24 noviembre, 2016. Por

La Reina de España

La niña de tus ojos: el reencuentro
'La Reina de España'; o 'La niña de tus ojos: el reencuentro'
La Reina de España

Fernando Trueba ha adivinado el parpadeo de las luces que a lo lejos iban marcando el retorno de un icónico reparto como el de La niña de tus ojos. Y es que la nueva historia que le vino a la cabeza tenía los mismos personajes de aquella icónica película del cine español pero casi dos décadas después.

Y con el morbo de volver a reunir a un reparto que ha avanzado en diferentes direcciones estos últimos 18 años pero también con la capacidad (o no) del cineasta de volver con la frente marchita a pasear por las nieves del tiempo sin caer en la indiferencia del que lo ve volver, La Reina de España se enfrenta al duro empleo de mantener la nostalgia sentimental y la recreación historiográfica en uno de los reencuentros cinematográficos más simbólicos de nuestro cine.

La niña de tus ojos: el reencuentro
En temporada de reencuentros musicales y de intentar reanimar a los que creíamos muertos, Fernando Trueba ha decidido imponer la reunión dieciocho años después de uno de los repartos más icónicos del cine español de los últimos 20 años: el de La niña de tus ojos. ¿Que muchos hubierais (¿o hubiéramos?) preferido que lo hiciera con el de Belle Époque, por ejemplo? Puede ser, por qué no. Pero lo cierto es que el cineasta madrileño ha dado el primer paso para la forja de un cine que se desarrolla en paralelo al tiempo.

Y es que La Reina de España, como nos dijo el propio Trueba, “no es una secuela de La niña de tus ojos, sino la reunión de aquel equipo dieciocho años después”. Casi dos décadas en las que, tanto a los personajes como a los actores que dan vida a esos personajes, les ha pasado de todo: algunos casi han desaparecido del mapa, otros han mutado en nuevos caracteres, otra se ha convertido en la reina del cine español.

Todo eso se refleja, en constantes guiños entre el espacio de ficción y el real, en un ejercicio de un interés histórico dentro del cine; pero que busca tener también un interés histórico (o historiográfico, más bien) a la hora de imponer un trazado por la historia de España a través de este reparto, como si de una compañía teatral se tratase: una troupe preparada para seguir haciendo películas que rebasen el mero ejercicio de ficción y salgan de la pantalla en un ejercicio de interacción tan sentimental como biográfico.

España de entrespañas
Si La niña de tus ojos supuso una punta de lanza para situarnos en el proceso de grabación de un film de carácter folclórico en la Alemania nazi cuando se estaba librando la Guerra civil en España; La Reina de España nos sitúa en la década de los ’50 en una España empobrecida pero que comenzaba a ver algunos brotes, ya no verdes, sino marrones: los del dinero americano que comenzaba a inyectarse en, por ejemplo, la producción de películas en países pobres como el nuestro.

Ya aquí, y del mismo modo que en aquella primera entrega, la por entonces promesa del cine español Macarena García (Penélope Cruz) es una estrella en el exilio que regresa a España como la propia actriz que encarna el personaje: como una figura del star system hollywoodiense que vuelve a dejarse acompañar por sus compañeros de aquel film folclórico para recrear la vida de Isabel la católica en una superproducción para todo el mundo.

De telón de fondo, el malogrado camino del resto de personajes: desde el exilio marginal de Blas Fontiveros (Antonio Resines) hasta las idas y vueltas de algunos de los intérpretes más cotizados (los interpretados por Jorge Sanz y Rosa Maria Sardà) o el silenciamiento de la condición sexual de otros miembros del equipo (Santiago Segura y Neus Asensi); y una España en pleno proceso de construcción del Valle de los caídos en El Escorial.

En principio, esta segunda piedra es la invitación formal que hace Trueba a pensar en este elenco como una suerte de reparto que viajará por diferentes momentos de la historia de nuestro país y que crecerá al estilo de Linklater: entre la trilogía de Antes del amanecer, etc., y Boyhood; pero con una intención menos filosófica y más histórico-recreativa. Veremos si lo acaba llevando a cabo o no.

Comedia política
Ahí es donde Trueba demuestra categoría para firmar una película cómica pero ‘desgenerada’ (en el buen sentido): su carácter cómico se combina con el elixir romántico de la actriz-rica (Penélope Cruz) y el joven-obrero (Chino Darín), con el cine de aventuras, la crítica sociopolítca, el cruento drama social y hasta un nuevo ejercicio de cine-dentro-de-cine, apoyado no sólo por el equipo-base de la película, sino también por las históricas aportaciones en el reparto de icónicos actores como Mandy Patinkin, Cary Elwes y Clive Revill e invitados de lujo de culto como los directores Arturo Ripstein y Juan Antonio Bayona.

Y es que, aunque el film se cimiente en los puntos cómicos (incluso con guiños al film anterior, como los momentos que vive el personaje de Jorge Sanz), La Reina de España es pura comedia política: por convicción y reivindicación o por sorpresa, la lucha revolucionaria y la negación a ceder ante las presiones políticas vuelven a ser centrales en la película: si en La niña de tus ojos era la negativa de la actriz a acostarse con el ministro nazi Joseph Goebbles; en La Reina de España lo es el intento por sacar de las arcas franquistas a Blas Fontiveros.

Huele a espíritu noventero
Dependiendo qué le pidas a la película, puede decepcionarte o reenamorarte. Lo cierto es que Trueba recupera ese tono cómico algo plano del cine español de los ’90 y principios de los dosmiles, esas comedias de aventuras que en su día poblaban las taquillas de nuestros cines (El oro de Moscú, Muertos de risa, Cha-cha-cha…) y que en La Reina de España salen a relucir con un tifo a naftalina, a encierro viejuno, a película de otra época.

De algún modo lo es: replicar a grandes rasgos una película de 1998 ambientada en la década de los ’50 deja, a priori, poco margen para la contemporaneidad. Equilibrar un reparto coral con un buen tonel de protagonistas con la responsabilidad repartida y conseguir tocar la patata sentimental a los que quieran conservar el buen recuerdo a la vez que permitir a Trueba convertir una comedia coral en un paseíllo histórico.

El peligro que corre, a pesar de lo recreativo y por momentos desternillante de algunos pasajes del film, es que esta reutilización de personajes viajando a través de los años, entre El Ministerio del Tiempo y Callejeros Viajeros: España, pueda llevarlo a rozar la caspa, lo antiguo.

GALERÍA DE IMÁGENES

La Reina de España