Nacho Vigalondo
Instrucciones para viajar en el tiempo

Con los tremendos pestiños que llegan a las carteleras, es difícil comprender por qué ha tardado dos años en encontrar distribución en España un proyecto imaginativo, que ha triunfado en festivales internacionales como Sundance, cuyos derechos ha adquirido el mismísimo Tom Cruise para el correspondiente remake (que no nos pase na) y que está firmado por un nominado al Oscar al mejor cortometraje en 2005. Ha costado, pero por fin podemos ver Los cronocrímenes, la opera prima de Nacho Vigalondo en el largometraje. La expectación es grande. Todos quieren (queremos) a Vigalondo, que lleva semanas de promoción, concediendo entrevistas a saco y prestándose a sesiones de fotos disciplinadamente y con buen humor. Llega a la cita con Notodo.com hiperpuntual y sin haber tenido tiempo de comer. Aun así, no nos muerde.
Notodo: ¿Por qué una película como Los Cronocrímenes para tu debut en el largo?
Nacho Vigalondo: Cuando uno piensa su primera película tiene dos opciones: o calcular qué es lo más conveniente en un momento dado y a qué público tratar de acceder o a qué crítico intentar contentar, o hacer la película de la que estás enamorado desde hace años. Y yo hice lo segundo.
NTD: La película contiene muchos elementos del cine de terror y ciencia ficción de serie B. ¿Qué influencias concretas tenías en mente cuando la imaginaste y escribiste el guión?
NV: Sobre todo literarias. Hay muchos autores, como Philip K. Dick o Robert Heinlein, que cuando se plantean escribir relatos de viajes en el tiempo pisan el acelerador y llevan la historia hasta el límite. Y a mí me apetecía hacer una historia que, al igual que esas, llegase hasta el límite. A nivel de referencias visuales o más cinematográficas, aunque la película es de ciencia ficción, me fijé más en películas de giallo italiano, de crímenes, en Psicosis... Películas con cuatro personajes, una pistola y dos balas.
NTD: Hay también imágenes muy oníricas, como la de la chica desnuda en el bosque. ¿Te interesa el surrealismo como fuente de inspiración?
NV: No especialmente. Cuando pensé en la chica, quise hacer una imagen que pudiera estar en la cabeza de Karra, más que en la realidad. Más que acercarme al surrealismo, me pareció divertido que ese momento recordara a una película erótica barata alemana de los años 70.
NTD: En la rueda de prensa de presentación de la cinta comentaste que el debut de un director debe ser un acto de absoluta libertad, y también que echaste de menos, en ciertas ocasiones, disponer de más medios. ¿Te sentiste realmente libre, tanto en el ámbito creativo como en el económico?
NV: A veces tienes que renunciar a una libertad para acceder a la otra. No puedes querer hacer la película técnicamente más compleja de la historia y tener una libertad absoluta. Yo tampoco tengo esa exigencia de hacer algo muy grande técnicamente hablando, y vi que a cambio era posible preservar esa otra libertad, la creativa, que es la que he mantenido.
Me hubiese gustado tener más tiempo para hacer la película, para poder tratar algunas cosas con más detalle. Por ejemplo, para no tener que improvisar tantas soluciones locas ante los eventos atmosféricos, para tener más margen de maniobra. Pero creo que eso también forma parte de la cinta. En el sentido creativo, la película es libre y soy responsable de todo lo que sucede en pantalla. Para bien y para mal.

Me apetecía rodar una historia que llegase hasta el límite

NTD: Los cronocrímenes tiene un final abierto y deja algunos interrogantes sin resolver. Como espectador, ¿es el tipo de cine que te gusta ver?
NV: A mí las películas que me parecen un regalo al espectador son aquellas que viven en tu cabeza, más allá de lo que ves en pantalla. O las que le dan al espectador la posibilidad de verlo todo muy claro, muy cerrado y muy conciso, o bien de dejarlo todo muy abierto. Lo que no me gustaría encontrarme en ningún caso es la sobreexplicación, la sobrejustificación de los elementos. En el momento en el que empiezas a explicar de más y a tratar al espectador como a un niño, ahí es donde está la trampa, y ahí es donde he intentado no caer.
NTD: En la película suena constantemente Picture this, de Blondie. ¿La elegiste por alguna razón especial?
NV: Porque el tono agridulce que tiene me viene perfecto para la película. Y porque si una canción va a sonar tantas veces, quiero que sea la más agradable del mundo. Y ésta para mí lo es, es exquisita.
NTD: ¿Qué esperas realmente del remake norteamericano de Los cronocrímenes? Ante experiencias como, por ejemplo, la versión de Cruise de Abre los ojos, ¿no temes lo que puedan hacer con tu película?
NV: Lo que tiene este remake es gente muy potente detrás. Creo que los nombres que se han filtrado a día de hoy son espectaculares y es gente que sólo ha hecho películas extraordinarias hasta ahora. O sea, que ese miedo no lo tengo.
NTD: ¿Vas a supervisarla o van a contar contigo de alguna manera?
NV: Mi perspectiva va a ser la de un espectador privilegiado: voy a enterarme de las cosas a lo mejor un día antes que el resto de la gente, no mucho más... Y voy a estar fascinado con todos los procesos que conlleva hacer una película basada en una mía. En ese sentido estoy maravillado. Pero nada más.

