14 Septiembre, 2016. Por

Eight Days a Week

Nunca se acaban los Beatles
Ron Howard cuenta parte de la historia de los Beatles como si fuera la primera vez en 'Eight Days A Week'
Eight Days a Week

Pero… ¿Tiene algún sentido hacer un nuevo documental, en 2016, sobre el fenómeno pop más sobreexplotado de todos los tiempos? ¿Es posible contar algo nuevo sobre una historia sobre la que parece que se ha dicho ya todo mil veces y de todas las maneras posibles?

Tal vez no si se toma desde el punto de vista del fan resabiado. La gran virtud de The Beatles: Eight Days A Week- The Touring Years es que se dirige más bien a quien se quiera acercar con una mirada más limpia y virgen. Lejos de intenciones pretenciosas, se centra en los seis años en que los de Liverpool tocaron en directo por el mundo para revisar esa parte de su trayectoria, y narrativamente lo hace de modo infalible, tanto a nivel informativo como visual y emocional.

Ron Howard, cineasta ultraconservador en estilo, no arriesga lo más mínimo: apuesta por un documental canónico, de factura televisiva y estructura cronológica convencional, con un principio y una conclusión clásicos, pero eso lo hace todo muy inteligible y fácil de ver, digamos que ideal para ponerle en clase a un chaval joven y explicarle ese momento concreto del siglo XX y su importancia social e histórica.

Cuatro mosqueteros / Solos en la cima

La película comienza con un concierto en Manchester en 1963 (apenas se ven imágenes de su etapa anterior en The Cavern), en plena explosión de la Beatlemanía. Los chillidos de las fans, más notorios cuando los músicos agitan sus cabezas –ellos lo comparan a las celebraciones de los goles en el fútbol-, ensordecen la música y se muestra una conexión eléctrica.

Los cuatro chicos, uniformados en vestimenta y peinado, son como los cuatro mosqueteros, una pandilla de amigos que se protegen y viven todo conjuntamente. Insolentes, arrogantes, compartiendo un peculiar sentido del humor, incluso flipan cuando un periodista les dice que son un fenómeno cultural. “Sólo estamos aquí para pasarlo bien, echarnos unas risas”, dicen ellos. Disfrutan de cada pequeño momento, la fama, las persecuciones de las fans, Qué noche la de aquel día… Y finaliza con su último concierto, en la terraza de los estudios Apple Corps, en 1969. Significativamente, ahí están solos en la cima: no hay público, solo cámaras y las típicas personas que podrías ver en un backstage. Cada componente viste de un modo muy diferente a los demás y se respira el frío (es un mes de enero en Londres).

Estudio / Estadio

El documental, básicamente, une la línea de puntos entre estos dos momentos. Con uno de inflexión claro: la grabación de Help!, el tema que muestra la transformación de John Lennon de adolescente a adulto. De disfrutar el momento a sentir la autoconsciencia, la responsabilidad, todo el peso del mundo sobre sus espaldas. Y ahí es donde su papel como banda en directo muestra también sus fisuras.

Ellos siempre se consideraron un grupo de estudio, pero en cuanto la maquinaria creció hasta el punto de convertirla en la primera banda obligada a tocar en estadios, aquello se les fue tanto de las manos que dejaron de pasárselo bien. Los equipos de sonido, para más inri, no estaban aún lo suficientemente desarrollados como para cubrir recintos tan gigantescos. Por no tener, carecían hasta de monitores en el escenario, con lo cual ni siquiera se podían escuchar a sí mismos cuando tocaban. Los decibelios emitidos desde el graderío eran mayores. En las imágenes de su concierto más multitudinario, el del Shea Stadium de Nueva York el 15 de agosto de 1965, se les ve poco cómodos en el escenario, incluso aprisionados por una timidez de la que carecían por completo en sus inicios, y con el público situado demasiado lejos.

El resto de la historia es bien conocida. Con Revolver y Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band se reinventan experimentando en el estudio, y abandonan los escenarios para siempre. Otro dato sintomático que se revela en la película: ya entonces ganaban más dinero saliendo de gira que con la venta de sus discos. Entre 1962 y 1966 ofrecieron 166 conciertos en 15 países hasta que, quemados, dijeron basta.

Clásico y laudatorio

El director se vale de imágenes de archivo, fotos y audio –una parte de él inédito-, así como de declaraciones de sus cuatro miembros (tomadas para la ocasión en el caso de Paul y Ringo, rescatadas de otros lugares en los de John y George), así como de personas cercanas, del cineasta Richard Lester, el músico Elvis Costello, el humorista Eddie Izzard, el crítico cultural Jon Savage o, las más anecdóticas, de las actrices Whoopi Goldberg y Sigourney Weaver, quienes asistieron de niñas a conciertos del grupo.

La contextualización histórica en aquellos años turbulentos es también atinada, aunque, como se podría esperar en un proyecto tan controlado por los protagonistas y herederos, es un relato absolutamente laudatorio, que nunca entra en zonas oscuras o grises. No sorprende: si ni siquiera lo hizo Martin Scorsese en su documental sobre George Harrison, difícilmente se iba a atrever el siempre reverente Howard.

En pantallas limitadas por tiempo limitado

La película es acompañada de la filmación –restaurada en imagen y sonido digital- del concierto del Shea Stadium, al que se puede asistir con una visión más crítica y menos triunfal de lo que uno se podría imaginar: tocaron durante treinta minutos, en el repertorio no están las canciones más representativas del grupo en aquel momento y, en suma, no es una gran actuación pese a tratarse de la más multitudinaria de su carrera. De algún modo, quiebra el típico relato épico: muestra la adoración hacia unos dioses que, desde la cima de la montaña, se sienten en un lugar extraño. Seres humanos a los que tal vez se les venía grande lo de fanfarronear con competiciones con Jesucristo.

Este concierto solo se podrá ver, como bien ha recalcado la distribuidora, en las proyecciones durante todo el mundo que se ofrecerán durante solo una semana, del 15 al 22 de este mes. Aquí tienes la información sobre lugares y entradas. Posteriormente se publicará en DVD el documental en sí.

GALERÍA DE IMÁGENES

Eight Days a Week