Sergi López
Hago las películas en las que creo

Todo el mundo quiere a Sergi López. Lejos quedaron los tiempos en los que era prácticamente un desconocido en el cine español y un filón sólo descubierto en Francia (ah, los franceses: siempre adelantados a su tiempo). Este actor versátil, currante y brillantísimo, que selecciona con mimo sus proyectos, es requerido lo mismo por Isabel Coixet para interpretar al seductor atormentado de Mapa de los sonidos de Tokio que por directores independientes con marcado sello de autor (Petit Indi, de Marc Recha). Acaba de presentar en España Ricky, una inclasificable cinta de François Ozon en la que interpreta a Paco, atribulado papá de un bebé al que, sin motivo lógico, le crecen unas alas de ave que les complican un tanto la vida. Entre entrevista y entrevista, un encantador Sergi López responde por teléfono a nuestras preguntas sobre la película, con tanto entusiasmo que nadie diría que es la enésima vez que se las formulan ese día.
NOTODO: Has comentado en alguna entrevista que una de las razones por las que aceptaste tu papel en Ricky es porque no es una película amable; cada vez me gustan menos las historias completamente blancas e inofensivas…
SERGI LÓPEZ: Sí, algo de eso hay. La belleza y el cine tienen que ir ligados a un compromiso con la historia que se está contando… Y bueno, esto también viene del privilegio que tengo de que me lleguen muchas propuestas entre las que tengo que escoger, y puestos a eso, elijo proyectos en los que intento reconocerme, películas que me apetece defender y en las que creo.
NTD: Ricky es una película un tanto inclasificable: en un contexto muy realista, casi de cine social, de repente irrumpe un elemento mágico inexplicable. ¿Cómo asimilaste este argumento un tanto marciano?
SL: A mí me fascinó que esta historia ocurriera en una familia de lo más normal. Es una idea muy lúcida, muy excitante, me encantó la contradicción que había en esta película, que empieza como si fuera una de los hermanos Dardenne: una madre soltera con una niña, que trabaja en una fábrica, vive en un piso de protección oficial… y que tiene un bebé con alas. ¡Hostia! Es, como decís, algo muy marciano. Ricky es una película como es Ozon: con muchos recovecos. En el fondo no trata sobre un niño con alas, sino sobre la diferencia tan brutal y mágica del bebé y cómo ésta pone de relieve las diferencias de los otros. Habla sobre la familia, sobre cuatro individuos a cual más diferente que a priori lo tendrían todo para no estar juntos, y es esa diferencia la que justamente les une.
NTD: Sí, porque realmente todos los miembros de la familia son un poco disfuncionales, todos están como fuera de su sitio, no se trata sólo del bebé…
SL: Sí, el Ozon es así. Nunca cuenta historias planas y transparentes, sino que detrás de lo que parece una historia bastante simple hay un montón de trampas, de falsas pistas, de ambigüedades: la niña parece más adulta que la madre; la madre se comporta como una adolescente; no se sabe de dónde viene Paco, ni adónde va, ni por qué aparece… François [Ozon] es un maestro en el arte de llevar al público por una línea muy, muy delgadita. Consigue que pienses por momentos que estás viendo un thriller, por momentos que estás viendo una comedia (porque hay momentos muy cómicos en la película), por momentos que se trata de cine social… La peli es mucho más rica de lo que aparenta a simple vista.

