Alternar es bien. Crear una suerte paredón defensivo y creativo desde diversas plataformas en apariencia pequeñas pero que son, a la larga, la base principal de la germinación de la evolución de la escena contemporánea desde los anversos más polivalentes debería ser un must. Una obligación, un deber. Un bien común. Y eso es lo que La Alternativa (no confundir con el festival de cine barcelonés L'Alternativa) volverá hacer en esta, su vigésimo cuarta edición, como eje central madrileño en lo que a materialización y mestizaje raudo de las diversas interpretaciones del nuevo teatro contemporáneo e intervenciones escénicas que van desde el cabaret, el post-circo, el ñu musical, el concierto-danza y diferentes vertientes de lo que se puede hacer arriba de las tablas. Que, creednos, es mucho.
La Alternativa ocupa el grueso del circuito de teatros y salas independientes en donde las artes escénicas son el atractivo y fuente-de-todo (Sala Triángulo, Nudo Teatro, Garaje Lumière, Sala Tarambana, Kubik Fabrik, Café-teatro Patakín y Bululú 2120) y nos presenta varios puñados, hasta casi cincuenta espectáculos que tocan y/o rozan las diferentes vertientes escénicas, principalmente centradas en el teatro contemporáneo. Y precisamente en esta materia es donde destacaremos los montajes más atractivos de estas varias decenas de espectáculos:
Exhumación, mezcla de realidad y ficción y un viaje hacia la investigación del origen inspirador de Hamlet. Trilogía de la Ausencia, una suerte de monólogo en femenino en constante búsqueda (el amor, la perfección) que acaba saldándose con un hostiazo en su receptibilidad. Latidos con H, teatro de máscaras, cómico, críptico, místico, centrado en un hospital y oscila entre el mestizaje de fantasía y realidad. Mujeres, discotecas, películas y procesiones, una suerte de radial-ensaladilla que conecta historias aparentemente ajenas pero unidas en un sentimiento común: el fracaso desde lo tragicómico. ¿Por qué John Lennon lleva falda?, la mítica obra que Claire Dowe trae por primera vez a nuestro país, recrea el crecimiento de una niña en la década de los ’60 y el constante (re)planteamiento y que cuestiona clichés, tópicos y sexualidades desde perspectivas adolescentes. Serotonina, la búsqueda del placer y el compartimento desconocido, el cruce de parejas, de historias y conexiones.
En lo que a conexiones de lo puramente teatral e interpretativo con otras facetas, también va a haber un puñado de actos. Conciertos como los de Tibi & her Cello y Maud the Moth, la iraní Sahar o el cabaret ambulante Mermelada de Vodevil, compartirán cartel con espectáculos de Micrófono abierto a modo de jam session teatral o la Sesión horizontal que, efectivamente, conectará horizontes artísticos tan a priori distantes como la poesía, la fotografía microscópica y la música cósmica. Además, dos espectáculos bastante rompedores: Work in Progress, metateatro experimental, acto inacabado, constante viración y transformación del eje escénico e interpretativo; y Living Room, una suerte de conexión inter-teatral entre el circo de lutier (instrumentos creados para la ocasión) y la interpretación delirante.
Cajas de sorpresas escénicas difíciles de parar. Y menos mal.
