Animadrid

Varias sedes. Pozuelo de Alarcón

Seguramente que, una vez superado el temor y el filón que supone una décima edición (por ese nervio que generan los números redondos: ¡que nos lo digan a nosotros!) todo se ve más fácil y tranquilo. El festival entra en una categoría de clásico y eleva su respeto. Y, además, como suele ocurrir y como se da en el caso de Animadrid, mantienen el listón incluso elevándolo en cuanto a calidad y méritos se refiere. Y es que el Festival de Cine de Animación de la Comunidad de Madrid celebra este año su XI edición reuniendo a lo largo de los ocho días que durará el festival lo mejor del cine animado actual a nivel global, convirtiéndose en una cita indiscutible para los amantes del cine en la variedad más amplia de géneros, batallando contra la idea de que el cine de animación es sólo para niños o para, al menos, público infantil y convirtiéndolo en lo que realmente es: la piedra base de la evolución en cuanto a cine e imagen en movimiento se refiere hoy en día junto al 3D y el HD, seguramente.

En esta edición número once Animadrid, además de contar con una sección oficial dividida entre cortometrajes, escuelas de animación y cortinillas (con decenas y decenas de material de altísimo nivel compitiendo por los diversos premios y prestigio que el festival otorga) destaca una gruesa y más que interesante programación relacionada con las secciones paralelas, fuera de concurso. Allí se dan cita desde homenajes a cine de países concretos o sesiones especiales de películas aún no estrenadas en nuestro país. Los homenajes de este año están dedicados a dos directores míticos del género, uno español y otro extranjero. José Ramón Sánchez es EL hombre de la animación en España. Quizás no el más técnico, pero sí uno de los primeros, con mucha intuición, ímpetu y creatividad a la hora de crear proyectos celebrados como los cortometrajes Pablito, El Gritoperio o Paco-Pum y largometrajes como El desván de la fantasía, entre otros. Más conocido sería en los ’80 por sus intervenciones televisivas en programas para niños como Dabadabada o El Kiosco como dibujante. Pero en Animadrid se lo recuerda por su activa participación en la animación audiovisual española y por eso podremos ver el grueso de su trabajo en cortometrajes, largometrajes e intervenciones coordinadas con otros personajes míticos. En cuanto al director francés Michel Ocelot, ¿qué decir de un director que lleva más de treinta años de actividad en el cine de animación y es uno de los que afianzó el género en Europa? Sus cortometrajes, videoclips y largometrajes han sido visionados en gran parte del mundo, y es que títulos como Kirkikú y las bestias salvajes o Kirikú y la bruja son ya clásicos de un género en el que Ocelot es uno de los príncipes. Animadrid pondrá a disposición gran parte de su producción, incluyendo tanto sus películas largas como sus cortometrajes desde los ’70 a principios de los ’90 y hasta el videoclip de Earth Intruders que realizó para la excéntrica Björk.

Además de la proyección de Mary and Max (peliculón del pasado curso que, por segunda vez -tras su paso por Sitges el año pasado-, se podrá ver en nuestro país en una pantalla decente), hay otras dos secciones más que interesantes para la promoción del cine de animación en Europa. Una de ellas es el país invitado: en esta edición le toca el turno a Irlanda, que servirá de conejillo de indias de una retrospectiva que incluirá los primeros escarceos con el cine de animación en los ’70, los primeros grandes cortometrajes (de gente como Tim Booth o Aidan Hickey) hasta las películas más actuales (como The Secret of Kells). Otra de ellas es Cartoon d’Or, una suerte de concurso y carrera de fondo donde los festivales de animación más importantes de todo Europa envían una representación a competir en Animadrid para alzarse como el mejor cortometraje europeo del año. Hay sitio, también, para los niños por medio de talleres de iniciación a la animación con plastilina, un espacio donde el personaje de serie de animación actual más querido por los niños (el gran Pocoyó) será su protagonista, un concurso de dibujo y ciclos donde el cine con fuerte peso educativo (Primeras miradas) y los espectáculos (relacionados con la cultura irlandesa) y películas (Pompoko, Nocturna, etc.) para ver en familia se llevan el protagonismo. Un año más, Animadrid se convierte en el centro más convulso del trazo del futuro y la magia del arte audiovisual desde su perspectiva más expresiva.

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Nombre: Animadrid

Un festival de cine de animación

Cuándo: Del 23.09 al 01.10

Precio: Entrada gratuita (excepto talleres y jornadas de imauguración y clausura)

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