8 febrero, 2017. Por

Victoria

Por qué vas a querer vivir en una monarquía británica (Opción A)
Victoria

Fieles referencias históricas, intrigas de cámara, escándalos mediáticos, protagonismo del servicio doméstico, lucha de títulos nobiliarios… Si Downton Abbey fue el precursor de una de las modas televisivas más inesperadas, que convirtió al drama situado en el siglo XX en uno de los fenómenos más vistos en los últimos años, ahora otras dos producciones británicas compiten por el liderazgo de la temporada. Y es que Victoria reinó durante 63 años, un mandato al que solo supera el de Isabel II, el personaje principal de The Crown. ¿Cuestión de género?

Jenna Coleman publicaba hace un par de días en su Instagram un autorretrato de la Reina Victoria, el personaje que interpreta en la exitosa serie distribuida en España por Movistar Plus, cuando la monarca tenía tan solo 16 años. «Una cualidad que no muchos saben», explicaba la actriz británica.

Interpretar a un miembro de la (tradicionalmente controvertida) casa real británica, cuya personalidad es desconocida por la inmensa mayoría del público no solo supone un reto, sino casi una lección de historia universal. Sin embargo es este detalle el que hace de Victoria una serie efectiva y entretenida a partes iguales, pero sobre todo, tremendamente adictiva.

El hecho de que la reina en cuestión ascendiera al trono con 18 años recién cumplidos, su reducida estatura, su mano para entender las cuestiones de estado a pesar de su limitada educación o el hecho de que fuera la quinta en la línea sucesoria originalmente son solo algunos de los atractivos de la historia. La serie, con un alto nivel interpretativo (donde sobresale Coleman) como base, conjuga con maestría algunos detalles que dejarían fuera de juego a cualquier otra imitadora.

Un guión para una reina

El guión fue uno de los principales reclamos que Jenna Coleman encontró para aceptar el papel en la serie. Basado en la novela de homónima de Daisy Goodwin, ella misma fue la encargada de adaptarlo a la ficción televisiva. La escritora, antropóloga y productora británica empezó a fascinarse por el personaje de Victoria cuando estaba en la Universidad de Cambridge. El carácter eventual y apasionante de los hechos hace que la historia tenga el éxito actual entre un público de casi todas las edades: “Fue una joven con todos los anhelos y deseos de la adolescencia que, por accidente genealógico, se convirtió en la mujer más poderosa del mundo”.

 Los ojos son el espejo del alma

El único requisito que puso Goodwin para el casting fue que quien interpretase a la reina Victoria no midiese demasiado. La monarca y su conocido 1,49 de estatura parecieron irle bien a Jenna Coleman, solo unos centímetros más alta. Sin embargo, la actriz tuvo que probarse hasta 70 tipos diferentes de lentillas para colorear sus ojos pardos del azul celeste que tradicionalmente se usa para describir la mirada de la monarca británica.

El Londres clonado
Dos de los escenarios principales que definen la vida de Victoria y, por tanto, la serie, son el Palacio de Kensington (donde la monarca crece) y Buckingham (donde se muda al ascender al trono), y ambos se recrean magistralmente en la pantalla. No obstante, fueron grabados en Leeds, concretamente en el Castillo Howard y un hangar construido para la ocasión.

Alemán de Cheshire
Tom Hughes, el Rey Alberto en la ficción, tuvo que adaptar su northern accent para hacer justicia al marcado acento que le se supone al entonces rey consorte, natural de ciudad bávara de Coburgo.

Boda de plata

El vestuario, a cargo de Rosalind Ebbutt (Downton Abbey) y James Keast (Mr. Selfridge), es una de las piezas para la conexión con la historia. El vestido de novia que lleva en un momento Coleman es una versión del auténtico que llevó la monarca y que actualmente se exhibe en el Palacio de Kensington. La escena se rodó en la Abadía de Beverley, en Yorkshire, donde se graban el resto de localizaciones de la serie.

Licencia para posar

Si Coleman es conocida principalmente por su papel en Dr. Who, Hughes también es habitual de la alfombra roja británica gracias a las series de la BBC Silk y The Game, además de otras producciones cinematográficas como la obra de Ricky Gervais Cemetery Junction (por la que en 2010 fue nominado a Mejor Actor Revelación en los British Independent Film Awards) o About Time (con Rachel McAdams). Además, ha compartido protagonismo con Emma Watson en alguna ocasión fuera de la pantalla, gracias a su habilidad para llevar gabardinas como nadie.

Éxito a prueba de share

Si su estreno conquistó a más de seis millones de británicos, la producción original de ITV logró un 30% más de share. El estreno de la segunda temporada está prevista para otoño de este año.

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