Alberto Rodríguez

Nunca es como la primera vez


La noche. Un garito atestado de gente y Ana, Manuel y Julio saltando por encima del mundo. I will lay down / I can be found beneath the rose / beneath the rose / alone… Los tres protagonistas de After se sumergen en una noche de farra y excesos, en un intento desesperado de retornar al paraíso perdido y de solapar el vacío o el extrañamiento de sus vidas cotidianas. El director Alberto Rodríguez vuelve al cine con una historia amarga -como lo era 7 vírgenes-, con un brillante guión de Rafael Cobos, que se replantea el concepto de madurez y la validez de esos símbolos de éxito social tras los que se ocultan carencias, soledades y fingida felicidad.

NOTODO: After habla sobre personas insatisfechas, pese a que llevan una vida cómoda y han alcanzado una serie de objetivos, pero eso no les ha hecho felices. Algo así como confirmar el dicho de “cuidado con lo que deseas, porque se puede cumplir”. ¿Qué te llevó hasta esta historia? Sobre todo después de una película como 7 vírgenes.
ALBERTO RODRÍGUEZ:
Es que entre 7 vírgenes y ésta han pasado cinco años. En el proceso escribimos otras tres películas que no se hicieron, por distintas razones: una por motivos económicos, otra por cuestión de un decorado, que se declaró en ruina total, y la otra porque no conseguimos ni acabar el guión. Entonces a After llegamos un poco con la inercia negativa de haber pasado por un proceso muy largo en el que no habíamos recogido nada. Yo creo que el motor en ese momento era nuestra insatisfacción por haber trabajado tanto y, después del éxito de 7 vírgenes, no haber conseguido rodar. Pero lo que nos llevó fundamentalmente a esta historia fueron los textos de Houellebecq. Falete [Rafael Cobos, el guionista] había leído Plataforma, y yo Las partículas elementales; empezamos a intercambiar libros y a conversar sobre el universo de Houellebecq. Luego también pensamos que había algo en las películas de Cassavetes que tenía que ver con esto, especialmente Husbands. Son tres amigos que se reencuentran en el entierro de un cuarto y se van de farra... 180 minutos o algo así, lo que dura la película (risas). Así que empezamos a conectar todas esas ideas. Y fundamentalmente, echándoles un vistazo a nuestros amigos. Bueno, a lo peor de nuestros amigos. Tengo que aclararlo, porque... si no luego parece que somos terribles, y no es así (risas). Ciertamente, como cuando se mira una hormiga con una lupa gigante se ve un insecto terrible, se trataba de amplificar por diez lo peor de nuestros amigos.

NTD: ¿Cómo ha sido el trabajo de guión a dos bandas con Rafael Cobos?
AR:
En realidad el guión lo ha escrito solo Rafael; lo que hicimos en común fue el tratamiento de la historia. Solemos ser muy exhaustivos, generalmente dejamos hecha la puesta en escena y todo muy planteado, hacemos tratamientos de 40 páginas. Pero luego él tiene libertad total para quitar y poner lo que quiera. Yo con Falete me entiendo muy bien, llevamos cinco guiones escritos juntos, de los que han salido dos películas. Es un proceso largo, porque quemamos tres meses solamente hablando del tema, sin escribir ni una línea. Desayunar, desayunar, desayunar, intercar una frase, un poema... lo que sea. Por ejemplo, en After usábamos una frase de Ribeyro: "La madurez es una impostura". Pues hablando sobre esa frase perdimos varios días.

NTD: Que no son perdidos, en realidad...
AR:
Claro, luego eso te ayuda mucho. Cuando llega el momento de escribir, las cosas van brotando muy rápido, porque ya las tienes, las has ido cargando, y lo que haces al final es soltarlas todas de golpe.

Amplificamos por diez lo peor de nuestros amigos


NTD: El retrato de los protagonistas es bastante despiadado. ¿Por qué decidisteis plantearlo de esta manera? ¿Qué reacciones esperabais por parte del espectador?
AR: Respecto a la reacción del espectador, la verdad es que no lo sé. Pienso que es una película valiente entre otras cosas por eso. Yo no pienso que sea despiadada, pero tiene pocas concesiones. Los personajes tienen una naturaleza y mostramos una parte de esa naturaleza. Tienen muchas dimensiones, pero no nos esforzamos por enseñar otras, estamos contando esto de los personajes. Sí es verdad que es un poco despiadado, pero por otra parte, yo sí quiero a estos personajes. Me identifico con ciertas cosas. Y creo que en esa identificación ya les voy cogiendo cariño, me pongo en su lugar. Los entiendo, más que los quiero.

