El
Sónar es como uno de esos motores viejos que nunca se rompen y que incluso superan a los actuales. Como el
Gran Torino, de
Clint Eastwood o el
Ford Taunus. Anda que no ha habido y hay festivales que intentaron ponérsele a la par. Pero nada. El
Sónar es, sin duda, el festival más arriesgado del país. Una inevitable fuente de ingresos para Barcelona y una inagotable fuente de riqueza sónica y cultural para todos aquellos oídos avezados que se entregan a las nuevas tendencias, el beat tanto sincronizado como sincopado y el pop de modernismo agudo. Y este año, además, por partida doble, a caballo entre Barcelona y Galicia.
Bésame, soy gallego
Este año el festival, además de las sorpresas que podemos descubrir en el cartel, tiene una clara novedad: inaugura nueva sede en A Coruña. Una apuesta más en esta eterna carrera de arte y riesgo, que acaba por ser el
leitmotiv del festival. Las sedes de Barcelona acaban por ser más jugosas, amplias y de más duración (como es normal: es la sede original). Así y todo, tanto el
Sónar Barcelona como el de
Galicia compartirán algunos nombres y diferirán en otros. El
Sónar Galicia tiene algunas exclusivas imponentes como son los nombres del mítico
Laurent Garnier, enmarcado en la presentación de su flamante nueva referencia de tecno-house robótico,
Tales of a Kleptomaniac o las bases tecnofílicas del londinense
Sasha. Pero, sin duda, lo más interesante es el dúo que se han marcado
Alva Noto y el ex
Einstürzende Neubauten,
Blixa Bargeld, un combo alemán de expresionismo sinérgico y una relectura poética del sonido electrónico. Además, figuras como
Labrador o los estatales
6PM e
Ino son algunas de las exclusivas gallegas.
Ostras y caballa saben mejor
En lo que a la sede barcelonesa se refiere, nos encontramos con lo más jugoso y gordo del festival. Tanto el pop moderno de grupos internacionales que están a caballo entre la perfecta melodía de canción
indie y la electrónica juguetona, como la electrónica de libro gordo o el himno de pista de baile se dan cita en el
Sónar Barcelona. Un combinado de grandes nombres clásicos, otros más
underground y apuestas por las ostras y el carajillo a partes iguales. Entre las figuras más destacadas nos topamos con un
James Murphy en plena forma, con nuevo disco de
LCD Soundsystem bajo el brazo que incitan al alcoholismo
hooligan con nuevos hitos del electropop como
Drunk Girls, que entran perfecto con un traguito de
Daft Punk is Playing at my House.
Jónsi, líder de los islandeses
Sigur Rós, ha sacado nuevo disco (
Go), una maniobra de fetiche pop más cerca de la electrónica pop
post-Amnesiac que ha sufrido el indie en los últimos años pero bebiendo de
Björk y los tormentos líricos de maquinaria intimista.
Caribou presenta nuevo disco y hará lujo de pop amorfo y colorido. Los
remixes de hits de pop remezclados a cuatro manos vendrán con dos shows exquisitos con olor a discoteca multitudinaria gracias a los directos de la radio ambulante de
2manydjs y
Aeroplane, con los que hablaremos en breve. Dentro de la ola de electro rock bailable, que lo mismo pinchan en el
Razzmatazz que se cuelgan unos instrumentos y mueven las caderas de la misma forma, nos encontramos con los ingleses
New Young Pony Club, el pop baleárico de los cada vez más altos
Delorean (producto interior bruto y a mucha honra) o
Hot Chip y su orquesta de versiones y canciones perfeccionistas o el dúo que nos visita del sello
Ed Banger (el mismo que el de
Justice):
Uffie y
Carte Blanche, dos bombas de jabón electrónica y jardines púrpura con
hits camaleónicos y electro juvenil.
Claro, también están los raritos. Lo que se meten a hacer electrónica con otros ojos, lejos del bombo y el plato y más cercanos a la experimentación, el ruido y la pataleta anti-pop. Liderando esa oleada, un grupo y un energúmeno. El grupo:
Fuck Buttons, sonados en este último año por culpa de uno de los grandes discos del pasado año (
Tarot Sport) y
Ryoji Ikeda, artista genérico y motor de performances, músico-riesgo audiovisual que mientras expone en
ARTe SONoro se anima a presentar dos de sus obras más recientes:
spectra y
test pattern. La electrónica matemática se podrá ver gracias la unión del artista polifacético
Tristan Perich junto a la (literamente) orquesta
bcn216 en un espectáculo de anti-bit y música filosófica, o el trío de electrónica y poesía melódica a cargo de
King Midas Sound, una de las fervientes y arrolladoras novedades de esta primera parte del año.
Lo clásico y lo subterráneo
Lo que no se puede negar, tampoco, es que hay dos cabezas de cartel que imponen belleza y clasicismo desde lo más alto:
The Chemical Brothers y el regreso esperadísimo de
Roxy Music. Poco que añadir hay de los
bros, creadores de discos necesarios en el género como
Dig Your Own Hole o
Surrender.
Roxy Music, en su único concierto en España, rememorará la importancia que tuvo, adelantándose el punk, sirviendo de base al
glam rock y siendo una figura fundacional en la conjunción entre arte y rock. A ellos, agregar a otros clásicos no tan multitudinarios pero de imponente importancia,
Broadcast: electrónica, psicodelia, canción pop y banda sonora colorista. También habrá sitio para el fondo del meollo, las grandes promesas: el sello barcelonés
spa.RK tendrá representación con sus dos estrellas en ascenso,
bRUNA y
Bradien (no confundir con
Braiden, también en el festival); el post-púber
Joy Orbison mete ritmos pegajosos y loops violentos con apenas 22 añitos; África, el electro, R&B y hip-hop con
Larytta; o uno de los futuros grandes
hypes desde MySpace,
Goldielocks, una patata caliente a punto de estallar alrededor del mundo.
Lo de siempre y lo de nunca: música avanzada, pantalones pitillo y gafas de sol para la noche. Arremeta, nomás.