Corrían los años 30 en Estados Unidos y perduraba la Gran Depresión que tenía al pueblo americano completamente ahogado y asediado por el hambre, la falta de trabajo y la ineficiencia del gobierno de la época. En medio de esta tormenta económica y social, se perfiló la silueta del que iba a ser uno de los héroes populistas del siglo XX: John Dillinger. Dillinger fue un hombre intrépido que atracaba los bancos causantes del colapso financiero y se burlaba de un sistema policial y jurídico, escapándose de situaciones inimaginables. Era un delincuente y una celebridad, enamoró a una mujer y a casi todo el país. Johnny Depp se mete en la piel del famoso atracador de bancos con mucha naturalidad y con la chulería del que se cree invencible y vive por encima de la ley. Al otro lado está Melvin Purvis, el joven agente del Bureau of Investigation encargado de perseguir y capturar al enemigo número 1 de Estados Unidos. Pero Dillinger y su banda eran mucho más astutos y durante esa loca carrera que emprendieron, pulieron sus técnicas hasta el punto de protagonizar huidas y fugas memorables que pusieron en ridículo al gobierno y a los miembros del Bureau of Investigation. Se instauró la primera ley nacional contra el crimen y se organizó lo que iba a ser el futuro FBI para arrestar a Dillinger y a sus hombres a toda costa. Aunque los detalles históricos y contextuales de esa época son muy relevantes para el desarrollo de la narración, Michael Mann no hace mayor hincapié en ellos y los plasma vagamente sin detenerse en analizarlos.
El director de la cinta prefiere centrarse en la carrera a contra reloj de Dillinger y su banda por un lado y Melvin Purvis y su gente, por otro. Cierto que las recreaciones y los efectos son grandiosos, el ritmo es trepidante y la acción, interminable, no obstante la película se hace un poco larga si tenemos en cuenta que nada más empezar sabemos ya cómo va a terminar. No hay sorpresa ninguna. Los actores están correctamente metidos en sus respectivos papeles aunque, resulta curioso que tanto el personaje de Christian Bale (Melvin Purvis) como el de Johnny Depp (John Dillinger) no expresen con mayor claridad los conflictos internos a los que se enfrentan: el miedo (porque en algunos momentos está más que justificado), la impotencia, la rabia y la tristeza (pierden también mucho por el camino). Seguro que se veían como semi dioses intocables, pero eran también humanos, de carne y hueso. Destacan también los papeles secundarios, integrantes de la banda de Dillinger, y el corto papel de Marion Cotillard encarnando a la novia de Depp con una ternura y una veracidad muy creíbles. Enemigos Públicos es una película muy entretenida con personajes llamativos, que te envuelve en la historia de Dillinger y su espectacular carrera de ladrón (muy corta, por otro lado), y te sumerge de lleno en los años 30: Chicago y sus gángsters. Uno sale del cine satisfecho de haber visto una película que merece la pena y poco más.
Título: Enemigos Públicos
Director: Michael Mann
Género: Drama
Reparto: Johnny Depp, Christian Bale, Marion Cotillard, David Wenham, Stephen Dorff...
Nacionalidad: Estados Unidos
Duración: 140 min.
