La gran potencia americana es, de nuevo, objetivo y diana del último documental del de Michigan. Sin pelos en la lengua, con ironía en ocasiones y dejándose llevar por las emociones y lo dramático (con un tema como el que trata en Sicko es algo fácil de conseguir), esquiva cualquier argumento que pueda calificarle de extremista, partidario o demagogo y se planta en la cartelera con esta aguda reflexión sobre el sistema sanitario estadounidense. Reparte una buena somanta de bofetadas, tanto para aseguradoras privadas como para empresas farmacéuticas, así como para el sentimiento americanista al que, a todas luces, se opone con opulencia en la mayoría de sus filmes. Y en clave analítica y presentando la realidad a través de un nutrido conjunto de testimonios, este progresista del celuloide cavila durante poco más de dos horas sobre la poca salud que goza la sanidad en su tierra.
Sicko es un análisis radiográfico del opaco, enmarañado y perturbado mundo de la sanidad en Estados Unidos. Para que no quede ningún cabo suelto, Michael Moore se preocupa en presentarnos un amplio catálogo de la casuística más variopinta de pacientes y del personal (administrativos y médicos) que ha formado y forma parte del engranaje que sostiene ese sistema en el país. Nos encontramos con víctimas de una angustiante situación administrativa politizada y privatizada que prima el ahorro de esfuerzos en materia de salud en beneficio del lucro de estos gigantes empresariales. Obviamente, los políticos y congresistas de diverso pelaje están presentes en este reparto de tortas en el que también emplea el parangón como arma de defensa (refiriéndose a los sistemas sanitarios canadiense, británico, francés y cubano, concretamente), mientras lamenta la paradójica situación de malestar en un, imposible de conseguir, sueño (o más bien pesadilla) americano.
Título: Sicko
Director: Michael Moore
Género: Documental
Estreno: 30.04
Venta de entradas: www.entradas.com