NTD: ¿Tenías en la cabeza a estos actores desde el principio?
AR:
No, no teníamos ni idea de quién la iba a protagonizar. Sólo sabíamos que queríamos que Jesús Carroza hiciera ese papel cortito y ese sí está escrito para él. El casting, tanto éste como el de 7 vírgenes, lo hicieron Yolanda Serrano y Eva Leira. Ellas propusieron a Willy Toledo. Tristán Ulloa fue una sugerencia de José Antonio Félez, el productor de la película, que me pareció muy bien, y Blanca Romero apareció en las pruebas. Entre muchas actrices de su edad, nos pareció que ella era la que encajaba mejor en este personaje.

NTD: Una cosa que nos parece curiosa de tu método de trabajo es que, al margen del guión, les dabas pequeños escritos a los actores, a modo de contexto de sus vidas, para ayudarles a entrar en el personaje. ¿Cómo fue el trabajo con ellos? Sobre todo teniendo en cuenta que se enfrentaban a unos personajes bastante complejos.
AR:
Tuvimos la ventaja desde el principio de que a los tres les interesó mucho el guión y esa visión un poco despiadada y a machete de la película: vamos a lo que vamos, la naturaleza de esta película es ésta. El hecho de que emocionalmente tuvieran que implicarse mucho les enganchó al guión desde el principio. Mi trabajo, que es casi siempre el mismo, es conseguir que se metan en la cabeza el mismo personaje que tengo yo. No les digo “tienes que hacer esto, o hacerlo de esta manera concreta”. Yo intento explicarles a qué emoción tienen que llegar y se acabó. Lo que está pensando el personaje.

NTD: ¿Hicisteis muchos ensayos?
AR:
Bueno, lo que pudimos, porque también hay muchas exigencias, sobre todo cuando cuentas con actores que tienen que combinar el rodaje con sus compromisos en televisión, como era el caso de Willy y Blanca. Ensayamos un mes, que creo que está bien para un largo, y de manera bastante exhaustiva, porque a mí me gusta ensayarlo todo, la puesta en escena y demás.

Intento que cada una de mis películas tenga una naturaleza


NTD: La estructura de la película, fragmentaria, es bastante peculiar. Aunque transcurre en una sola noche, hay saltos adelante y atrás que nos cuentan cómo es la vida diaria de esos personajes y utilizas sus tres puntos de vista. ¿Por qué optaste por contar así la historia?
AR:
La película era una especie de fresco, compuesto por un lado de las tres historias independientes de cada personaje, y por otro por el encuentro de los tres, así que eran como cuatro episodios. Las películas de episodios generalmente flaquean, hay un punto en el que suben o bajan. Entonces decidimos coserlas a través de los saltos hacia atrás y hacia adelante en las diversas historias, para dar más la sensación de unidad.

NTD: ¿Y el resultado final se aproxima al que tenías en mente?
AR:
Sí. Lo que pasa es que yo no intento que mis películas tengan el estilo que yo tengo, sino que salga de ellas, que cada una tenga una naturaleza. Ésta, por ejemplo, ha sido una película que ha quedado bastante más contundente de lo que yo esperaba al principio. Bastante más pétrea, que te cae como una losa.

NTD: La banda sonora de Julio de la Rosa y la manera en que se utiliza la música en la película son muy especiales. ¿Qué indicaciones le diste?
AR:
El trabajo con Julio es ir siempre persiguiendo una sensación. Le cuento hacia dónde queremos ir con la secuencia, y a partir de ahí intento que él sienta más o menos lo que yo siento o lo que creo que el público debe sentir cuando vea la película. Julio y yo somos muy amigos, y entonces la relación es bastante franca y sincera. Si no le gusta una secuencia, me dice: “Esto es una porquería y yo que tú lo quitaba”. Igualmente, yo le digo: “Julio, esta canción ni se te ocurra, véndesela a otro, porque yo no te la voy a comprar”. Y la verdad es que da gusto, en general vemos las cosas y las oímos de una manera parecida, solemos estar de acuerdo. Esta película, de todas formas, ha sido especialmente difícil. Nos pasamos cuatro o cinco meses para hacer el montaje y él tardó prácticamente lo mismo en acabar la banda sonora, porque no dábamos con la tecla. Un día, escuchando temas, me dijo: “Te voy a poner una canción, aunque la he descartado”. Y resulta que es el tema central de la película, porque le dije: “Está muy bien, vamos a probar”. Y ahí ya enganchamos una línea, que era lo más importante. Pero yo tengo muy pocos conocimientos musicales, así que me fío de él plenamente. Creo que la canción de Micah P. Hinson [Beneath the Rose] es una pieza fundamental en la película. Desde la primera vez que la escuchó, Julio dijo: “Va a funcionar muy bien dentro de la película, seguro”. Costó, costó trabajo... y dinero también (risas), pero creo que ha merecido la pena. Sobre la canción de Jeanette [Frente a frente], empezamos trabajando con una versión que tenía Julio y al final decidimos que era mejor utilizar la original, porque encajaba mejor con la atmósfera, con lo que queríamos transmitir en ese momento. Y luego está el tema de Smog, de Bill Callahan [Rock Bottom Riser], que lo pusimos de prueba en el premontaje como quien no quiere la cosa y por fortuna se pudo conseguir al final, porque quedaba realmente bien. Es un tema muy irónico, la letra también es irónica y... en realidad como casi todo lo que hace este tío.


