24 octubre, 2013. Por

Michael H.

Yves Montmayeur
Michael H., un documental panfletario sobre Haneke que no satisface a su público más veterano
Michael H.

Es una obviedad a estas alturas de la vida decir que el cine de Michael Haneke no es un plato de buen gusto para todos los públicos: él mismo afirmaba en alguna ocasión que sus películas se hacen más difíciles para el espectador que para los actores que la interpretan o para él mismo que las dirige. El realizador alemán no encarna al monstruo aterrador que muchos piensan que es. Más que “ser” aquello que filma, Haneke teme aquello que muestra en sus películas: la violencia física o psicológica, la muerte, el sufrimiento, la pérdida, la incomprensión, la marginación, la incomunicación… Aunque tampoco nos engañemos, no es que sea un ser atormentado por estos miedos, para eso están las películas, para el desahogo, para compartir con nosotros (generoso de él) esas inquietudes vitales que le inquietan y que experimentemos en primera persona las emociones y el dolor que se destila de sus historias.

Para mostrar la verdad sobre el dolor y el sufrimiento de un modo crudo y descarnado Haneke recurre al más extremo realismo pero sin efectismos en una caza continua por mostrar la verdad. Sus guiones son extremadamente detallados y posee un control imponente sobre lo que quiere transmitir: no rueda varias escenas para luego elegir la mejor, siempre va a por la mejor. Aún así sus actores afirman que, a pesar de su carácter ligeramente tiránico en el set de rodaje, siempre está dispuesto a sumar las aportaciones de su equipo y, aunque es extremadamente exigente, sus actores se dejan llevar por la confianza que inspira la seguridad en sí mismo.

Tratar de borrar obsesivamente el rastro cinematográfico que entreteje sus películas para ofrecer historias y situaciones -violentas, tristes, sórdidas, duras, crudas o perturbadoras- lo más verosímiles posibles le convierten en un director único, con un lenguaje personal y una carrera con ligeros altibajos pero tremendamente coherente, imperturbable e implacable. A pesar de la provocación o el efectismo, la realidad termina destilando por los poros de su cine.

Michael H.
es un documental para principiantes que no desvela ninguno de los misterios en torno a sus películas y tampoco cuenta nada que no sepamos hasta el momento como que “Haneke es ese abuelo sádico pero de aspecto enternecedor”. Su estructura -completamente lineal e irritantemente convencional- repasa toda su filmografía al tiempo que va mezclando intencionadamente comentarios por parte de Juliette Binoche, Isabelle Huppert y Emmanuelle Riva. No solo no profundiza en aspectos de producción o creación del protagonista o en aspectos de su vida privada como en anteriores documentales televisivos, sino que además destila un embarazoso carácter panfletario que, al menos en el caso de la que suscribe, crea más repulsión que atracción sobre su obra. Múltiples preguntas me rondan la cabeza: ¿por qué tratar de acercar el trabajo de Haneke a un público al que no le ha interesado ni le interesará?; por esa regla de tres, ¿por qué tratar de sacar brillo la reputación de un director que ya está más que digerido y consagrado por el público que interesa en este caso?

Michael H.

+ INFO

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Director: Yves Montmayeur

Género: Documental

Reparto: Michael Haneke, Emmanuelle Riva, Juliette Binoche e Isabelle Huppert

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Guión: Yves Montmayeur
Fotografía: Attila Boa e Yves Montmayeur

Estreno: 25.10

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Venta de entradas: www.entradas.com