Desde los anales de nuestra existencia tres preguntas son las que determinan la inquietud básica del hombre: ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos? y ¿a dónde vamos? Clint Eastwood, ya liberado de sus labores como actor y centrado en la dirección incansable de películas, procurando llevar el mismo ritmo que Woody Allen (una película por año) se sirve en su mayoría de actores desconocidos por el gran público (a excepción de su nueva musa: Matt Damon) para hacerse esas mismas tres preguntas, intentar acercarse a una respuesta y hacer un ejercicio de drama global espiritual que deja algo tibio si comparamos esta última película del director americano con varias de sus últimas producciones (Gran Torino, Million Dollar Baby o Cartas desde Iwo Jima, entre otras).
Clint se ha vuelto espiritual. Le ha venido el viejazo y ha querido dejar de lado su pose más macarra e insalvable (la que lo llevó a ser grande) y acercarse a temáticas psico-filosóficas, espirituales, de dramas sin respuesta, paranormales. Para ello entrecruza tres historias (al mejor estilo Iñárritu) con la temática de la muerte y los constantes porqués como hilo conductor pero que guardan diferencias, hacen breves incisos con catástrofes reales recientes (el tsunami asiático o el atentado en el Metro de Londres, ambos de hace muy pocos años) y sitúan a Más allá de la vida en un radio de acción que se alarga por todo el planeta. El equilibrio temporal (en minutos) de las tres historias es el mayor logro de una película que no acaba siendo ni tan traumática como la gran Más allá de los sueños (dirigida por Vincent Ward y protagonizada por Robin Williams) ni tan futurista como Las vidas posibles de Mr. Nobody. Clint tira por la perspectiva más cercana, posible y, en cierta manera, real. Matt Damon es un parapsicólogo retirado. Posiblemente el mejor parapsicólogo del mundo y que autodenomina su “don” como “maldición” por no poder llevar una vida normal, tranquila y social; intenta dejar de lado su inevitable profesión y, aunque procura llevar su vida por un camino de normalidad simplista, son constantes las idas y vueltas con las conexiones espirituales. Un gemelo preadolescente británico que queda huérfano de hermano tras un accidente y huérfano de madre debido a las adicciones tóxicas de ella. Ahí comienza a buscar la manera de poder “contactar” con su hermano en una rueda de la fortuna que lo mantiene tan autista como escéptico ante lo que ve. Una reputada periodista está de vacaciones en Asia hasta que el tsunami la encuentra comprando pulseras en un mercadillo: casi muerta, revive curiosamente y su vida ya no será igual. Resumiendo: el que conecta con los muertos, el que quiere conectar con los muertos y la que siente que es parte de los muertos. Comenzará un camino de constantes preguntas, acercamientos parapsicológicos y perspectivas vitales diferentes al del hombre medio.
Las tres historias acaban cruzándose (forzosamente) para darle cohesión al asunto. La realidad es que Clint Eastwood firma una película tibia, que deja algo indiferente aunque retoce con grados de dramatismo bastante tensos (los que da Matt Damon en esas imágenes solitarias y de vida deshecha por su anormalidad) y otros bastante sosos y de baja calidad teniendo en cuenta a lo que nos tiene acostumbrado el ex actor (la inclusión de actores protagónicos sin demasiado rodaje en grandes producciones no ayuda demasiado) y no da ninguna posible respuesta a ninguna de las preguntas planteadas inicialmente. Un film, en definitiva, difícil de realizar y que Eastwood, por momentos, parece encontrarle la vuelta, pero su ejercicio ambicioso y poliabarcable acaba por no apretar demasiado en ningún momento. Envuelve todo de un escepticismo romántico, de una justificación de toma de posesión de una vida espiritual que acaba siendo más una putada que un regocijo de libertades y permisos globales con el espacio paranormal.
Título: Más allá de la vida
Director: Clint Eastwood
Género: Drama espiritual
Reparto: Matt Damon, Cécile de France, Lyndsey Marshall, Bryce Dallas Howard y Jay Mohr
Guión: Peter Morgan
Música: Clint Eastwood
Fotografía: Tom Stern
Estreno: 21.01
Venta de entradas: www.entradas.com
