Sónar 2008
Varios lugares. Barcelona
Cada año, igual que viene el sol, viene el Sónar. Cada año, con la jornada reducida, con el horario de verano, llega el Sónar. Sónar, Sónar de día, Sónar de noche, Sonarama, SonarMática y más Sónar. Y es que ya vamos por la edición número quince del Festival Internacional de Música Avanzada y Arte Multimedia de Barcelona. Uno de los festivales nacionales más internacionales dentro del panorama creciente de festivales que copan las agendas en nuestro país. Uno de los más veteranos, más especializados y más coherentes en lo que a su programación se refiere. 19, 20 y 21 de junio en Barcelona.
Desde su primera edición el festival apuesta por un cartel coherente y del todo actualizado. Al corriente de todo lo que acontece en el panorama de la música avanzada, que no sólo es la música electrónica y un sinfín de etiquetas que revisan la multitud de géneros, híbridos y mutantes que matizan ese y este estilo y aquel perfil artístico; el festival vuelve a programar con acierto esta última edición. Y lo hace con un leitmotiv doble que articula la programación que os avanzamos.

Dos ejes centrales para articular la programación: el
bastardismo y el
factor femenino

Dos ejes centrales sobre los que se acomodan las distintas propuestas que veremos desfilar por la ciudad condal la tercera semana del mes de junio: El “bastardismo” y el “factor femenino”. ¿Y esto cómo se traduce? Pues bien, bajo la denominación de “bastardismo” se agrupan aquellas bandas o proyectos solistas en los que el confluyen el empleo de géneros. Es en esta mezcla o hibridación, en este cruce bastardo, donde los organizadores del Sónar han puesto el ojo (y el oído) de cara a la confección de esta edición en 2008. Y al hablar de bastardismos nos referimos a todos aquellos grupos inclasificables que le obligan a uno a inventarse nuevas etiquetas ante la imposibilidad de explicar a qué movimiento se adscribe su sonido. Para representar esta primera columna vertebral del Sónar destacan artistas de la talla de los franceses Justice (con quienes conversaremos en breve desde el portal), la también gala Yelle, los portugueses Buraka Som Sistema, los suizos Kalabrese pres. The Rumpelorchestra, el estadounidense Diplo, los también americanos Spank Rock y Daedelus, o el alemán Alexander Ridha, que no sino el nombre de pila de Boys Noize.

Esa mezcla o hibridación, ese cruce bastardo que reunirá a
Justice o a
Yelle, a
Diplo o a
Boys Noize
Ruido armónico y destructivo, desconcertante y no falto de sentido del humor, sorpresas como beats se cruzan en las canciones y una actitud canalla y juguetona que da como resultado una música de complejo grupo sanguíneo.
Y, por otro lado, y como segunda columna vertebral de esta especie llamada Sónar 2008, el “factor femenino”, o lo que es lo mismo: otra manera de organizar el cartel y de prestar atención sensible a la particular forma de hacer música que proviene del género femenino. Esa “otra sensibilidad” y ese “otro oído” que, efectivamente, plantea la posibilidad de hablar de un factor femenino o de, por lo menos, sacarlo a colación para que, gracias a la programación, se pueda dar buena cuenta de ello. Y es que las chicas, claro que sí, imprimen cierta impronta en la música ya sea a través de un arpa o de un sintetizador, de una estrofa o una guitarra, de una caja de ritmos o un laptop. El plantel se plantea interesante así a que tomar nota, que la cosa va de cromosoma XX y, por algo, no será XY. Figuras destacadas como la inglesa Goldfrapp y su poesía que pasa por el filtro del triphop y el pop electrónico, que estará presentando su nuevo disco Seventh Tree; la canadiense Magda, con su habitual minimalismo tirando a gris oscuro; las también británicas y recitadas MIA y Róisín Murphy (ex-Moloko); la reina del electro o su majestad Miss Kittin; la siempre inteligente e interesante Leila; la militante hiphopera neoyorquina Tara de Long; o la francesa Camille y su prodigiosa voz. Un panorama tan ecléctico y rico como provisto de cadencias.

