South Pop 08, día a día

Fuimos al sur


Como rezaba nuestro avance: para hacer bien el amor hay que venir al sur (siguiendo a la artista italiana) y para escuchar buena música, decíamos, también. Pues sí, decíamos bien y no nos equivocábamos. Todo esto es cierto. Culmina ya la cuarta edición del South Pop, festival organizado por Green Ufos y, repasando los buenos recuerdos, aquí os los contamos.

Llegamos a Sevilla el jueves día 1, celebrando el comienzo del puente y el reencuentro con una fascinante ciudad preñada de primavera, vegetación y gentío. ¡Cómo estaba Sevilla! Embriagados y con algo de prisa llegamos al Monasterio de la Cartuja (de Santa María de las Cuevas), esa joya del s.XV que, además de ser el recinto que auspicia el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), reservaba un recodo con sus chimeneas originales para el recinto destinado al festival. 

Unos Limousine intensos en sonidos y prolijos en elementos y efectos electrónicos en su acompañamiento


Y así llegamos para unos Limousine intensos en sonidos y prolijos en elementos y efectos electrónicos en su acompañamiento. Una dosis necesaria de aterrizaje (y despegue) de pop lisérgico, de ese que apenas se practica en nuestro país, a plena luz del día y despertando el interés de multitud de asistentes. Los numerosos miembros de la banda ofrecieron un concierto que situó el nivel del festival, desde su inicio, en una cota elevada. La efusiva ovación y abrigo del público posterior a la actuación nos llevó de paseo a los stands para revisar este y aquel disco y comprar, a muy buen precio, alguna joya olvidada que nos sorprendió encontrar. Llegó después el freak-pop-folk de los de Nuevo México, a Hawk and a Hacksaw, virtuosos del violín y el acordeón. Con cierta timidez, y alguna revolución por minuto de más, nos transportaron a diversos parajes con las melodías que emitían los nerviosos dedos que recorrían uno y otro instrumento. Así alcanzaban alguna intervención vocal que, a ritmo de bombo y pandereta (en los momentos hombre-orquesta de Jeremy Barnes), y de los jugueteos con las cuerdas del violín a cargo de Heather Trost, convertían en espectaculares a la pareja de Alburquerque. 

Como si se multiplicasen sus dedos y bailasen en las cuerdas y la caja del instrumento


Pero el broche final de este día, sin duda, lo puso José González y su prodigiosa manera de cantar y tocar la guitarra. Como si se multiplicasen sus dedos y bailasen en las cuerdas y la caja del instrumento. La revisión a muchos de sus hits y los mejores momentos de su último trabajo, In Our Nature (Imperial RecordingsDiscmedi, 2007), salieron al encuentro todos los que celebramos sus canciones. Melódicas y sofisticadas, pero increíblemente potentes en un directo donde momentos pausados y delicados, de caricias a las cuerdas, se combinaban con batidas trepidantes y golpes intensos de ritmo sobre el cuerpo de la guitarra. Acompañado por dos músicos en percusión (en sí mismas y emitidas desde el pulso y golpeteo al estuche de la guitarra) y diversas modalidades de maraca, interpretó una versión de Teardrop, de Massive Attack, y otras canciones enriquecidas de su último trabajo. Y un bis, y siguiendo con las versiones, dedicado a Joy Division y el legendario Love Will Tear Us Appart. Cerramos así el primer día, echando algo de menos la actuación de Pauline en la playa, quienes no pudieron estar en la ciudad de la Torre del Oro por un accidente, esperamos, no grave. 

El día siguiente destacó por las intervenciones de músicos españoles, que es una de las grandes apuestas del festival, desde sus inicios. Comenzaron con un concierto vespertino (y algo de retraso) Pumuky y el pop teñido de azul oscuro (casi negro) que destila su trabajo recientemente publicado en Lejos Discos: Los exploradores perdidos. Ampliada la formación más allá de los hermanos Jaír y Noé Ramírez, y además de David Jiménez, contaron también con la intervención de Abraham Boba con el que, entre otros músicos, gustan compartir escenario en los directos. Los de Tenerife ofrecieron un concierto interesante, de fin de tarde y de gafas de sol. Pop moribundo y evocativo, rico en matices y muy próximo a los primeros trabajos de Antonio Luque. Abraham Boba, que vino después con una breve, pero elocuente, actuación, nos sorprendió con su habilidad a la guitarra y al piano, con sus pausas y sus giros y con muy literarias letras. 

