El Baile de la Victoria

Fernando Trueba

Cambiar de vida no es fácil. Y acostumbrarse a esos cambios, más si son sustanciales cuando se ha perdido tanto, más difícil aún. Poneros en situación: dos presos durante la dictadura pinochetista son amnistiados mediante una ley que se promulga junto a la llegada de la democracia en Chile y que deja libre a los presos sin delitos de sangre. Esos dos presos en los que gira la historia son Ángel Santiago (Abel Ayala) y Nicolás Vergara Grey (Ricardo Darín). Vergara Grey es un conocido ladrón de cajas fuertes. Santiago es un joven que pasó escasos aunque duros años dentro de la cárcel por un delito menor. Ambos coinciden fuera de la cárcel por medio de un plan que no satisface a los dos por igual. Vergara Grey pretende limpiar su nombre y dejar de ser ese archiconocido ladrón, admirado por muchos y temido por otros, y recuperar a su familia. Pero cinco años dentro de la cárcel dan para mucho. Y afuera nada es como lo había dejado al entrar. Ni siquiera su hijo y su esposa (Ariadna Gil). Ni tampoco los negocios con los que contaba al salir de rejas. Ángel Santiago, en cambio, es un joven con poco que perder y con mucho por vengar. Pero tampoco todo le resulta fácil. Y a las pocas horas de salir se encuentra con una chica (Miranda Bodenhöfer) que cambiaría su vida, su forma de pensar y sus aspiraciones en la vida. El plan que los une no es otra cosa que un atraco mano a mano entre Santiago y Vergara Grey ideado por un convicto aún dentro de la cárcel. 

Pero no hay que dejarse llevar por la supuesta sinopsis del tema principal de la película. El verdadero centro de la misma es la historia de amor entre Ángel Santiago y Victoria Ponce (Bodenhöfer), una chica que no habla pero que se expresa mediante el baile. Esta historia llena a El baile de la Victoria de un halo romántico y de ensoñación durante toda la película. En cierta medida, la nueva cinta de Fernando Trueba, tras siete años sin hacer un film de ficción y basada en el libro del mismo nombre de Antonio Skármeta, recuerda, por momentos, a esa historia de juventud inacabada y eterno romanticismo yonqui (aunque en este caso sin drogas) de Báilame el agua. Un excesivamente vitalista Abel Ayala se enfrenta junto a la bailarina chilena convertida a actriz, Miranda Bodenhöfer, a una película de juventud, de esperanzas, de sueños por una vida juntos, de amor primerizo, de eterno romanticismo, de lucha contra traumas y adversidades. Bodenhöfer aporta un alto grado de expresividad y sensibilidad con sus gestos y movimientos, generando gran expectación durante toda la película acerca de qué pasará con ella. Y en medio de ellos, un sublime Ricardo Darín, a medias entre aquel estafador de Nueve reinas y aquel jubiloso cuarentón que pretende salir delante de Luna de Avellaneda. El actor argentino salva una película en la que muchas veces se pierde el hilo argumental y cede paso a la ambigüedad, e incluso el propio actor parece fuera de la historia, pero donde Darín, en definitiva, doblega esos altibajos con sus escenas de lucha por recuperar una vida añorada por nadie o inventarse una nueva. Al fin y al cabo todo siempre es empezar de nuevo.

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Abel Ayala y Miranda Bodenhöfer
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Título: El Baile de la Victoria

Director: Fernando Trueba

Género: Drama

Reparto: Ricardo Darín, Abel Ayala, Miranda Bodenhofer, Ariadna Gil.

Estreno: 27.11

Venta de entradas: www.entradas.com

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