27 diciembre, 2013. Por

Expos 2013

Del 5 al 1
Estas han sido las Mejores Exposiciones de 2013 en museos y galerías españolas
Expos 2013

<<Del 15 al 6>> / <<Del 5 al 1>>


5. Emmet Gowin
(Fundación MAPFRE Azca)
Si algo está dedicado al cuerpo, al alma y al sentimiento, casi como un manual de historia de las relaciones idílicas y de los amores más allá del tiempo es esta exposición de Emmet Gowin: un auténtico acto de culto, tributo y pleitesía a su amor, Edith Morris. Un acto que divide por ejes, métodos y épocas: desde su versión más juvenil, a finales de los años ’60, rodeado del entorno familiar de ella, demostrando vocación de esposo y suegro, colándose entre los actos cotidianos y convirtiendo los cuerpos de primas, abuelos, padres y hermanos entre camisones y muñecas, casi como pequeñas fotografías polaroid ampliadas, subvirtiendo la imagen de las relaciones familiares, adorándolas y mutando a los miembros de la familia en un acto de extimidad de la intimidad y en fantasmas cotidianos.


4. Dalí. Todas las sugestiones poéticas y todas las posibilidades plásticas
(Museo Reina Sofía)
Dalí fue un salvador a su modo, salvó nuestras almas de una visión cuadriculada, preestablecida y aprensiva de todo lo que nos rodea. Dalí agitó conciencias, sacudió mentes, perturbó a todos y da igual si algunos lo aborrecieron y otros lo veneraron, dejo una huella imborrable en la sociedad de nuestro tiempo. Su legado es incalculable. El recorrido de la exposición invita al visitante a viajar por los puntos de inspiración del artista: desde su familia, paisaje y autorretratos en esta etapa de experimentación constante a la Residencia de Estudiantes, pasando por la Guerra Civil Española, la Segunda Guerra Mundial, su exilio a Estados Unidos o incluso el famoso cuadro de Jean François Millet, El Ángelus.


3. Chris Killip. trabajo / work
(Museo Reina Sofía)
En la exposición, a la vez que Killip actúa como un documentalista ocasional, de paso y paseo por la Inglaterra profunda, como un retratista de costumbres y una cámara abierta en medio de las venas abiertas de la Inglaterra del norte, lo hace también como una suerte de escapulario histórico ambulante, tanto con sus textos en primera persona (accesibles, breves, cercanos y que deberían servir como modelo para los libros de historia contemporáneos) como con sus imágenes, sirviendo para dar a conocer la evolución de los territorios deprimidos de la “era Thatcher”, precisamente por los que se posó su cámara y su peculiar forma de captar el momento, como son los de la Isla de Man, Skinningrove o Huddersfields o territorios de astilleros o trabajadores de empresas como Pirelli.


2. Georges Méliès. La magia del cine
(CaixaForum Madrid)
Por allí pudimos ver desde los múltiples cacharros que Méliès alternaba para esos espectáculos grabados de magia audiovisual como el proceso de puesta en práctica de técnicas que, más de un siglo después, siguen siendo innovadoras y, claro, pantallas que recorren aquellos orígenes del cine a modo tanto de paseo original como de entrenamiento didáctico: desde El tren llegando a la estación de los Hermanos Lumière o El viaje a la luna del propio Méliès hasta ejercicios inéditos, mucho más experimentales, que lograron que Méliès contactara la magia escapista de Robert-Houdin con el ilusionismo fantástico y la cinematografía de Mare o los mismos Lumière. Una obra que va desde el tornillo más anecdótico a la consumación de los productos audiovisuales más avanzados, aún en estas fechas.


1.Virxilio Vieitez
(Espacio Fundación Telefónica)
A través de 300 instantáneas extraídas del archivo personal que el fotógrafo gallego legó a sus hijos, conocemos no sólo el perfil documental de la fotografía de la BBC (vamos: bodas, bautizos y comuniones; con el añadido de funerales) aplicada en la España profunda, aquella del hambre, de las décadas de los ’50 y ’60, sobre todo, de los primeros retratos a color de los años ’70; sino que también convierte la honestidad brutal y la verdad en un serial de decenas de retratos ultra-expresivos en un objeto de deseo y exposición artística. Las fotografías huelen a humedad y naftalina, sienten el paso del tiempo y, precisamente por eso, cobran nueva vida décadas después de haber sido tomadas: se adivina una doble intencionalidad que van de la típica fotografía para el carné de identidad, del registro civil y de la fotografía por encargo hasta desnudos rurales, fiestas patronales, circos rurales, orquestas de verbena (uno de los grandes erarios gallegos) o imágenes que invitan a pensar en impensables simulacros fotodocumentales de Manet.

<<Del 15 al 6>> / <<Del 5 al 1>>

Expos 2013