Sin Nombre

Cary Joji Fukunaga

Cada año miles de latinoamericanos, esencialmente procedentes de Centro América, intentan cumplir un sueño: escapar de una vida sin rumbo para dirigirse hacia un futuro incierto. Muchos se quedan a las puertas o mueren por el camino, junto a las vías del tren quedan las huellas de la tragedia. Ellos son los Sin Nombre, los que desafían a la vida y a la muerte, que dejan atrás familias enteras, éstos que no importan a nadie, ni aquí ni allí. El director Cary Joji Fukunaga se sube al tren de los Sin Nombre para relatarnos la historia de dos jóvenes en busca de una salida para sobrevivir. Él huye de un presente atroz asociado a las maras y ella sigue a su padre con la esperanza de encontrar en Estados Unidos una vida mejor. Dos personajes que se unen por circunstancias de la vida, que se juntan, no por razones de amorío al estilo telenovela barata, sino por necesidad: necesidad de compañía, de protección, de cariño, de atención. Una relación, por cierto, muy sutilmente retratada por Cary Fukunaga. Sin Nombre resulta, a ratos, difícil de comprender por la abundancia de jerga mejicana, por otro lado imprescindible para reconstruir un entorno real de jóvenes desarraigados e inmersos en una espiral de violencia y crueldad atroz.

La Mara Salvatrucha y la Mara 18 son, al igual que los personajes de Sayra y Willy (también llamado El Casper), los protagonistas indudables de este drama de corte social. Fukunaga no deja títere con cabeza y “nos deja” asistir a la brutal iniciación de un chaval de doce años, a la obsesión constante de las maras por la violencia, la tortura, el sufrimiento y la venganza, sin detenerse tampoco en detalles escabrosos. Y no es necesario, hay suficientes indicios en esta película para salir hecho polvo de la sala de cine y comprobar que una vez más nos topamos con la realidad, con una rutina que transcurre impunemente al otro lado del charco. Porque las maras no son sólo unos pobrecitos chavales excluidos de la sociedad, sin rumbo ni perspectiva, que se unen entre sí para sentirse parte de una familia. El típico discurso complaciente y políticamente correcto, por cierto.

Las maras son también unos asesinos con mayúsculas, capaces de meterle una paliza a un niño y a una mujer sin pestañear un segundo. Así son y así los vemos en Sin Nombre, creyendo en Dios y matando al prójimo, con un bebé en brazos y el pie pisándole la cabeza a cualquier persona que se les cruce por el camino. Los actores brillan por su naturalidad y su autenticidad, la historia de los dos protagonistas (Paulina Gaitan y Edgar Flores) aporta la nota de dulzura y ternura a un entorno marcado por la presencia inamovible de la muerte. Ellos son las notas discordantes, la esperanza de una sociedad callejera perdida en un abismo, dos chavales valientes que ya han visto y sufrido demasiado. Una película con mucha fuerza, momentos intensos, una fotografía preciosa y algunos fallitos también. Pero, ¿quién no los tiene?

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johana 4/11/2009, 16:26
es muy buena nos enseña la cruda realida que vivimos la mayoria de latinos por salir adelante conseguir un sueño

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Título: Sin Nombre

Director: Cary Joji Fukunaga

Género: Drama-Thriller

Reparto: Paulina Gaitan, Edgar Flores, Diana García, Tenoch Huerta Mejía...

Nacionalidad: Méjico - Estados Unidos
Duración: 96 min.
Productores: Gael García Bernal y Diego Luna, entre otros

Estreno: 30.10

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