He intentado no caer en la trampa de la sobrejustificación

NTD: ¿Sabes algo que se pueda contar?
NV: Nada, nada, insisto. Cuando se han filtrado los nombres del productor, Steve Zaillian, y del guionista, Timothy Sexton, yo me había enterado con pocos días de antelación.
NTD: A pesar de la respuesta que ha tenido en pequeños pases, los premios en festivales internacionales y la compra de los derechos por United Artists, Los cronocrímenes ha pasado por un pequeño calvario antes de su estreno en España. ¿A qué crees que se ha debido esta falta de confianza por parte de las distribuidoras?
NV: Yo creo que al estado tan frágil y precario en que está el cine español a día de hoy. Hay que entender que la mayoría de las películas españolas –y cuando digo la mayoría digo un 93%– se estrellan en taquilla, y si ya las propuestas normales, ortodoxas, se vienen abajo, las que se salen de la norma, independientemente de su calidad, inspiran pánico. No es solamente el caso de mi película, hay muchísimas que ni siquiera consiguen estrenarse, aun demostrando valía fuera. De hecho, está el caso extremo de El rey de la montaña, de López Gallego, que es la película española más vendida actualmente en todo el mundo, y aquí apenas consigue estrenarse. Es un panorama muy delicado.
NTD: A veces hay sorpresas, como que consiguiera estrenarse 3 días, que es una película bastante marciana...
NV: Sí, y tampoco tuvo mucha suerte en taquilla, y eso que tuvo una promoción aceptable. Creo que es una película que, si te paras a pensarlo, no es tan marciana: es un thriller con una excusa de ciencia ficción, que si viniese de Norteamérica no nos parecería tan extravagante. Pero aquí estamos sometidos a un juicio bastante delicado.
NTD: El realizador alemán Pepe Danquard (ganador del Oscar al mejor cortometraje en 1993) contaba que, por mucho que quieras negarlo, ganar un Oscar hace que se te abran puertas y la gente te mire de otra manera, que no hay un premio comparable a éste. En tu caso, ¿crees que una nominación ha tenido el mismo efecto?
NV: Teniendo en cuenta que casi no estreno la película aun habiendo estado nominado al Oscar, sé que sin la nominación hubiese sido imposible siquiera hacerla. Para mí, haber sido nominado ha significado poder hacer un largometraje. Fue mi segundo pensamiento tras enterarme de la noticia: “Voy a hacer un largo”. En ese sentido, asumo perfectamente que he hecho una película porque estuve nominado al Oscar... con un corto cómico.