Esa “otra sensibilidad” y ese “otro oído” que, efectivamente, plantea la posibilidad de hablar de un factor femenino:
Camille,
MIA,
Leila,
Goldfrapp,
Tender Forever,
Miss Kittin...

Pero no se acaba la cosa aquí, además tendremos la oportunidad de conocer en directo el nuevo proyecto que apadrina la división DFA, Hercules and Love Affair que, de la mano de Andrew Butler, destila un sonido disco setentero y cuenta con colaboraciones de lujo como la de Antony Hegarty (que sí, es el de Antony and the Johnsons). Además podremos seguir atónitos (y ansiosos) la actuación de Yazoo (de Vince Clarke, uno de los padres fundadores de Depeche Mode y del techno y el tecnopop) y su referencial e inequívoco synthpop. O exquisiteces para paladares igual de exquisitos como será el concierto que, en reencuentro, protagonicen Jaime Cullum y su hermano Ben aliándose para la ocasión con Darren Emerson (ex-Underworld) para crear el más que claro BC vs JC featuring Darren Emerson. O la sinergia entre Mike Banks y Jeff Mills y el re-encuentro con lo que, gracias a ellos, se denomina techno detroitiano. O la apuesta firme por diferentes showcases de sellos especializados que ofrecen una panorámica amplia y caleidoscópica sobre la actualidad, en términos de música avanzada. Como el francés Ed Banger, el también francés DIRTY (dos de los sellos más agitadores en la escena francesa y europea). el alemán Dial, los escandinavos Flogsta Danshall & Harmönia, el inglés Freerange, el sello de Richie Hawtin, Minus, el japonés Osaka Invasión o el inglés Ninja Tune & Counter Records.
SonarMática y Sonarama, las áreas expositivas del festival conforman uno de los pilares más interesantes de la programación cada año

Y más, como decíamos, Sónar de día, Sónar de noche…, y las áreas expositivas del festival, que conforman uno de los pilares más interesantes de la programación cada año. SonarMática sitúa fija la mirada en esta 15ª edición en los orígenes del cine y en aquellos fascinantes artilugios y dispositivos que permitían al séptimo arte aproximarse a una realidad cada vez más sofisticada (y sigue la estela del año pasado en una segunda entrega que tiene al siglo XIX en la era digital como pretexto temático). Hablamos de los cineoramas, los flip books, las linternas mágicas, etc. Sistemas que, revisitados en el siglo XXI y con el arte multimedia como un nuevo eslabón en el mapa cinematográfico, rescatan aquellas proyecciones en 360º, imágenes tridimensionales o apariciones fantasmagóricas tan singulares como alucinantes. Marnix De Nijs, Julian Oliver o Andy Cameron son algunos de los nombres que propondrán una recuperación de este entendimiento cinematográfico a través de instalaciones de realidad aumentada, dispositivos de visión panorámica y otros engaños a nuestra retina. Y Sonarama, o el área especializada en la evolución de la creación audiovisual, que vuelve a centrarse en “el directo audiovisual” como argumento en este quince cumpleaños. E investigará sobre la creación audiovisual en tiempo real buscando las distintas posibilidades de la sincronía de imagen y sonido, la abstracción visual, la narratividad audiovisual o la experimentación cinematográfica.

Una gozada para los amantes de la música avanzada, pandora de grandes maravillas de siempre y señuelo de lo último

Así que, sí, un año más el Sónar destaca sobre el panorama de festivales, por su orientación conceptual y por esas dos columnas vertebrales que lo convierten en una especie extraordinaria en este zoo de encuentros musicales. Pero para rara avis, los mutantes y estandartes del festival. Una nueva e inquietante campaña que representa con acierto este nuevo ideario. Normal que nos hagamos fans de La Pajarraca y otros delirios derivados la mutación bastardoelectrónica. Una gozada para los amantes de la música avanzada, pandora de grandes maravillas de siempre y señuelo de lo último. Como dicen los pioneros del bastardismo francés: DANCE. Y no parar.