14 marzo, 2011. Por

Cuidadores

Óskar Tejedor
Tejedor retrata el alzhéimer desde el punto de vista del que cuida de un modo híper-naturalista y empático
Cuidadores

Teóricamente, las virtudes humanas son aquellas que nos “ayudan” a ser mejores personas, a crecer interiormente como ser humano y, llevándolo a un plano teológico-cristiano-religioso (terreno fanganoso donde los haya), las que nos acercan más a Dios. Que me perdone el Espíritu Santo, pero si hay un sitio a donde nos acerca el empleo de la virtud es a la empatía, a la cesión, la renuncia y, por encima de todo y como eje culpable de nuestro accionar, al amor. Cuidadores, el documental que firma Óskar Tejedor haciendo un exhaustivo seguimiento durante año y medio de los familiares (mutando en cuidadores-enfermeros-parapsicológicos) que cuidan de otros familiares con enfermedades degenerativas (en su mayoría alzhéimer), es el (nunca mejor dicho) vivo retrato de las virtudes humanas, de la constante vida de lucha, de la renuncia, la desesperación, la paciencia, la soledad, la paulatina destrucción física, ética, moral y psicológica del otro y del uno, la lucha psíquica entre lo que debemos, queremos y podemos hacer, en comenzar a vivir tu vida o dejar que la del otro te controle. En el bien y el mal. En el equilibrio.

¿Recordáis cuando en El hijo de la novia (ya mítica película que encumbro a Juan José Campanella, afianzó a Ricardo Darín y volvió a dar sitio a dos de los mejores actores argentinos de la historia: Héctor Alterio y Norma Aleandro) Alterio visitaba día tras día con ese ramo de flores perpetuo y cambiante entre las manos a una Aleandro aquejada de alzhéimer, escogiendo selectivamente recuerdos con cuentagotas? Ese amor, esa pasión, esa perseverancia eterna y esa resignación positiva es la que procura mostrar Tejedor en Cuidadores. Y no por hacer un relato ficticio de una (durísima) realidad de nuestros tiempos, sino más bien por dejar que el relato natural hable solo, sin forzar testimonios plásticos ni aderezar con un mea culpa social las maldades y bondades de nuestro tiempo. Y el resultado es ese: el de la cesión, la incomprensión (y poca colaboración) social, la soledad y la desestabilización ya no sólo de la persona aquejada con el problema (que muchas veces ni se da cuenta de ello), sino también (y esta vez sí) en aquellos que los sostienen: los que cuidan. Puesto a ello, el director se ubica en San Sebastián durante año y medio asistiendo no sólo a las labores diarias que cada una de las familias lleva a cabo (desde desayunar y ducharse hasta lavarse los dientes o intentar ponerse una camiseta) sino también, y a modo de testimonio y pensamiento individual y/o colectivo, cada quince días a las reuniones en las que, a modo de grupo psicológico, una serie de personas que ejercen como cuidadores de sus propias madres, padres, esposas y maridos, compartiendo religiosamente las duras experiencias con las que lidian día tras días, la degeneración constante de aquellas figuras a las que, de un modo u otro, siguen amando, queriendo y (desde el lado positivo y, por qué no y en algunas contadas ocasiones, negativo de la palabra) aguantando.

A diferencia (pero guardando, obviamente, cierta familiaridad) de Bicicleta, cuchara, manzana, el documental que persigue y retrata a Pasqual Maragall (aquejado de alzhéimer, también), Cuidadores habla desde la cámara en posición de espectador, casi oculta, mostrando cómo se vive la enfermedad desde un punto de vista más amplio y poco personalista. Se rompen los tabúes verbales y se habla de sexo (a nivel matrimonial ya no existimos), del tormento del cuidador (la soledad que sientes no se puede explicar con palabras), de la burocracia médica y el poco respeto en nuestra sociedad –y nuestro país- (la mayor denuncia de toda la película: una revisión a la Ley de Dependencia tampoco vendría mal) y dos preguntas claves: hasta dónde lo que se hace es suficiente y hasta cuándo se puede seguir viviendo del recuerdo.

Cuidadores

+ INFO

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Director: Óskar Tejedor

Género: Documental

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Guión: Óskar Tejedor
Fotografía: José Luis Barredo
Música: Pascal Gaigne

Estreno: 11.03

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Venta de entradas: www.entradas.com