20 mayo, 2013. Por

La Fotógrafa

Fernando Baños Fidalgo
Fernando Baños presenta La Fotógrafa, una oda al ritmo lento pero de intensidad ascendente
La Fotógrafa

Las venganzas servidas en plato frío suelen ser menos pasionales pero mucho más retorcidas y elaboradas. El tiempo es un factor que ayuda al desarrollo de las fantasías y la imaginación pero también, y en este caso concreto, para el arrepentimiento prematuro y, por lo tanto, la adopción de métodos moralmente menos comprometidos. Devolver con la misma moneda un hecho desagradable o vergonzoso puede rebajarnos a la posición del enemigo y comprometernos moralmente; pero engañarle y asustarle haciéndole creer que está bebiendo el mismo veneno nos absuelve de cualquier acusación demostrable y será algo que no olvidará jamás.

Sara, la madre de Kath, ha muerto recientemente por una enfermedad degenerativa. Kath encuentra en la casa de sus abuelos unas instantáneas que tomó su madre durante las revueltas civiles de Argentina en 2001, cuando ejercía como fotógrafa, y decide investigar la procedencia de las mismas a su vuelta a Buenos Aires sin saber que, así, descubrirá una serie de secretos ocultos hasta el momento.

La Fotógrafa es una película de ritmo lento pero en continuo crescendo: aunque la primera parte está rodada maravillosamente en un paisaje tan sórdido y desolador como bello y enigmático, la indolencia casi empalagosa de sus diálogos y la mediocre actuación de Zay Nuba parece presagiar lo peor en una especie de Ayer no termina nunca. Lo que parece que va a ser una película amanerada en su técnica (con un regusto por los planos continuos que dan un protagonismo autónomo a la presencia de la cámara), formalista, pesada y ñoña en su contenido, se transforma pasados los primeros diez minutos en una historia misteriosa, atrapante, casi un thriller. Aunque el guión adolece de cierta rigidez y falta de naturalidad, la mayoría de los actores terminan salvando esa carencia a base de grandes lecciones de interpretación, especialmente en el caso de Susi Sánchez, que interpreta el personaje Sara y la lentitud paciente con la que se desarrolla la historia hace que los acontecimientos a lo largo del filme se magnifiquen y sorprendan de manera progresiva al espectador que, relajado por la propia dinámica de la película, no se espera lo que está por venir muy hasta el final.

Fernando Baños es licenciado en Química por la Universidad de Oviedo (1994) y en Bellas Artes (Premio extraordinario UCM, 2008) y no resulta extraño que su trabajo de tesis doctoral aborde el estudio de las imágenes de tiempo lento en la producción audiovisual, no solo por éste, su primer largometraje, sino también por precendentes trabajos en formatos más breves como el cortometraje sobre la naturaleza de lo que llamamos “pasado” Before the law without o el videoensayo Negar para creer, creer para negar, entre otros. En su trabajo se nota una fuerte influencia del videoarte y formatos audiovisuales alternativos más alejados del formato cinematográfico convencional y se suma a la lista de jóvenes directores que, a pesar de la precariedad a la hora de emprender un proyecto cinematográfico, han decidido tirar para adelante con lo puesto y apostar por un tipo de cine tan personal como subversivo. Esperemos que La Fotógrafa solo sea el principio de una lenta (haciendo homenaje a su propia línea de investigación) pero prolífica carrera. Despacito y con buena letra.

La Fotógrafa

+ INFO

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Director: Fernando Baños Fidalgo

Género: Drama

Reparto: Zay Nuba, Susi Sánchez, Manuel Campodónico, Héctor Molnar, Esteban Pico, Juan Martín Gravina, Patricia Gorlino, Emilio Linder, Agustín Bellusci, Gabriel Tortarolo, Elisabeth Barwick y Francisco Olmo

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Guión: Fernando Baños Fidalgo y Javier Rodríguez de Fonseca
Fotografía: David Cendrós

Estreno: 17.05

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