Hemos oído narrar historias de este emblemático barrio madrileño en más de un millar de ocasiones. Sobre su génesis y su construcción. Sobre sus gentes, la mayoría inmigrantes internos que, después de la guerra, buscaban prosperidad e ilusiones, más allá de sus puntos originarios, en la capital. Historias que dan forma a una más unitaria y común: la historia real. La primera de ellas es la de un asturiano que llegó a esta zona y montó una vaquería a la que, poco tiempo después, el pozo habilitado por el Tío Raimundo, abastecería de agua para el ganado. No había nada más. Un terreno desnudo o semicultivado a las afueras de un Madrid de postguerra que poco a poco daba soporte a viviendas que, como Flores de luna, brotaban de madrugada como hogares de cientos de personas. Ni siquiera de la mayor de las miserias, sino de la nada. Y, a continuación, le siguen todas hasta hoy. Así comenzó a formarse el barrio y allí empezaron a sobrevivir sus nuevos vecinos. En chabolas de barro y hoja de lata, entre llantos de bebés y mujeres que esperaban el regreso de sus maridos abatidos por la dura jornada realizada por cuatro perras en la ciudad a la que habían venido para prosperar. Con ilusión y una obstinación sobrenatural que nos acerca, hoy, a este capítulo de la historia de Madrid.
Cerca de lo portentoso (es increíble la capacidad del ser humano ante situaciones de penuria) y generando una especie o estirpe, casi una raza propia, el fenómeno sociológico y sociopolítico que nacía en esta zona del extrarradio capitalino empezaba a palpitar con una fuerza fascinante. Juan Vicente Córdoba lo retrata como pocas veces lo hemos visto hasta ahora. Con admiración y emoción reúne en su película documental a los vecinos y protagonistas en distintos saltos generacionales para, a través de sus microhistorias y una voz coral, a través de un recorrido sociopolítico paralelo y de algunas imágenes símiles de películas y documentales de, entre otros, Vittorio de Sica, presentar y analizar, de una forma tierna y realmente conmovedora, el caso de este barrio madrileño. Desde el pozo hasta la urbanización pasando por la llegada de la droga y la significativa aportación del Padre Llanos en esta (tan próxima) historia. Si hay rima en esta poesía visual (que la hay) ésta empieza y acaba en sus gentes, en su fortaleza y en su sentido de cohesión, en su entusiasmo y en su vivacidad. Y el encabalgamiento formal por el que lucharon, su barrio, a bien de salvaguardar sus intereses sociales y políticos. Por justicia, por su dignidad y por su libertad.
Título: Flores de luna
Director: Juan Vicente Córdoba
Género: Documental
Guión: Juan Vicente Córdoba
Estreno: 28.11
Venta de entradas: www.entradas.com