LA VISIÓN DE LOS ACTORES. GUILLERMO TOLEDO Y TRISTÁN ULLOA

NOTODO: ¿Cómo creéis que terminarán vuestros respectivos personajes?
GUILLERMO TOLEDO:
Yo creo que seguirán su vida igual, me temo que la cosa no va a evolucionar mucho. En el caso de Julio, prácticamente seguro.
TRISTÁN ULLOA: Yo creo que en el caso de Manuel también. De hecho, entre el principio y el final de la película no pasa nada, lo que ha pasado es una toma de conciencia de un momento, de una noche... pero yo creo que la vida la retomarán como estaba.
GT: Se despertarán con la resaca, irán a trabajar y...
TU: ... y anestesiados otra vez.
GT: Todo con mucha alegría (risas).

NTD: ¿Creéis que es gente que se lo pasa bien realmente?
TU:
Es que ellos malentienden la diversión. Lo que falta en estos tres amigos es comunicación, o empatía, conocerse... Están juntos porque salen de marcha y se ponen hasta arriba, pero realmente lo que es hablar y conocerse... Porque realmente, Manuel no sabe mucho de Julio ni de Ana, ni ellos de él. Son como tres cómplices que se juntan para escapar de sí mismos, pero sin mirarse a la cara.
GT: Yo creo que divertirse, divertirse, no. Por lo menos Julio no, lo hace por inercia, porque es la vida que lleva. Para ellos salir es una vía de escape. Te diviertes cuando sales de marcha así, a lo bestia, a los 20 años. Con 40 ya es más una patología que una diversión... Así que toma nota (a Tristán Ulloa, que se ríe).

NTD: Manuel y Julio son dos personajes a los que su insatisfacción por la vida que tienen les lleva a extremos bastante lamentables. ¿Cómo habéis abordado vuestros personajes y cómo fue el trabajo con Alberto en este sentido?
GT:
Tuvimos la suerte y el privilegio de poder ensayar durante un mes, cosa que es casi imposible en este país al hacer una película. Y además exhaustivamente, porque Alberto ensaya hasta cuando abres y cierras una puerta, no creas tú que el tipo se salta ni medio segundo de guión... Ensayamos todas las secuencias de la peli y también teníamos la suerte de tener a Rafael Cobos. Poder disponer los tres de un mes para ensayar con Alberto... Joder, eso fue la leche. Llegas al rodaje con más de la mitad del trabajo hecho. Y tener el guión muchos meses antes de rodar, que a mí eso es algo que me ha pasado muy pocas veces. Eso también es un lujo, porque puedes darle vueltas, leértelo varias veces... Yo afronté el papel desde no tener ni idea de cómo iba a salir esta peli. Sabía que iba a ser muy buena, pero no sabía por dónde iba a salir. Y el personaje lo mismo, así que fue realmente tirarnos a la piscina y la verdad es que nos tiramos bastante, nos entregamos mucho.

