Aparentemente, la historia fundacional de Facebook no parecía un tema lo suficientemente llamativo como para dar lugar a una película interesante, pero la presencia en el proyecto del director David Fincher (Seven, El club de la lucha, Zodiac) y del guionista Aaron Sorkin (El ala oeste de la Casa Blanca) eran avales suficientes para pensar lo contrario. Entre ambos han hecho de La red social un clásico absolutamente moderno, plagado de inteligencia y habilidad a la hora de capturar el espíritu de los tiempos.
En la crónica sobre cómo Mark Zuckerberg (gran Jesse Eisenberg) se convirtió en el billonario más joven de historia hay el mismo espíritu que en películas como Ciudadano Kane (Orson Welles) o El padrino (Francis Ford Coppola): anti-épica de ascenso y caída, juegos de poder, conflictos éticos y traiciones, que al mismo tiempo se desarrollan en un mundo en transformación. Así, esta cinta -basada en el libro Los billionarios accidentales de Ben Mezrich- pone de manifiesto cuáles son las nuevas formas de triunfar, cómo se han destronado los antiguos modelos de negocio y entran en alza elementos como la juventud, la rápida evolución tecnológica y, sobre todo, las ideas (algo, esto último, que también se refleja muy bien en Origen, de Christopher Nolan, al desarrollar un thriller conspiratorio en las mentes ajenas). Es en torno a la propiedad de las ideas y a su valor mercantil y de prestigio donde se desarrolla gran parte del intríngulis de La red social. También en las nuevas formas de construir las relaciones sociales y la redefinición del concepto de amistad propiciada por internet: algo representado en la relación entre Zuckerberg y Eduardo Saverin, magníficamente encarnado por Andrew Garfield en su papel de víctima despechada al que su ex amigo privó de su trozo de tarta.
No son los únicos encantos del film de Fincher y Sorkin (a quien hay que conceder un gran peso autoral por sus excelentes diálogos y la construcción de personajes). En Zuckerberg se visualiza también la verdadera venganza NERD: comienza su ascenso al poder engañando a dos gemelos ricos, guapos y promesas del remo olímpico, y en un tiempo récord puede presumir de tener groupies y una mansión, todo ello gracias a sus habilidades como programador informático y a la hora de saber captar las necesidades de la gente. Pero, al mismo tiempo, es un personaje lo suficientemente complejo como para romper muchos de los tópicos del NERD al que Hollywood nos tenía acostumbrados. También es interesantísmo el revulsivo que ofrece la aparición en la historia de Sean Parker, el fundador de Napster, un personaje a medio camino entre Mefistófeles y una estrella del rock, y que es interpretado de forma superlativa por Justin Timberlake. Todo ello, último mérito a reseñar, con el riesgo de ser contado sin establecer la suficiente distancia histórica (los sucesos dramatizados son de hace poco más de un lustro) para volver a mostrar su adecuación al zeigeist: todo va tan rápido que, de dejar pasar más tiempo, lo que se narra parecería obsoleto.
Recuperamos esta reseña para recordaros su reestreno y animar al personal que no haya visto la película que tiene 4 Globos de Oro (entre otros el de Mejor Película) 8 nomionaciones a los Oscar (entre ellos, también, a la Mejor Película).
Título: La red social
Director: David Fincher
Género: Biopic, drama
Reparto: Jesse Eisenberg, Andrew Garfield, Justin Timberlake, Armie Hammer, Rooney Mara, Rashida Jones
Guión: Aaron Sorkin
Productores ejecutivos: Aaron Sorkin y Kevin Spacey
Fotografía: Jeff Cronenweth
Música: Trent Reznor y Atticus Ross
Estreno: 15.10
Venta de entradas: www.entradas.com