Nisei abrieron nuestros ojos justo cuando las pupilas estaban adaptándose a la nueva condición lumínica


Nisei, en el tránsito entre el día y la noche, abrieron nuestros ojos justo cuando las pupilas estaban adaptándose a la nueva condición lumínica. Los barceloneses demostraron, con un impecable directo, lo en buena forma que están gracias a su rock progresivo con ecos dub que animaba a los que pisábamos ese suelo milenario. Intenso y explosivo repaso a Continents (B-Core, 2007), el concierto nos condujo atentos hasta la siguiente actuación. Llegaba el turno de los madrileños Grande- Marlaska, quienes pasaron revista a las cortitas piezas de indie-pop-punk que condensan en su primer trabajo: El momento de hacer (Tres Pies, 2007). 

Las nuevas generaciones del pop independiente patrio vienen cargadas de ideas y buen hacer


Píldoras aceleradas de pop cantado por chico y chica que subrayaban aquello que veíamos desde la primera actuación del día: las nuevas generaciones del pop independiente patrio vienen cargadas de ideas y buen hacer, nos gustan. Llegó así el paréntesis a lo nacional en el que destacamos la música de los franceses Mobiil (otra de las nacionalidades por las que apuestan desde Green Ufos), quienes ofrecieron un concierto austero y más que correcto entre el indie-rock y un oscuro trip-hop de corte rockero aliñado con efectos electrónicos. O la intervención de Barry Adamson, desbordadamente profesional. Otro canario y afincado en Barcelona, Pablo Díaz-Reixa, despediría el día provocando (y contagiando) la excitación motora de los que le seguíamos. Un directo envolvente que, loop a loop, ritmo a ritmo, y repetición tras repetición; zambullía al personal en una espiral de baile gracias a su inquieto tropicalismo. Alegranza (Discoteca Océano, 2007), nombre de su laureado debut dentro y fuera de nuestras fronteras, va a seguir dando que hablar. 

Llegamos también con fuerzas al último día de festival. De nuevo una temperatura excelente y las horas tempranas de la programación nos hicieron disfrutar de una de las sorpresas que nos descubrió el festival. 

Con Novö no lo dudamos ni un segundo y es que estábamos ante uno de los conciertos más interesantes de la última velada


El dúo francés Novö, nos presentaron las maravillas que se esconden tras su trabajo Je Retiens Ton Soufflé (Monopsone / Differ-Ant, 2007), cargado de referencias que van desde Diabologum a Tindersticks pasando por Tortoise o Sonic Youth. No lo dudamos ni un segundo y es que estábamos ante uno de los conciertos más interesantes de la última velada. Más bandas del país asomaban instrumentos sobre el escenario. Manos de Topo, como otros grupos del cartel, nos venían a recordar cómo en España no todo el pop se parece y a justificarlo de sobra. Un buen directo de su particular pop-folk bizarro y la mejor manera de escuchar las brillantes letras que forman Ortopedias bonitas (Pias, 2007). 

Los belgas Soy un caballo nos regalaron también uno de los mejores momentos del festival


Efectivamente, no todo suena igual en la piel del toro. Los belgas Soy un caballo nos regalaron también uno de los mejores momentos del festival. Un pop sofisticado y finísimamente hilado (y tocado) endulzó con nubes de algodón la noche. Dos voces (Aurélie Muller y Thomas Van Cottom) acariciándonos los oídos en francés mientras volvíamos sobre esos acordes de guitarra y esas notas a xilófono no nos dejaban espacio para otra cosa. Su pop de ensueño que no deja de flirtear con la bossa nova en Les Heures de Raison (Matamore y Green Ufos, 2007) se apoderó del ritmo de nuestras palpitaciones durante toda la actuación. Y, ya que el que mezcló su disco (Sean O’Hagan, de The High Llamas) andaba por ahí, se adelanto en un cameo con el dúo de Bélgica antes de su actuación. Y lo que muchos esperábamos tampoco tardó en llegar. Cinco plasmas y cinco androides para Guille Milkyway y, desde luego, el sonido efervescente de La Casa Azul. Infeccioso y apabullante, tierno y súper-divertido, nos hizo bailar como a los Chicos Malos de la canción de su última gran obra: La revolución sexual (Elefant, 2007). Por supuesto repasamos con él los hits de sus anteriores discos hasta que vimos cesar el concierto. 

Y así nos despedimos del South Pop hasta el año que viene, no sin recordar los buenos momentos que nos hicieron pasar los Pin&Pon Dj’s, con los grandes hits de siempre y momentos para The Radio Dept., Los Punsetes, Meteoro, Family o Charades, entre otros muchos buenos temas. Nos despedimos de Sevilla, pero volveremos. No hay que perdérselo. Ya sabemos: hay que venir al sur.
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A Hawk and a Hacksaw
A Hawk and a Hacksaw
José González
por qué

Porque nos sedujo el cartel y nos gusta Green Ufos. Porque ha sido de los festivales más entrañables, accesibles y familiares en los que hemos estado. Porque el espacio en el que se celebra difícilmente sería más adecuado. Y porque el año que viene repetimos, seguro.

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