27 noviembre, 2015. Por

Nadie quiere la noche

Isabel Coixet
Isabel Coixet arriesga con una historia de supervivencia protagonizada por Juliette Binoche, Nadie quiere la noche
Nadie quiere la noche

Ésta es la tercera película que estrena Isabel Coixet en poco más de un año. Además de persistir en su encomiable afán estajanovista, la directora catalana sigue probándose en diferentes géneros. Tras el cine de terror adolescente y la comedia romántica adulta de tono indie, ahora se atreve con una película histórica de aventuras que también tiene mucho de drama de supervivencia. Nadie quiere la noche podría ser un filme de, por ejemplo, Peter Weir, si no fuese por su tan coixeteano título y porque, aquí está uno de sus más interesantes valores, lo protagonizan dos mujeres.

En concreto, el relato y el punto de vista es el de Josephine Peary (Juliette Binoche), una dama de la alta sociedad estadounidense que, en 1908, decidió rebelarse ante la idea de quedarse en su casa esperando cómodamente y viajar al Polo Norte en busca de su marido, el célebre explorador Robert Peary. Aún consciente de las dificultades que tendrá que solventar ante una naturaleza salvaje y muy hostil para las que no está preparada, no cejará en su empeño. Sobre el papel, lo evidente sería conferir al personaje de la heroína un carácter épico desprovisto de claroscuros, pero el guión de Miguel Barros opta por dotarlo de aristas y contradicciones que llevan a no empatizar siempre con ella (se denota su origen en actitudes estiradas o egoístas y, en su obsesión por llegar a lugares que nadie le recomienda, pone en riesgo la vida de otras personas).

Además de esto, otro de los aspectos más sugestivos de la película está en cómo establece un discurso sobre la civilización y su fracaso ante situaciones extremas, a medida que las circunstancias van “animalizando” a la protagonista. También se teje otro sobre el colonialismo y el racismo, en boca de personajes que exponen sus diferentes visiones sobre los esquimales como seres humanos de mayor o menor valor, pero esto se ve algo más cogido por los pelos. De hecho, tiene mayor interés el metraje inicial que la segunda parte de la película, cuando Josephine termina atrapada y forzada a convivir encerrada en un refugio con una chica nativa, Allaka (Rinko Kikuchi), quien le hace una inesperada revelación que llevará el relato hacia el melodrama.Tiene momentos bastante potentes, eso sí, cuando se desprende una implicación antropológica en la confrontación entre los dos mundos encarnados por las dos mujeres, en especial en la secuencia de la cena con cubiertos. E incluso en cierta idea del regreso al estado de naturaleza en forma de amor libre y ruptura de las constricciones sociales.

Es una pena, desde luego, que el interés de la historia vaya decayendo a medida que avanza y que, pese a todo el intento de crear una alta intensidad dramática, lo conseguido sea una insalvable distancia emocional con una protagonista con la que resulta difícil identificarse. Pese a todo, estamos ante la mejor película de Isabel Coixet desde Elegy. Lo es por la bravura de afrontar un proyecto de estas características y por una complejidad técnica de la que sale más que airosa. Y también porque se reconfirma como algo que sus detractores, todavía mirando cínicamente al dedo que apunta hacia las nubes y se pregunta por su olor, siempre obvian: su excelencia en la dirección de actores. Solo hace falta ver con quiénes ha trabajado a lo largo de su filmografía y los resultados obtenidos. La suma ahora de la siempre magnífica Binoche y de Gabriel Byrne lo corroboran con nota.

Nadie quiere la noche

+ INFO

Director: Isabel Coixet

G�nero: Aventuras/ Drama/ Histórico

Reparto: Juliette Binoche, Rinko Kikuchi, Gabriel Byrne, Matt Salinger, Velizar Binev, Ben Temple, Ciro Miró y Alberto Jo Lee.

Guión: Miguel Barros
Fotografía: Jean-Claude Larrieu
Música: Lucas Vidal

Estreno: 27.11

Venta de entradas: www.entradas.com