Sin la nominación al Oscar habría sido imposible hacer esta película

NTD: ¿Cómo surge la idea del juego de Los Cronocrímenes? ¿Eres “jugón”?
NV: Sí, soy muy “jugón”. La idea salió del departamento de marketing de la película, donde hay gente muy brillante a la que se le ocurrió que el público natural de esta película iba a verse fascinado por una propuesta de este tipo. Mi trabajo fue más bien componer una ficción a partir de un juego, y para mí fue una oportunidad de hacer una pequeña película. Los videojuegos me encantan e incluso me gustaría en algún momento lanzarme y trabajar para esa industria.
NTD: Has comentado que te están llegando bastantes guiones de EE.UU. y que te gustaría que te llegasen también de España. ¿Qué te apetecería que te ofrecieran?
NV: Como es tan difícil que te llegue algo que a nivel personal te atraiga mucho... Es muy difícil toparse con un material tan vinculado a ti mismo. Así que en caso de que esto no suceda, lo que pido es que sean películas de acción gigantescas, sin límite. La Jungla de Cristal 5, quiero hacer. Te soy sincero: quiero hacer cine de catástrofes. Entonces, cuanto más grande y más descacharrante sea el guión, mejor. Pero eso sí, yo quiero tocar un poquito los diálogos para que haya chistes buenos.
NTD: Perteneces a una generación de cineastas talentosos a los que, además, te une la amistad: Borja Cobeaga, Koldo Serra... ¿Qué os dan dado de comer a todos?
NV: No sé... La pregunta es cuánto vamos a tardar en ser enemigos y en empezar a odiarnos (risas). Cuando nos conocimos ya habíamos hecho cortos y ya habíamos ganado algún premiecito por ahí, con lo cual realmente lo que comimos antes de llegar a esto no sé lo que es. Cuando llegué a la universidad, Borja Cobeaga y yo ya habíamos hecho algunas cositas en vídeo, pero Koldo Serra ya hacía maratones con sus cortos. Era otra escala. Fue muy inspirador ver que gente tan joven se tomaba tan en serio lo que hacía, en una época en la que no había ni YouTube, ni festivales de vídeo, ni nada; era todo un desierto. Era como toparse de repente con cineastas adolescentes en mitad de la nada; era mágico.
Sería muy infame por mi parte manifestar que mis principales influencias son Brian de Palma o Alfred Hitchcock, cuando Borja Cobeaga, Koldo Serra, César Velasco, Alberto González... son la gente que tengo más cerca y a la que sigo más su forma de trabajar. Inevitablemente, ellos me han influido tanto o más que los grandes maestros.
NTD: Te confiesas fan de Internet, de los foros, has participado en certámenes como Notodofilmfest.com y Notodopublifest, y tu propio blog y el de la película han sido decisivos a la hora de promocionar Los cronocrímenes. Pero, ¿es Internet un arma de doble filo o un auténtico filón para los creadores en busca de visibilidad?
NV: Yo creo que los inconvenientes son más victimistas que serios. Por un lado, no es una plataforma a la que accedemos, es la plataforma a la que podemos acceder. Yo no tengo ningún espacio en televisión, o en la radio, o en la prensa escrita donde me pueda expresar. Para mí, Internet es la plataforma. Lo interesante es que es la que se va a zampar, o que se está zampando, a todas las demás. Es muy excitante ver que el medio de comunicación al que tienes acceso está siendo el más poderoso. De hecho, no sé de aquí a cuantos años Internet será el medio definitivo, pero yo creo que en menos de una década. Y el lado malo me parece de juguete...
NTD: Hablando de Internet, eres un viejo conocido de NotodoFilmFest.com...
NV: El Notodofilmfest es el catalizador de todo esto. Es el festival que ha sido testigo del comienzo de muchas carreras y que ha acogido las obras fundacionales de muchos autores, como Sánchez Arévalo o Alberto González. Y en ese sentido, me siento privilegiado de haber estado también ahí, en esa ecuación.

Me gustan las películas extremas: las que no cuentan nada y las que cuentan todo

NTD: Si tuvieras que invitarnos al cine hoy, ¿qué nos llevarías a ver?
NV: Soy un espectador bastante poco sorprendente. Hoy iría a ver La Masa. O no, no sé, no estoy seguro... Sí, vamos a ver El increíble Hulk, a ver qué tal está... Porque si está mal, dará también para mucha conversación. Las pelis de superhéroes, cuando están mal, dan más conversación que si están bien.
NTD: ¿Prefieres este tipo de superproducciones potentes, antes que un cine digamos “intimista”?
NV: A mí me gustan las películas que no cuentan nada y las que cuentan todo. Me gustan los extremos: si una película está hecha con dos paredes y una mandarina, me fascina. Si es la más grande de la década, también. Yo creo que las películas tienen que ser desproporcionadas para ser atractivas.
NTD: Sincérate ¿te huele el pito a canela?
NV: Sería tan bonito que me oliera el pito a canela... Imagínate, en esos momentos mágicos, de repente un aroma embriagador a esa especia tan especial... No, la verdad es que tristemente el olor es más común, y quizá no tan agradable como el de la canela... pero bueno, que tengo mi higiene... normalmente huele al jabón con el que me he lavado...
NTD: Cuéntanos de dónde sale esa historia...
NV: Esa canción nace de un grupo de música folk de mi pueblo en el que participé en los tempranos 90. En un concierto que dimos un verano, teníamos una selección muy limitada de canciones tradicionales vergonzosamente fáciles de tocar: dos acordes, bongo... Y necesitábamos una canción obscena y desagradable, una cosa un poco más puerca. Todos los grupos de folk tienen una versión algo puerca de un tema famoso. Y de un día para otro me saqué de la manga una canción, que era una rima inmunda, fácil, con dos acordes... no, un acorde. Entonces, qué pasa: si tú dices “me huele el pito a canela”, concentras en el estribillo algo extraño y a la vez marrano, pues tienes la mitad del camino ya hecha.
[Vean... y escuchen]
www.nachovigalondo.com
www.loscronocrimenes.com
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