26 abril, 2016. Por

La Embajada

Españoles (corruptos) por el mundo
Españoles (corruptos) por el mundo y folleteo; o por qué nos ha gustado 'La Embajada'
La Embajada

Cohecho, prevaricación, malversación de caudales públicos, tráfico de influencias…

Esas son algunas de las primeras palabras con las que nos despierta la nueva joya de la corona televisiva de la factoría de Antena 3, La Embajada, que ayer pudo incluso con el también estreno de Bertín Osborne en Telecinco (Mi casa es la tuya, que iniciaba nueva etapa con una entrevista a Pedro J. Ramírez y Ágatha Ruiz de la Prada y se dio un hostión del copón) y que ha dejado algo más que sólo buenas maneras y una historia con gancho.

Una serie política
Ha habido algún tímido intento en series como El Príncipe por colarse con algún tipo de reivindicación social, diplomática y política de los tejemanejes de los estamentos políticos; pero La Embajada va un paso más allá: no se han cortado al mencionar “la sede de Génova” o nombres de partidos, hablar sobre la mecánica de las elecciones y poner colores e ideologías. Pero, sobre todo, la serie servirá como un catalizador de ficción documental sobre la manera de manejarse de los estamentos políticos, de la corruptela completamente integrada en cuerpos políticos y diplomáticos y el sistema burocrático y corrupto completamente podrido.

Es una excelente oportunidad que veremos si desde la productora aprovechan o dinamitan: todo residirá en si dan más peso a los romances y los folleteos o a los movimientos corruptos de sus protagonistas.

Nuevos perfiles
Si bien existe una multitud de ilustres nombres de nuestro cine y televisión española en la serie, son los papeles de Raúl Arévalo y el ‘Chino’ Darín los que han conseguido destacar por encima del resto. Opositando para ser no sólo los dos ejes sobre los que elucubrar las diferentes tramas de La Embajada, el carácter ambiguo del hijo de Ricardo Darín y el carácter malicioso de un Arévalo al que estamos acostumbrado ver en papeles de corte más cómico, destacan por encima del resto.

Una potencia que parece que explotará Bambú Producciones, dándole un peso importante, vertebrándose entre un buen serial de personajes sin tantas conexiones como ellos. Afortunadamente para la serie, son los que, además, bordan sus papeles por encima del resto.

La Claire Underwood española
España necesitaba una House of Cards y, a falta de un Kevin Spacey y una Robin Wright, han dado con una Belén Rueda en estado de gracia, todopoderosa protagonista de una serie que, quizás consigue desenquistar a la blonda actriz de la percepción a la baja con la que solemos valorar sus papeles en películas y series. Lo que hemos visto en el primer capítulo ha sido a la actriz madrileña en uno de sus mejores y más complicados registros, además de mostrando tipazo, algo que, por lo que parece, se va a potenciar (y mucho) en toda la tira.

Un Anatomía de Grey de la diplomacia política
En sólo una hora y media hemos podido ver mucho más que líos y, como mínimo, seis o siete desnudos casi integrales. Como suele pasar en la interminable serie de Shonda Rhimes en donde médicos, enfermeras y estudiantes en prácticas pasan más tiempo en la cama que en la consulta, en La Embajada todos follan con (y contra) todos, los líos parece que se van a multiplicar en todas direcciones, y que incluso tendrán especial importancia aquellos que los personajes creen que han sucedido y en realidad no.

¿Física o Química o morbo?
Para aquellos adolescentes que vivíais pegados a la tele años atrás, cuando Cabano y Ruth eran dos de los protagonistas centrales de Física o Química, con una tormentosa relación que hizo durante unos años las delicias de las carpeteras adolescentes; ahora puede haber una segunda oportunidad. Y es que especial morbo tuvo una de las últimas escenas del primer capítulo, con el reencuentro en la pantalla pequeña de la cadena que los lanzó a la fama entre Maxi Iglesias y Úrsula Corberó. Veremos si da para más.

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