santi García, siguen pariendo melodías serias y técnicamente perfectas. La familia hippie orquestal tendrá con Hola a todo el mundo el concierto del día, y grupos como Magnética, los andaluces Mañana, Yani Como y Santos de Goma también servirán para atender a la causa. Cádiz es la ciudad que más bandas aporta, dando cancha a su talento local con gente como los ya casi consagrados G.A.S. Drummers y con talentos emergentes del blues (¿Qué diría Freud?), el pop (Cassettes o Amnesia) o hardcore (Rotaflex), entre otros. Portugal tendrá su merecida representación con dos de los grupos que más se acercan a nuestro país: Clã y A Jigsaw. Unos más cerca de su raíz portuguesa, otros que bien podrían ser de una campiña americana y que harán parada en medio de su gira europea en Cádiz. Los catalanes Mujeres, los granaínos Guadalupe Plata y los madrileños Los Caballitos de Düsseldorf pondrán la nota más ruidosa, garagera y frenética del festival, mientras que esperadas visitas como la de Eladio y los Seres Queridos o el ex Surfin’ Bichos y Mercromina Joaquín Pascual también darán la nota.

¿Quién da más? Además de las decenas del gran puñado de bandas, el festival apuesta por talleres para profesionales del mundo de la música y poseedores del abono impartidos por gente como Julio de la Rosa (dando claves para hacer una banda sonora), Lucrecia Dalt (aportando la utilización de controladores externos a los instrumentos para adaptarlos al directo) u Olaf Ladousse, de Los Caballitos de Düsseldorf (hablándonos del circuit-bending y nos hará una muestra de cómo desde la pura analogía se pueden crear sonidos cercanos a la arteria digital). El Monkey Week pone las cartas sobre la mesa y a varias decenas de bandas con declarado acento nacional y mitos de la escena internacional para postularse como uno de los grandes festivales a los que seguir la pista. Cinco días de rock, pop, electrónica, experimentación y, sí, directos a tutiplén. Ellos sí dan más.
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carlos 18/01/2011, 17:29
impresionante evento!
milagros 29/12/2010, 20:00
Brutal, es una oportunidad de dar a conocer músicalmente grupos desconocidos. Maratón de música. Buen ambiente. Cultura. Gracias Monkey Week 2010.
Magda 29/12/2010, 16:33
Es brutal!! Respeto a grandes iniciativas como esta.
Anita C 14/09/2010, 03:40
Tremendo festi, voy!
silver apple 8/09/2010, 15:58
Éste año se han superado. De cabeza pal puerto!

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El Monkey Week es un festival multidisciplinar en torno a la música. Una suerte de hipermercado musical en la que se dan cita grupos nacionales e internacionales, desde los más jóvenes a los más míticos. Su primera edición ha despertado vigor y ganas de hacer las cosas diferentes en el mundo festivalero estatal, pero ellos han tomado la delantera y regresan en esta segunda edición más fuertes que nunca, haciendo gala de orgullo nacional y fichando a grupos que no vienen a nuestro país habitualmente, repartidos por el Escenario Heineken (que deja el FIB y se pasa al Monkey Week) y por toda la ciudad gaditana del Puerto de Santa María.

por qué

Porque es un festival diferente. Transforma el Puerto de Santa María en la cudad del pop y del rock, por mucha historia flamenca que tenga. Desde showcases por la ciudad hasta un escenario que acogerá conciertos que van desde Faust a Triángulo de Amor Bizarro, mezclando con método y explosión la electrónica más minimalista con krautrock, pop de libro y rock ruidoso a todo meter. Son cinco días de puro éxtasis y pescaíto frito. ¿Qué más podéis pedir?

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