5 metros cuadrados

Max Lemcke

Max Lemcke filma en Cinco metros cuadrados el hastío, la imposibilidad que encuentra una pareja en alcanzar un sueño tan básico como disponer de un hogar y el declive total que sufre el protagonista después de ser víctima de una estafa inmobiliaria. Álex y Virginia (Fernando Tejero y Malena Alterio), una pareja a punto de casarse, compra un piso sobre plano a las afueras de una ciudad. Poco antes de la entrega, la obra se paraliza y los protagonistas se quedan con una entrada y una hipoteca pagadas, sin dinero ni vivienda. Álex comienza su lucha heroica para conseguir la casa y vida soñadas.

El guión de Cinco metros cuadrados lo firman Pablo y Daniel Remón y es una radiografía precisa del español medio convencional que ve sus esperanzas de clase truncadas (un bodorrio, un piso con vistas al mar, una estabilidad laboral) debido a la crisis económica actual. Interesa por su rigurosidad y porque está alejado del tono costumbrista y sentimentaloide propio de la mayor parte del cine español actual. Lemcke y los Remón demostraban ya en Casual Day ese interés por la parte oscura y perversa de la realidad, los entresijos empresariales, por el conformismo de la sociedad y la dificultad de enfrentarse al poder. Pero en la anterior cinta el trabajo era más perspicaz por haber decidido abordar el tema desde un humor ácido y amargo. De hecho, las primeras secuencias de Cinco metros cuadrados están filmadas con un humor magistral que funciona a la perfección como escáner preciso e irónico de una sociedad muy actual. Un humor y un retrato de la clase media en busca de hogar que nos lleva directamente a El pisito de Marco Ferreri (con guión del maestro Rafael Azcona)

El dramatismo restante resulta en algunos momentos obvio. Los malos son muy malos y la víctima protagonista se muestra patética, denigrada cada vez más por los poderosos–antagonistas. Me pregunto si no habría sido más interesante, una vez optado por el drama como tono del filme, si Lemcke no hubiera despojado y desnudado las secuencias de recursos cinematográficos accesorios. Pienso, por ejemplo, en una secuencia en la que Tejero y Alterio deambulan por el edificio en construcción. Lemcke decide utilizar una música para enfatizar el drama, para anticiparlo. Creo que en estos casos la música es prescindible y que la secuencia habría sido mucho más potente y cruda sin sonido. De hecho, Lemcke se mueve como pez en el agua en los planos abiertos y sostenidos, donde la interpretación de un magnífico Fernando Tejero se revela dramática y desoladora, sin necesidad de ningún complemento cinematográfico auxiliar.

Y siguiendo con el género me pregunto, también, si habría sido más arriesgado, valiente y, por tanto, más interesante, que Lemcke se hubiera dejado llevar más por el género del thriller al que se va direccionando el filme a medida que avanza. Veamos, es un personaje que está dispuesto a hacer lo que sea para conseguir su objetivo. El director flirtea tímidamente con algunas particularidades del género del thriller y, bajo mi punto de vista, en los momentos en los que se permite jugar, la película deviene mucho más cautivadora.

Apunto estas ideas como formas posibles de hacer brillar más a un filme prácticamente necesario en materia temática. Cinco metros cuadrados arrasó merecidamente en el pasado Festival de Cine de Málaga (premios de mejor película, mejor guión, mejor actor protagonista y mejor actor de reparto para Jorge Bosch) y supone un retrato desolador, desesperanzador y desgraciadamente certero de la crisis económica actual.

Bookmark and Share

¿la has visto?
escribe aquí tu opinión


código de seguridad
(introduce el código que aparece a la izquierda):
nombre (obligatorio):
e-mail (obligatorio, no aparecerá publicado):
comentario:

nuestros proyectos


notodo.com es un proyecto de