22 Diciembre, 2015. Por

Cine España 2015

Del 5 al 1
Elegimos cuáles han sido las Mejores Películas Españolas de 2015 según Notodo.com
Cine España 2015

<<Del 15 al 6>> / <<Del 5 al 1>>


5. NADIE QUIERE LA NOCHE, de Isabel Coixet
estamos ante la mejor película de Isabel Coixet desde Elegy. Lo es por la bravura de afrontar un proyecto de estas características y por una complejidad técnica de la que sale más que airosa. Y también porque se reconfirma como algo que sus detractores, todavía mirando cínicamente al dedo que apunta hacia las nubes y se pregunta por su olor, siempre obvian: su excelencia en la dirección de actores. Solo hace falta ver con quiénes ha trabajado a lo largo de su filmografía y los resultados obtenidos. La suma ahora de la siempre magnífica Binoche y de Gabriel Byrne lo corroboran con nota. [LEER MÁS]


4. LA ADOPCIÓN, de Daniela Féjerman
Basada en una historia real, La adopción es una de esas películas que agradeces ver no sólo por los acontecimientos que narra, si no por la forma mediante la que están narrados. Féjerman opta por una realización sencilla, que no fácil. La sobriedad y el "uno por el todo" priman en todos los sentidos: en la planificación, los colores, la narración de las escenas y el bagaje de los personajes. Todo se cuenta con cuidado, permitiendo que el espectador haga uso de su propia inteligencia para ir conociendo la historia de un sistema social y una pareja que, paralelamente, carecen de unos cimientos sólidos, al contrario de lo que pudiera parecer a simple vista. [LEER MÁS]


3. TECHO Y COMIDA, de Juan Miguel del Castillo
Liderado por la soberbia interpretación de Natalia de Molina, Techo y comida, muestra la futilidad de una vida cuando es considerada tan solo como parte de un todo. Ese macizo de personas, leyes y valores, impertérrito e implacable, llamado sociedad; una masa uniforme bajo la que anatemizar al caído y escudarse de la mugre sin apenas salpicarse. Aunque no se trate de demonizar al sistema capitalista sin más, en el film hay una clara llamada de atención a todo lo que no funciona en él, apuntalando también la importancia de la acción individual y los peligros de la impasibilidad generalizada —véase la vecina samaritana (Mariana Cordero) y el alivio que produce con sus pequeños gestos—, trayendo al terreno del mecanismo social aquel principio de "quien salva una vida, salva a la humanidad entera", que aplicó Oskar Schindler en momentos más siniestros. [LEER MÁS]


2. A ESMORGA, de Ignacio Vilar
No es la primera vez que se adapta al cine A esmorga, una de las cimas de la literatura gallega, escrita por Eduardo Blanco Amor en 1959 y censurada por el franquismo hasta bien entrados los años 70. Precisamente en 1977, Gonzalo Suárez la llevó a la pantalla con el título de Parranda,  asociándola inevitablemente a las alegorías de la Transición. La versión de Ignacio Vilar –con guión adaptado junto a Carlos Asorey– busca rendir mucha mayor fidelidad al texto original y a su espíritu. Así, se respeta escrupulosamente el uso del idioma que empleaba Blanco Amor: importantísimo, tanto por la utilización de la variante lingüística orensana como en el caso de los personajes que usan el castellano, reflejo de las relaciones de dominación y diglosia. La recreación de los lugares en que se desarrolla la historia es también asombrosa: Vilar nos sitúa en la no tan fantasiosa Áurea (Ourense) de los años 50 y en sus aledaños rurales, nos empapamos de la lluvia, la bruma y esa melancolía que se pega a los huesos y las arrugas de la piel, a los negros sabañones de los pies. Deja que se respire la pobreza, el atraso y un submundo oscuro de tabernas y lupanares. [LEER MÁS]


1. LA NOVIA, de Paula Ortiz
La Novia es hipnótica, visualmente impoluta y con una capacidad indiscutible para envolver al espectador en el universo del poeta granadino. Las localizaciones (Capadocia y las provincias de Huesca y Zaragoza) retratan perfectamente la intención de la directora por reinventar el discurso lorquiano sin apartarlo de su inherente dramatismo. Sin encuadrarse en una época concreta, la película transcurre en los primeros años del siglo XX con profusión de exteriores y sin decorados. En La Novia las iglesias no tienen techo y las tierras andaluzas desaparecen para lucir desiertas. A través de este particular juego, la directora cambia el texto original, altera el orden de los versos y fusiona personajes para sacar a Lorca del imaginario compuesto por casas pintadas de cal blanca y mujeres vestidas de negro. De este modo, el guión emerge como una fiel adaptación que a la vez contiene una innegable visión propia de gran intensidad. La novia es inequívocamente lorquiana pero también es obra de la directora, capaz de adentrarse en el texto, captar su esencia y aportar un punto de vista diferente del que forma parte de nuestro imaginario colectivo al pensar qué es y qué debería ser Bodas de sangre. [LEER MÁS]

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