Un lugar lejano

José Ramón Novoa

El cine latinoamericano está en uno de los puntos álgidos de su historia: dos de las cinco películas nominadas a película en habla no inglesa eran latinoamericanas y una de ellas se alzó con el premio a la mejor (El secreto de sus ojos). Desde Venezuela pocas noticias nos llegan de su cine, pero cada tantos años, José R. Novoa (uruguayo radicado en el país bolivariano) se calza los pantalones de director y nos deleita con alguna oda de misticismo realista y de contenido social. Hace unos años fue con su segundo largo, Sicario, una de las películas latinas más aclamadas de los ’90, donde un niño crece y tiene que adaptarse en un mundo donde la marginalidad y la violencia están a la orden del día. Luego llegarían Oro diablo, historia de atracos ambientada en un pueblo minero venezolano, y El Don. Y en esta ocasión, una triple producción entre Venezuela, España y Argentina que llega a nuestro país casi tres años después, con actores de los tres países en cuestión, en la que Novoa pretende dar un aire místico y unipersonal a un conflicto más psicológico que tangible en Un lugar lejano.

Julián Palacios (Eric Wildpret) es un reputado fotógrafo venezolano, de aura excesivamente experimental y depresiva, que llega a los cuarenta años con varios fracasos sentimentales, la aclamación y persecución de la prensa y, lo más importante, un recientemente identificado cáncer de pulmón. Lucha contra sus infiernos, sus excesos y depresiones. Recuerda su vida pasada como halos de un mundo mejor, pero que tampoco eran parte del ingrediente real de su vida. Vive soñando con una foto que nunca sacó. Con ayuda de su mánager (Tristán Ulloa), Julián pondrá en práctica su particular corazonada: en un pueblo perdido de la Patagonia argentina se encontrará con lo que estaba buscando. Allí encuentra un paisaje desolado, una debilidad física notoria y una salvadora, María (Marcela Kloosterboer), una joven campesina que vive en medio de una montaña alejada de la civilización y que subsiste en soledad gracias a sus ovejas y su ingenio. Julián está cada vez más débil y sueña con poder conocer Manchuria, aquel pueblo que lleva tanto tiempo imaginando (o eso cree él). A partir de ahí, Un lugar lejano ofrece una visión moral, filosófica y psíquica de cómo sobrellevar una dura enfermedad a los cuarenta años, cómo reinventar las fórmulas de tu vida para que tu entorno no acabe por aplastarte y nos descubre a una Marcela Kloosterboer muy creíble en su papel. En el medio de la nada, Julián se pregunta si realmente necesita la nube de artificios y de lujo en la que vive en su país y se plantea si, en realidad, su destino es la montaña. Con esa dualidad de fama e interiorismo hipnótico aborda Novoa su nueva película como director, en la que los halos de esperanza, sufrimiento y conflictos emocionales salen a colisión constantemente, quizás demasiado incluso, ya que por momentos se pierde el hilo de la historia para caer en asuntos de excesiva experimentalidad.

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Título: Un lugar lejano

Director: José Ramón Novoa

Género: Drama

Reparto: Eric Wilpret, Marcela Kloosterboer, Tristán Ulloa

Guión: José Ramón Novoa y Fernando Butazzoni
Dirección de fotografía: Óscar Pérez
Montaje: Jerry Zottola
Música: Osvaldo Montes
Producción: Elia Schneider, José Ramón Novoa, Fernando Sokolowicz y Stefan Schmitz
Duración: 100 min.

Estreno: 31.03

Venta de entradas:

www.entradas.com

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