22 octubre, 2015. Por

Mi gran noche

Álex De la Iglesia
Alex De la Iglesia es El Grinch de estas navidades con Mi gran noche, una exploitation musical
Mi gran noche

Hay varias formas de intentar acabar con las festividades navideñas: están las de Chandler Bing, que en Friends odiaba las cenas de Acción de Gracias desde que sus padres le comunicaron su divorcio y el romance de su padre con su criado filipino; están las de Bart Simpson, que jodió la marrana en al menos dos ocasiones (cuando se hizo un tatuaje y cuando robó un videojuego); están Carmen Sevilla y CanalSur, incapaces de dejarnos comer las uvas en paz; está El Grinch, mítico ogro que odia los villancicos y decide robar los regalos de Santa Claus; y desde hoy está Álex De la Iglesia, el post-grinch definitivo de las festividades castizas.

Y es que el cineasta vasco decide jodernos las comilonas de Nochebuena y Nochevieja por donde más nos duele: las horteras galas musicales, simulacros de Noche de Fiesta en su versión más casposa, haciendo popurrís imposibles de playbacks eternos durante horas, generando aplausos de plástico sobre copas de champagne de plástico y pollos asados con patatas y boniatos también de plástico con presentadores de plástico elástico. Y ahí es por donde entra en Mi gran noche, un ejercicio de humor propio que huele a exploitation bruta, con un ritmo trepidante y reuniendo a una tunda inagotable de caras conocidas del cine y la televisión con un único fin: que el himno de Raphael suene a estallido social y al destape de una idiosincrasia televisiva al límite de la explosión permanente.

Manteniendo su pulso por el ritmo trepidante, los personajes asquerosamente cercanos y los finales épicos, De la Iglesia da un paso más en su búsqueda del españolismo profundo: y tras habernos mantenido en la marginación de los pueblos del norte (Las brujas de Zugarramurdi) o de los circos tenebrosos (Balada triste de trompeta), en Mi gran noche nos encierra en el plató de una productora de televisión con las dos figuras centrales de la canción (la de ayer, Alphonso, álter ego de Raphael; y la de hoy; Adanne, con un Mario Casas que entrecruza a David Bisbal, Chayanne y Pitbull) y a las asquerosamente extasiadas, competitivas y estresadas figuras centrales de la industria televisiva: el productor corrupto; la pareja de presentadores que se aman, se odian y compiten; el regidor que se inventa un mundo plástico; las editoras, encerradas en su búnker marginadas de la especie; las aspirantes a tronistas que intentan tirarse a la figura del momento; y los figurantes, eternos muñecos de una tarta que nadie se come.

Todos ellos, en santísima comunión, conviven en una exploitation castiza con mucho de La Comunidad (en vez de una comunidad de vecinos es una comunidad de trabajadores de la industria televisiva) y mucho de El día de la bestia (con ese aire de conjura, remordimientos, repelencia y presentimientos, de dolor, muerte y amoroso odio), sin dejar de lado el hábitat contemporáneo (la banda sonora es una violenta manifestación que hay en la puerta de los estudios, tras el ERE que –ejem- ha hecho la productora) y perfilando unos personajes torturados que transmiten estrés y necesidad, en especial el de los intérpretes que más destacan en el film, Blanca Suárez, Pepón Nieto y la gran figura de la película, un Raphael que supera todas las entrevistas a Jordi Évole que pueda dar Julio Iglesias en el arte del humor propio al que no muchos divos de su talla están dispuestos a acceder.

Mi gran noche

+ INFO

Director: Álex De la Iglesia

G�nero: Exploitation musical

Reparto: Raphael, Mario Casas, Pepón Nieto, Blanca Suárez, Carlos Areces, Luis Callejo, Carmen Machi, Jaime Ordoñez, Santiago Segura, Enrique Villén, Hugo Silva, Carolina Bang, Terele Pávez, Carmen Ruiz, Marta Guerras, Marta Castellote, Tomás Pozzi, Ana Polvorosa, Toni Acosta, Luis Fernández y Alberto Chaves
Guión: Álex de la Iglesia y Jorge Guerricaechevarría
Música: Joan Valent
Fotografía: Ángel Amorós

Estreno: 23.10

Venta de entradas: www.entradas.com