19 abril, 2013. Por

Un verano ardiente

Philippe Garrel
Philippe Garrel y su elegía por la juventud perdida, Un verano ardiente
Un verano ardiente

El largometraje número 21 en la trayectoria del siempre esquivo Philippe Garrel se abre a saco con una imagen de Monica Bellucci, desnuda sobre una cama, en silencio, en un ostentoso gesto de invitación. Es una estampa en la memoria, en la imaginación, del que vemos como un joven desesperado, Louis Garrel, conduciendo un coche en la oscuridad. El automóvil se estrella en un accidente que rápidamente interpretamos como un suicidio. A continuación, la voz en off de otro joven (Jerôme Robart), nos cuenta cómo conoció al que ya es un bello cadáver y se inicia el flashback. En unos pocos minutos, el director francés ya nos ha contado toda la película. A partir de ahí, no importarán tanto los hechos como el retrato de personajes, el proceso que llevó a estas trágicas consecuencias, el clima de fondo y el cuerpo que se te queda.

Un verano ardiente narra las vacaciones en Roma de cuatro personas. En un idílico caserón vive un pintor, Frederic (Garrel) y su esposa, una actriz italiana de segunda (Bellucci). Allí invitan a una pareja recién iniciada, también de actores de medio pelo, Paul (Robart) y Elisabeth (Céline Sallette) para pasar unos días de asueto que terminarán por ser fatales. Nos encontramos con una película puramente francesa, tan anclada en ciertos ideales y formas post-sesentayochistas y post-nouvelle vague que se sabe fuera de su tiempo, aislada como la doble pareja de jóvenes burgueses, hermosos y atormentados en continua tensión con sus sentimientos y sus contradicciones, casi ajenos a la magnética intensidad de la luz romana. Como si los mismos personajes de Les amants réguliers –la película reciente más aclamada del director- hubiesen sido congelados, o almidonados, y trasladados a la época actual.

La idea del romanticismo llevado al extremo, la tristeza suicida y la vulnerabilidad de Elisabeth, el egoísmo y la mezquindad tan intelectualizados de los demás, las incoherencias en torno a la fidelidad y el amor libre, las conversaciones sobre los ideales del comunismo y la revolución frente al modo de vida pequeñoburgués, la súbita irrupción de lo metafísico (la aparición en un sueño del abuelo de Frederic, encarnado en su último papel por el propio abuelo del actor, Maurice Garrel, la religiosidad demodé, casi traidora, del personaje de Bellucci…) acaban por cuestionar todos los valores de una era y poner de manifiesto su fracaso. Nada, en realidad, que no estuviese ya plasmado en la mítica La maman et la putain, de Jean Eustache (1973), y que parece convertirse en un ajuste de cuentas con uno mismo y con su generación empañado en una inevitable tristeza. La contención de los personajes, acuchillada por algunos estallidos de rabia y violencia, es enmarcada en un estilo visual, un cromatismo, que casi provoca Síndrome de Stendhal para firmar la elegía por un mundo, una vida, una juventud, que se tuvo en la punta de los dedos y se dejó escapar, tal vez porque todo era mentira.

Ésta será, por cierto, una de las últimas películas distribuidas por la compañía Alta Films, fundada en 1969 y una de las que más ha hecho por dar a conocer, fomentar y dignificar el cine de autor y de versión original en España. Ayer anunció que cierra sus puertas para siempre.

Un verano ardiente

+ INFO

Nombre exposici�n: NULL

Director: Philippe Garrel

G�nero: Drama romántico

Reparto: Monica Bellucci, Louis Garrel, Jérôme Robart, Céline Sallette, Vladislav Galard y Vincent Macaigne

NULL

NULL

Guión: Philippe Garrel
Música: John Cale
Fotografía: Willy Curant

Estreno: 19.04

Direcci�n: NULL

Cu�ndo: NULL

Precio: NULL

Venta de entradas: www.entradas.com