En la última década, sobre todo, estamos siendo empapados curiosamente de una manada desmesurada de biopics, algunos en forma de documental y otros en forma de ficción. Sobre todo basados en la historia de músicos. Algunos más populares, otros menos. Pero películas como Ray (sobre Ray Charles), En la Cuerda Floja (Johnny Cash), Let's Get Lost (Chet Baker) o Control (Ian Curtis) dan buena cuenta de ello y de la popularidad e interés generalizado que hay por conocer la historia de los músicos malditos, de las historias de sexo, drogas y rock and roll. En este caso, y tras haberse editado hace algunos años el magnífico documental No Direction Home, de Martin Scorsese, sobre la vida de Bob Dylan, llega a España tras casi tres años la adaptación de la vida del músico, poeta, cantante y escritor realizada por Todd Haynes, director de películas como Velvet Goldmine o Lejos del Cielo, entre otras: I’m Not There.
Haynes, contrariamente a aquella primera película de animación que había hecho basada en la vida de Karen Carpenter (de The Carpenters), se enfrenta a la historia de Bob Dylan en sus múltiples facetas. No elige un actor que se le parezca físicamente y nos suelta el rollo de una vida que, para cualquiera que haya estado un poco interesado en saber de ella, la conoce de sobra. No. Haynes aplica una dosis de cine independiente en actores acostumbrados al trabajo mainstream y desata una historia que entrelaza las siete vidas del cantante de Minnesota. Así es que se sirve de siete personajes diferentes encarnados por seis actores escogidos no por su parecido físico (nada más lejos de la realidad), sino por su manera de interpretar peldaños de su vida o captación de elementos sensoriales que van más allá de lo real. De esta manera, cada parte de Dylan tiene un nombre diferente, según la época del personaje lo represente. No faltan las personas cercanas al entorno real del músico (el papel de Sara Lownds lo hace Charlotte Gainsbourg como Claire; el de Joan Baez es Julianne Moore, como Alice), pero tampoco del imaginario. Así es que papeles como los de Marcus Carl Franklin (un niño negro preadolescente) o Richard Gere poco tienen que captar de la vida real de Dylan. El primero reencarna Woody, un Dylan a sus once años, fanático con la música de Woody Guthrie, huidizo, en busca de su identidad, componiendo sus primeras canciones, forjándose en la realidad del país y luchando contra sus propios infiernos. El papel de Gere es Billy, un Dylan de mayor pero con el alma de aquel pequeño Woody, ironizando la vida del que huye de la música por temporadas con la historia de Billy el Niño. Más cercanos al Dylan que conocemos (o que creemos conocer) están la impecable Cate Blanchet, que es Jude Quinn, y crea al Bob andrógino, joven, excesivo y rebelde de su primera época eléctrica (por eso se llama Jude Quinn, por aquel grito de “Judas” en uno de sus primeros conciertos post-folkista), algo más ácido (en todos sus sentidos), excéntrico y con esa violencia poética que desatan sus verbos. Única. Christian Bale es Jack Rollins, aquel de sus primeros discos, músico de grandes masas, tímido y atormentado por un inesperado éxito. Bale también hace el papel del Pastor John, el de la época en que el cantante se convirtió al cristianismo. Ben Whishaw es Arthur, su perfil poeta adorador de Arthur Rimbaud, irreverente y escapista. Y por último, Heath Ledger es el Dylan mujeriego y exitoso, que deja de lado a su familia (maravilloso el paralelismo con Visions of Johanna sonando de fondo) y se enfrenta a una etapa de cambios y vida atormentada. Es infeliz, se le nota y no sabe muy bien qué es lo que quiere ni cómo.
Todd Haynes hace de I’m Not There un biopic exacerbado en el buen sentido de la palabra. No se limita a narrar típicamente la etapa más significativa y exitosa de su vida, sino que pretende (y lo logra) reunir todas las facetas y vidas de Dylan, desde pequeño hasta de mayor, pasando por sus flirteos con las drogas, el cristianismo, The Beatles, Brian Jones, Allen Ginsberg, las mujeres, los viajes, su accidente de moto, las excentricidades y los excesos. Todo eso con un perfil más cercano a la estructura de Requiem for a Dream o Trainspotting que el de películas para las grandes masas. Un gran acierto. O dos.
Título: I'm Not There
Director: Todd Haynes
Género: Biopic
Reparto: Christian Bale, Cate Blanchet, Heath Ledger, Richard Gere, Marcus Carl Franklin, Ben Whishaw, Charlotte Gainsbourg, David Cross, Bruce Greenwood, Julianne Moore, Michelle Williams
Basado en la vida de: Bob Dylan
Guión: Todd Haynes, Oren Moverman
Fotografía: Edward Lachman
Estreno: 19.02
Venta de entradas: www.entradas.com
