20 septiembre, 2012. Por

A Roma con Amor

Woody Allen
Woody Allen vuelve al retrato colectivo y romántico de las ciudades con A Roma con Amor
A Roma con Amor

Esta vez tocaba que no. Que la película de Woody Allen no mole, nos referimos. Y es que el obsesivo y metódico director neoyorquino nos está acostumbrando ya no a entregarnos un título al año (de eso ya nos acostumbramos hace bastante), sino a que la irregularidad de sus últimas entregas se paguen en las apuestas como 1 a 3: es decir, una buena por tres regulares o malas. Y si bien cada película de Allen es tanto un acontecimiento periódico como un debate crítico popular sobre si la película mola o no, A Roma con Amor no pasará a los anales de la historia ya no sólo como su mejor ejercicio fílmico ni interpretativo, sino ni siquiera entrará en las quinielas de entre lo mejor que ha hecho desde que el siglo XXI es XXI y no XX, que tampoco es mucho. Y es que ese simposio desconectado y desorganizado de pequeños cortometrajes protagonizados por actores estelares de Hollywood y más allá deja frío y comienza a hacer peligrar el gran arma de Woody: los diálogos.

Los amores de ocasión y esa búsqueda obsesiva y sobreactuadamente tratal de un trasfondo psicológico de la infidelidad como arma de seducción y de reacción ante las vidas pacatas de, como mínimo, las parejas jóvenes (los tríos entre Jesse Eisenberg, Ellen Page y Greta Gerwig y Penélope Cruz, Alessandro Tiberi y Alessandra Mastronardi), se supone que debe ir a la par de la insatisfacción perenne de los mayores (Alec Baldwin recordando sus vidas pasadas como un fantasma clínico; Roberto Benigni y la sorpresiva, lujosa y bizarra fama por sorpresa; Woody Allen y Judy Davis peleándose perpetuamente y haciendo de las intenciones proyectivas un tratado tragicómico), otorgando a la película una suerte de reclamo institucional anti-conyugal y eternamente indeciso en lo que a fidelidad y relaciones maritales-románticas se refiere que no acaba de cuajar por, precisamente, esa distancia en las historias y esa homogeneidad poco creíble entre ellas. El trabajo coral no se cruza casi nunca entre sí, y Allen parece más perdido entre la lucha interna por ser una suerte de cortometrajista con paráfrasis psicológicas y puesta en escena de teatro clásico que por contemporaneizar ese libertinaje libidinoso que ha escogido (bien) para hacer su peculiar fotografía de esa idiosincrasia italiana tan aparentemente mentirosa. Apenas se salva en algunos diálogos sueltos, en la reincorporación de Allen al equipo actoral (siempre sobresale), en las bizarras y descontextualizadas escenas de un Benigni que resulta cómico desde el gesto hasta la médula y esas buenas maneras que Woody Allen lleva en su genética cinematográfica a la hora de reformar provistas formas actorales de intérpretes que resultaban encasillados (aunque a Penélope Cruz dándole un papel de puta barriobajera le haga flaco favor: lo habría hecho mejor Belén Esteban… ¿sabes?). Bonitas vistas pero mal aprovechadas a la hora de hacer críticas sociales de la Europa cálida.

A Roma con Amor

+ INFO

Nombre exposici�n: NULL

Director: Woody Allen

G�nero: Comedia coral

Reparto: Woody Allen, Alec Baldwin, Roberto Benigni, Penélope Cruz, Judy Davis, Jesse Eisenberg, Greta Gerwig, Ellen Page, Alison Pill y Ornella Muti

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Guión: Woody Allen
Fotografía: Darius Khondji

Estreno: 21.09

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Cu�ndo: NULL

Precio: NULL

Venta de entradas: www.entradas.com