Manuel no sabe mucho de Julio ni de Ana, ni ellos de él

TU: Partimos del punto de partida de que teníamos un buen guión, que yo me leí de un tirón, y para mí eso ya significa mucho, porque si te da pereza continuar con un guión es síntoma de algo. Y la verdad es que lo devoré, quería saber qué iba a pasar a continuación, qué iba a pasar con estos tres amigos. Yo tampoco sabía muy bien cómo iba a quedar mi personaje, por lo menos durante los ensayos; yo estaba probando, no sabía realmente por dónde tirar, y con ayuda de Alberto y de Rafael fuimos encauzándolo. Sobre todo teníamos muchos referentes que nos iba pasando Alberto, tanto de películas, como de música, como de situaciones, de lugares comunes de los que, de alguna forma, respira nuestra generación.
GT: Textos que nos mandaba por e-mail, como si fuera un monólogo del personaje...
TU: A cada uno de los personajes nos escribió una especie de... no sé cómo llamarlo... de biblia, de línea de pensamiento. A mí eso me parece un lujo. Es que pocas veces se entiende que dirigir una película es un lujo. Entonces hay gente que lo aprovecha y hay gente que no. Alberto es de los que lo aprovechan muchísimo y es un privilegio poder trabajar con alguien que disfruta con su trabajo.
GT: Y que disfruta trabajando con los actores. Porque aunque parezca mentira, sucede muchas veces que el actor es un enemigo para el director. Pero muchas veces, ¿eh? Tú eres un estorbo, un mal necesario, y él preferiría tener una marioneta o un dibujo animado. Entonces, encontrar a un director al que le gusta trabajar con los actores, que confía en ellos y que los considera parte fundamental de la película... que creo que es obvio que debería ser así, pero es que resulta que no.
TU: El rodaje fue en torno a nuestro trabajo. No recuerdo ni que hubiese marcas, la cámara era muy libre para seguirnos y había un margen de improvisación, dentro que estaba todo muy preparado. Ese margen para salirte un poquito de la partitura está muy bien, porque al fin y al cabo la película es un ser vivo, que respira, y se dan momentos muy auténticos por eso, porque es de verdad y están pasando en ese momento, no estamos haciendo que pasan.

NTD: Se nota bastante en el resultado final cuando los actores trabajáis cómodos con el director...
GT:
Se nota muchísimo. Con esta peli yo he sentido lo que siempre he considerado que es hacer una película: un trabajo de equipo. Y además se notaba que el equipo ¡se había leído el guión! (risas), cosa que tampoco pasa a menudo; mucha gente no tiene ni puta idea de qué va la película. Ha sido una maravilla el rodaje, la verdad. Duro, pero divertido.

NTD: ¿Hay algo de vuestra experiencia personal que os haya servido para construir los personajes?
TU:
Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia (risas). Hombre, hay cosas muy reconocibles; aunque tú no te reconozcas en un personaje, puede que veas cosas que te resulten familiares. En mi caso, estaba a punto de ser padre en ese momento. Entonces la historia con el niño era muy extraña para mí, proyectar la imagen de un hijo, enfrentarte a eso... Yo creo que precisamente la equivocación de este personaje es esa, enfrentar eso a su otra vida o a lo que él está dejando de ser, que es lo que pretende volver a ser esa noche, y cuando se ve a sí mismo es cuando se rechaza. Una persona tiene que abarcar varias facetas, tiene que ser poliédrica: puedes ser un buen padre, un buen amigo, un buen colega, salir de marcha sin ningún mal rollo... Y parece que para estas personas todo es blanco o negro y les cuesta conjugar esos distintos planos. Hay algo muy claustrofóbico en el personaje de Manuel, de no saber qué le está pasando: lo tiene todo para ser feliz pero no lo es. Y si las drogas son esos paraísos artificiales, en determinados momentos también sacan lo peor de cada uno.

La película nos dejó agotados, pero con una buena sensación

GT: Cualquier personaje que hagas, sólo por el hecho de que lo haces tú, tiene mucho de ti. Y para entender el sufrimiento o el goce de ese personaje tienes que investigar dentro de ti: cuando tú te has reído, cuando tú has gozado, cuando tú has llorado... La experiencia vital del sufrimiento y de la alegría la tenemos todos, independientemente de la juerga, del alcohol, de las drogas, del sexo... Todos hemos pasado por experiencias, si no dentro de una discoteca, a lo mejor en un parking, yo qué sé... Entonces siempre pones mucho de tu propia experiencia. Aparte que haber estado en bares y en afters por supuesto ayuda también...

NTD: ¿No hicisteis una “prospección” de garitos?
GT y TU:
Nooo... Ya la habíamos hecho años atrás (risas).