Ozon nunca cuenta historias planas y transparentes

NTD: Viendo la película, no acaba uno de decidir si Paco, tu personaje, es un cabrón aprovechado o un buen tipo con sentido práctico…
SL: Eso es justo lo que François quería, que Paco fuera un personaje lo suficientemente ambiguo como para que nos podamos llegar a creer, en un momento dado, que puede ser un maltratador, y después nos podamos creer también que es una buena persona. Más que una solución, él plantea una pregunta: es muy legítimo que unos padres que tienen un hijo que vuela, o que toca el acordeón, o que canta ópera de fábula, quieran llevarlo a Operación Triunfo o donde sea… ¿Pero hasta qué punto esos padres no se están enriqueciendo con su bebé? François lleva las cosas al límite para que, como espectadores, estemos con un pie en un sitio y otro pie en el otro. Incluso al final, cuando aparentemente la familia acaba unida, se centra mucho en Katie embarazada, en su barriga, añadiendo una incógnita: ¿qué será el próximo: un lagarto o qué? Con François las cosas nunca son lo que parecen.
NTD: Otra de las cuestiones que plantea la película, según Ozon, es si se les deja a los hombres espacio suficiente para ser padres. De hecho, cuando Paco está en casa, se ocupa del bebé, le prepara esa preciosa habitación con nubes…
SL: La figura paterna y la familia tradicional son algunos de los fantasmas recurrentes en el cine de Ozon. Es verdad que la paternidad es un misterio ––además, François no tiene hijos–. Se plantea el hecho de que la mujer, de alguna manera, tiene esa especie de preparación y aprendizaje que es el embarazo, cuando el hombre se convierte en padre de un día para otro y no ha tenido tiempo de prepararse. Se encuentra de repente con un niño que llora, al que hay que cuidar, al que hay que alimentar, vestir, dormir… Y Paco no está preparado. Ozon percibe la idea de que cuando la mujer esta embarazada hay una intimidad hiriente entre la madre y el hijo de la que el padre está excluido. Y Paco se siente excluido de esta historia.
NTD: Recordando ese célebre dicho de Hitchcock, no podemos por menos que preguntarte sobre cómo ha sido trabajar con un bebé.
SL: (Risas). Pues si trabajar con un niño es difícil, imagínate con cuatro bebés. Uno era el que ponía siempre la cara, y con los otros tres teníamos que ir compaginando, porque además en Francia son muy estrictos con esto y sólo pueden trabajar una hora al día. Cuando uno no dormía el otro tenía hambre… Íbamos pasando de un bebé a otro, y a veces incluso utilizábamos un muñeco. Claro, había que adaptarse a los horarios de los niños, y cuando les tocaba a todos dormir, pues había que rodar cosas sin ellos.

Es la primera vez en mi vida que actúo en un teatro y está lleno hasta la bandera

NTD: Ricky tiene un final muy abierto a la interpretación de cada uno. Como espectador, ¿tienes preferencia por este tipo de películas?
SL: A mí en general me gusta la idea de que no te lo den todo masticado, que te dejen opciones. Al mismo tiempo, tampoco hay una fórmula: hay finales contundentes que sólo tienen una lectura y son preciosos y otros abiertos que son horribles. Eso lo que hace tan fascinante este oficio de contar historias, que no hay manera de encontrar la fórmula mágica.
NTD: Para concluir, nos gustaría que nos hablaras de teatro. Llevas una temporada representando Non Solum en el Teatre Nacional de Catalunya, volviendo así un poco al punto en el que empezaste tu carrera de actor. ¿Qué tal esta experiencia?
SL: Es una pasada lo que me está ocurriendo con el teatro. Ésta es una obra que llevo haciendo cuatro años y medio en catalán, tres años en francés, y ahora hace dos meses que la estrenamos en Avilés en castellano, y eso me abre un montón de puertas: vamos a ir a Pamplona, a Bogotá, quizás pasaremos por Madrid, luego volveremos seguramente a Barcelona… En fin, que este año pinta más teatro y pinta muy bien. Es un montaje concebido para disfrutar y compartirlo con el público y es un gustazo, es un sueño. Es la primera vez en mi vida que me pasa eso de actuar en el teatro y que esté lleno hasta la bandera, y es brutal.
NTD: Debe ser una sensación totalmente distinta a rodar una película…
SL: Hacer una cosa con público, en directo, es una brutalidad, la sensación es muy fuerte y muy potente. Además, en teatro casi siempre he hecho trabajos de creación propia, que he escrito yo o junto a otros compañeros, y claro, la responsabilidad es distinta. En cine te dicen dónde te tienes que colocar, la frase que tienes que decir, cómo te tienes que vestir… Aquí tienes más responsabilidad, y encontrarte representando una obra que has escrito tú, en la que te reconoces, con la que disfrutas y encima que el teatro esté lleno, pues es una pasada.
www.wandavision.com
www.rickylefilm.com
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