3 septiembre, 2010. Por

Submarino

Thomas Vinterberg
El director de Celebración da una clase magistral de dramón negro
Submarino

Piensa en algo feo. Una acción a ser posible. Una acción que sea, a su vez, parte de una posible vida. Ordinaria. Pero ordinaria en el sentido de la rutina, lo que ves y vives todos los días. Tu vida, vamos. Tu vida es fea. No tienes ni quince años y vives solo. Bueno, solo, con tu hermano de un par de años menor, aproximadamente y las figuras paternas ausentes. Uno (el padre) porque no está. Otra (la madre) porque sí está (por momentos), pero casi mejor que no esté. Tu casa es un caos. Hay un bebé al que estás cuidando. Juegas a ser padre pero sin muñecos con un nuevo hermano. A los trece años, aproximadamente. Y te sale mal. Desde ahí, un millón de despropósitos que trauman tu vida, que la agolpan contra un muro de violencia, automutilación, marginación, soledad, culpa, alcohol y oscuridad. Así de feo pinta Submarino nada más empezar.

Thomas Vinterberg no es de andarse con chiquitas y en su última película ha ido directo al hueso sin pasar por el músculo, tocando la fibra de refilón y con el objetivo de hacer doler desde la crudeza y el grifo helado, sin tonos tibios. Nos introduce con una solemnidad y un libertinaje preadolescente en la vida de dos hermanos de treinta y pocos años, que se ven en escasos momentos, que llevan vidas alejadas y con supuestas perspectivas diferentes pero que van más de la mano de lo que parece. Vinterberg disecciona la cinta en dos partes. La primera, la historia de Nick, el hermano mayor, de aspecto macarra, y de chulito de gimnasio (gran parecido al detestable Rafa Mora), barbudo, rubio, silencioso, solitario, ermitaño. Vive solo en una suerte de residencia para ex convictos y personas conflictivas. No hace mucho más que pensar, odiarse a sí mismo y tener miedo de sus fantasmas (sobre todo de los niños). Amó y le fallaron. Está cansado y espera un cambio grande, algo que lo deje afuera para siempre. Vive con una pesa de 30 kg. subida a su espalda. A ver quién tiene huevos a quitársela de encima. Del otro lado y como segunda parte de la película nos encontramos con su hermano menor. Pelirrojo, alto, desgarbado, pálido. Bueno, yonqui. Adicto al caballo desde hace años, ama a su hijo de seis años tanto como a la heroína. Hace todo lo posible por vivir con sus dos amores, pero complicado lo tiene. Algunos malos negocios y la ceguera constante de una vida atada a la jeringuilla y la goma que hincha la vena hacen que su historia sea tan negra como el trasfondo de Submarino.

Dos cuentos oscuros de dos niños que se transforman en sus propios padres para luego ser hijos de sus hijos (al menos en el caso del hermano de Nick). Una historia genérica de violencia interna, de odio por uno mismo, de escapar de una vida a puñetazos o a pinchazos en el brazo. Un final con una tendencia casi (o sin él) suicida, atormentada, que te pone nervioso. Una lección de cine europeo gélido, realista y que vuelve por los caminos que el director danés nos mostraba en Celebración, aunque quizás algo más desconcentrado y con un dramatismo que, por momentos, agota. Un drama tan negro que es casi una película de terror. Y ahí está lo bueno y lo malo: en caer en el tedio y el tremendismo exacerbado o en amar la armonía culposa doméstica de Submarino.

*Aprovechando el estreno de la película sorteamos DVD de It’s All About Love, cinta que no pudimos ver en los cines españoles y que bien te merecerá la pena. Haz clic aquí para leer más información.

Submarino

+ INFO

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Director: Thomas Vinterberg

G�nero: Dramón

Reparto: Jakob Cedergren, Peter Plaugborg, Patricia Schumann, Gustav Fischer Kjærulff, Morten Rose

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Guión: Tobias Lindholm y Thomas Vinterberg

Estreno: 03.09

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Precio: NULL

Venta de entradas: www.entradas.com