NTD: La complejísima relación (o no-relación) de Manuel con su hijo nos ha parecido la parte más complicada de tu papel. ¿Cómo enfrentaste tu trabajo con el niño?
TU:
Es muy delicado el tema de los niños en el cine y en la televisión. Yo entiendo que tiene que haber niños para hacer determinados personajes, pero si puedo evitar que sea el mío lo evitaré, porque... Es un tema muy complicado. En este caso salió muy bien. Hay niños que son muy técnicos, que ya han hecho mucha publicidad y que saben ponerse en la marca y decirte el texto, que ya están incluso viciados, dicen el texto como una cantinela. En el caso de Raúl, esto era lo primero que hacía, y eso había que aprovecharlo. Un niño no tiene que interpretar que es un niño. Entonces, ¿por qué llevarlo hacia otro lado? Tiene momentos muy auténticos, muy de verdad. Creo que eso ha sido muy inteligente por parte de Alberto, no ir a contrapelo de su naturaleza. A un niño cuando lo agarras y lo zarandeas un poco se acongoja y le entras ganas de llorar o de pegarte o... Eso pasó en la película. En esa escena en que lo saco de debajo de la cama, yo lo pasé muy mal, porque había creado una especie de complicidad con él a lo largo del rodaje, pero el día que íbamos a rodar esa escena decidimos tanto Alberto como yo no hablar con él. Al principio decía: “Tristán es idiota, por qué me hace eso…”. Luego hablé con él y entendió perfectamente y acabamos muy amigos, le hice un regalito y todo... Pero es complicado. Lo bonito es acercarte tú al niño, no que él tenga que ir hacia un sitio extraño.

NTD: Por su parte, Julio tiene en la película varios momentos tremendos, sobre todo dos: la escena en la que el empleado que se echa a llorar, y donde se define muy bien la personalidad de Julio, y el momento del baile con los dos chicos en casa de Ana. ¿Fueron tan duros como se ven desde fuera?
GT:
En realidad, duro no, yo me lo pasé muy bien. Difícil, mucho. A mí me ha costado la hostia esta película, ha sido un trabajo muy minucioso y muy complicado. Tanto que cuando leí el guión dudé seriamente sobre si sería capaz de hacer la película, porque me parecía muy difícil ese personaje. Aparte de por cómo transcurre la película, prácticamente en sólo una noche. Tienes que ir guardando el racord mental de dónde estabas, de dónde vienes, cuántas copas te has bebido, cuántas rayas te has metido... Ha sido una película dificilísima de rodar.
TU: Hicimos un arco, como una escala de...
GT: Sí, como de grados. Tú decías: estoy en grado 4 de pedo, o en grado 5... Ha sido técnicamente muy difícil, y luego, emocionalmente... más que difícil, para mí ha sido un “colasos”... Un “apocalisis” [los dos se parten de risa]. Ha sido como un huracán que ha pasado por mi vida y me ha dado siete vueltas. Pero ha sido apasionante, dos meses y medio muy intensos y de muchísima relación con Tristán, con Alberto y con Blanca. Cuando haces películas como ésta dices: “Qué profesión más bonita tengo y más cojonuda”. Otras veces no, pero de esas no me quiero acordar.
TU: Uno se mete en esto por momentos como éste, por hacer películas así. A mí me dejó agotado también, pero contento, con buena sensación. Y bastante tocadete, en el buen sentido.

NTD: Es un poco como vaciaros anímicamente...
GT:
Sí, totalmente. Con esta película podríamos decir el topicazo ese de que es mucho más difícil desnudarse emocionalmente, cuando te preguntan eso de “¿es difícil quitarte la ropa?”. Pues no. Esto es difícil.
TU: Tú para quitarte la ropa no tenías ningún problema (risas).
GT: Sobre todo cuando tenemos un cuerpazo como Dios manda (más risas). En serio, lo difícil es hacer estas cosas, es la hostia de complicado.
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quiénes son

Con 7 vírgenes (2005), Alberto Rodríguez se consolidó como uno de los jóvenes directores más destacados del panorama español, recibiendo la Concha de Plata en el Festival de Cine de San Sebastián y seis nominaciones en los premios Goya. After es, hasta ahora, la última referencia en su interesante filmografía, que se completa con el cortometraje Bancos (1999) y los largos El factor Pilgrim (2000, codirigido con Santi Amodeo) y El Traje (2002).
Tristán Ulloa y Guillermo Toledo coprotagonizan After junto a Blanca Romero. Ambos son caras bien conocidas por el público y dos de los actores más sólidos de su generación. Ulloa ha destacado en filmes como Lucía y el sexo, Mataharis o Un buen hombre, entre otros. A Guillermo Toledo le hemos visto en Crimen Ferpecto o El otro lado de la cama, entre otras, y es un habitual de la pequeña pantalla (7 Vidas, Cuestión de Sexo).

por qué

Cuatro años después de la magnífica 7 vírgenes, Alberto Rodríguez estrena After, su tercer largometraje en solitario.

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