26 abril, 2013. Por

El ejercicio del poder

Pierre Schöller
El ejercicio del poder o la crónica de una lucha que termina en una ansiada y cómoda rendición
El ejercicio del poder

“La política es una herida permanentemente abierta” y desde hace ya tiempo que el cine político se ha convertido en una puñalada trapera para la mayoría del vulgo y una tarea pendiente para la escena cinematográfica francesa. Si hacemos un análisis superficial de El ejercicio del poder de Pierre Schöller podríamos compararla con la también reciente película del director político francés por excelencia Constantin Costa-Gavras, El Capital: ambas siguen de cerca el desarrollo del ejercicio de la profesión (si es que aún se puede llamar así) de dos políticos de gran relevancia (Bertrand Saint-Jean, Ministro de Transportes francés, y Marc Tourneuil, aspirante a Director de un Banco del mismo país); en ambas se mantiene en suspense la verdadera naturaleza y el objetivo vital de sus protagonistas; no sabremos hasta el final si se trata de héroes, villanos o mediocres marionetas; y, finalmente, en las dos se muestra el juego descarnado y frío de estrategia en el que se basan los entresijos de la política.

Efectivamente, son muchos los puntos en común, pero son las sutiles diferencias de enfoque y contenido las que las diferencian: mientras en El Capital el protagonista-narrador cuenta su historia a modo de confesión pedagógica pero sin arrepentimiento (al más puro estilo “niños;: no intentéis hacer esto en casa”) directamente a la cámara-público, en este caso se trata de un egocéntrico y no autoconsciente personaje, perdido en una situación que le supera pero que logra sobrepasar doblegándose y jugando el juego. Tourneil es un cabrón trepa que consigue lo que quiere arriesgando fuerte; Bertrand es un perdedor venido a más con aspiraciones bondadosas y una buena concepción de sí mismo pero cobarde y convenido a la hora de la verdad. La ironía y la sátira están presentes en el film (continuas metáforas y frases con sutil doble sentido) pero, ante todo, es una película dramática que transmite un sentimiento de desolación, de impotencia ante una realidad injusta que no se deja transformar desde ninguna posición (la de los que tienen el poder y los que no). Al final ambos personajes consiguen ascender pero no por sus méritos o logros si no por la sumisión, el juego sucio o el chantaje. La moraleja: hay que ser un cabronazo para triunfar en la vida.

Y parece que esa es la única lección que Bertrand aprende al final de la película. A pesar de manifestar un profundo asco por los miedos, las mentiras y el propio juego en el que se ve envuelto, aunque parezca ingenuamente deseoso de romper su aislamiento de la realidad y tomar contacto con ella para transformarla, finalmente se descubren sus verdaderas aspiraciones y sueños (ilustrados por sueños oníricos) por las que está dispuesto a sacrificarlo todo: en primer lugar, su mujer; luego, su conductor (un personaje que parece salido de una película de Kaurismaki: silencioso y abocado a la rendición a sabiendas de que la lucha contra el sistema establecido es vana); y, finalmente, su consejero (que patéticamente es lo más parecido a un amigo para él). La historia de Bertrand es la crónica de una lucha que acaba en una cómoda e inconscientemente ansiada rendición. Y es que en la política, como en la religión, “hay que aprovechar los regalos que Dios nos deja en el armario, porque si no se ofenderá y enfadará”. Y si no que se lo pregunten a Bárcenas.

El ejercicio del poder

+ INFO

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Director: Pierre Schöller

G�nero: Cine político

Reparto: Olivier Gourmet, Michel Blanc, Zabou Breitman, Laurent Stocker y Sylvain Deblé

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Guión: Pierre Schöller
Música: Philippe Schoeller
Fotografía: Julien Hirsch

Mira la película en Filmin: aquí

Estreno: 26.04

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Cu�ndo: NULL

Precio: NULL

Venta de entradas: www.entradas.com