17 enero, 2013. Por

La noche más oscura

Kathryn Bigelow
La noche más oscura o el intento de Hollywood por cerrar las heridas obsesivas post 11-S
La noche más oscura

A los americanos les gusta mostrar a base de películas cada capítulo de su historia, y en este 2012 (año de la reelección del Nobel de la paz Barack Obama como presidente de los EE.UU. con Guantánamo aún sin cerrar), más que nunca, ha sido el turno de poner frente a las cámaras los entresijos y hazañas de la Central Intelligence Agency (la CIA de toda la vida, vaya) ahora dirigida John Brennan, o ese amante de los drones y juguetes teledirigidos, las técnicas avanzadas de interrogatorio y otros eufemismos. Mientras disfrutábamos cada semana del rostro desencajado y el patetismo de Claire Danes en Homeland, se estrenaban Juego de valor (al más puro estilo propaganda yankee en un cóctel de patriotismo, sentimentalismo y acción) y Argo (o “Hollywood al rescate”), La noche más oscura irrumpe en los cines como, parece, el único documento (fiable o no) para intentar desentrañar las claves de la captura de Bin Laden y la película definitiva sobre la psicología americana post 11-S, los conflictos socioculturales automáticos de la guerra del terror desde su vertiente más estratégica: la madre de todos los espionajes y obsesiones.

Más allá de la polémica que se ha generado alrededor de la película (que si "apología de la tortura", que si "ensalzamiento de la política antiterrorista"…) está claro que la principal obsesión de Kathryn Bigelow es intentar mostrar de la manera más imparcial posible la encarnizada y obstinada búsqueda (obsesiva) por parte de la CIA de los líderes de la cúpula de Al Qaeda, los conflictos políticos internos que ello conlleva y el drama y la tensión durante el ataque y asesinato de Osama Bin Laden. Aunque este posicionamiento da al filme una verosimilitud y un realismo muy conseguidos es imposible discernir de qué lado están sus protagonistas: en algunas ocasiones parecen presas de algún dilema moral; en otros, sin embargo, parecen impasibles ante las torturas e implacables a la hora de conseguir información a cualquier precio. Y aunque Bigelow (quien se cubrió de gloria y galones con su anterior película, también con la “guerra contra el terror islámico” como telón de fondo, En tierra hostil) se centra en la reconstrucción fiel de los hechos pero sin caer en el formato documental (como The Hunt for Bin Laden) parece que duda y no es capaz de renunciar al desarrollo de una serie de personajes reales pero que resultan ficticios por incompletos: una lástima para su protagonista, Jessica Chastain, que aún así defiende su papel a base de sutiles matices, una interpretación maravillosamente “mínimal” y un halo de misterio inquietante y no resuelto al que le sobra cualquier tipo de manifestación oral.

Aún así, este realismo tan sobrio resulta muy original e inédito en las escenas de acción o de máxima tensión, en las que se renuncia completamente a la teatralidad y se intenta dar una visión más técnica y objetiva que da al espectador una visión más cruda y menos adornada de las operaciones militares antiterroristas, acercándose por momento a, incluso, una suerte de ejercicio simulador de videojuegos estratégicos en primera persona como Halo o Comand and Conquer. El objetivo final, Osama Bin Laden, pasa a un segundo plano y en los pocos segundos en que aparece en el metraje ya es cadáver, quitándole ese carácter de villano o de monstruo y humanizando su imagen, quizá en un intento por mostrar los dilemas políticos y morales de tener por objetivo "matar" (no capturar) sin miramientos.

La noche más oscura

+ INFO

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Director: Kathryn Bigelow

Género: Thriller bélico

Reparto: Jessica Chastain, Joel Edgerton, Taylor Kinney, Kyle Chandler, Jennifer Ehle, Mark Strong, James Gandolfini, Chris Pratt, Mark Duplass, Harold Perrineau y Jason Clarke

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Guión: Mark Boal
Música: Alexandre Desplat
Fotografía: Greig Fraser

Estreno: 04.01

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Precio: NULL

Venta de entradas: www.entradas.com