14 abril, 2014. Por

Tom à la ferme

Xavier Dolan
El Atlántida Film Fest estrena Tom à la ferme, el último drama LGTB de Xavier Dolan
Tom à la ferme

El futuro del cine francófono no vive en París, sino en Quebec. Porque el interés que despierta Xavier Dolan y sus películas no reside tanto en quién es como en quién puede llegar a ser. Su cuarto título, Tom à la ferme, ya da muestras de lo que este veinteañero es capaz. O más bien de lo que será capaz. Que parece ser mucho. Hasta ahora el precoz talento canadiense había sentado las bases de su realidad cinematográfica con tres títulos muy cercanos a las sensibilidades de nuestro Pedro Almodóvar (referencia tan obvia como inevitable cuando se habla de este nuevo talento) pasadas por el filtro del cine independiente norteamericano. Uno de sus mayores logros siempre ha sido haber trascendido sus propios clichés sin necesidad de abandonarlos.

Tras Yo maté a mi madre (2009), Los amores imaginarios (2010), toda su pose no impidió que festivales de cine y críticos valoraran sus formas como director, guionista y actor capaz de narrar historias con total coherencia psicológica y mucha valentía para con sus personajes. Algo que luego ha aplicado, igualmente para bien y para mal, Lena Duham en HBO. En su anterior título, Laurence Anyways, se apartaba del foco por el bien de una historia de amor y de cambio de nuevo narrada y ambientada de un modo brillante. Llegados a este punto, su siguiente paso, este Tom à la ferme que nace de una obra de teatro canadiense con mucho de novela de Patricia Highsmith, se antojaba a quienes han seguido la evolución de Dolan un tour-de-force que llega para definir su lugar en el mundo (del cine y probablemente de la vida en general).

El Tom del título es un urbanita que se ve obligado a cerrar una etapa de su vida en medio del campo: en una granja en medio de la nada ha de despedir a quien ha sido su pareja. Justo antes del funeral descubre que la madre del fallecido no estaba al corriente de la sexualidad de su hijo. Y es entonces cuando tiene que enfrentarse a Frances, el hermano mayor del muerto. Sus amenazas obligan a Tom a mantener su identidad en secreto, pero también es con la misma violencia con la que le impone alargar la estancia de Tom en la granja de manera indefinida, extrañamente atraído por la presencia del visitante inesperado. El resultado de este interesante juego entre el noir clásico y la bandera multicolor es irregular, de resultado no tan redondo como su anterior trabajo pero, de nuevo, prometedor.

El giro hacia Alfred Hitchcock y Roman Polanski, que este cineasta nacido casi en los años noventa resuelve con un solvente ejercicio de estilo, favorece y enriquece la propuesta de Xavier Dolan, quien se permite explorar la sexualidad de sus personajes desde un punto de vista hasta ahora inédito en su cine. Aunque el ritmo necesario para un relato de este estilo flaquee en algunos momentos y su falta de dominio con los recursos musicales sea anticlimático, es la innegable capacidad visual de Dolan -los rizos platino del protagonista se funden con los campos de trigo en los que desarrolla una escena de persecución- y en su suma y sigue agrega ahora los subtextos sensuales y sexuales que el cineasta británico y el rumano han sabido explotar a partir de situaciones tan claustrofóbicas como la de esta granja en la que las verdades quedan soterradas. Si se sigue dando cuartelillo para que el canadiense muestre evidencias definitivas de su potencial es porque sus aciertos son muy relevantes y su juventud sigue siendo manifiesta -apenas 23 años-. Por el momento, este cuarto trabajo sigue siendo un paso intermedio más que interesante.

Tom à la ferme

+ INFO

Nombre exposici�n: NULL

Director: Xavier Dolan-Tadros

G�nero: Drama

Reparto: Xavier Dolan-Tadros, Pierre-Yves Cardinal, Lise Roy y Evelyne Brochu

NULL

NULL

Guión: Michel Marc Bouchard y Xavier Dolan-Tadros
Música: Gabriel Yared
Fotografía: André Turpin

Direcci�n: NULL

Cu�ndo: NULL

Precio: NULL