21 noviembre, 2011. Por

Un Dios salvaje

Roman Polanski
Polanski adapta el texto de Yasmina Reza, Un Dios salvaje, con un reparto impoluto y dinámico
Un Dios salvaje

No existe mejor forma de superar baches personales, cuestionamientos creativos y variaciones circulares acerca de cuestiones y problemas exógenas alas que tienen que ser tratadas cuando el asunto que nos ocupa es el análisis del trabajo de un artista que demostrar ganas, velocidad y grandes armas en su método de trabajo. Roman Polanski, a estas alturas del partido, no debería tener que demostrarnos nada más que lo que ya ha demostrado como director y guionista, pero el tiempo, desafortunadamente, no ha puesto las cosas en su sitio; y lo que parecía cuesta arriba por cuestiones ajenas a lo meramente creativo y filmográfico para uno de los directores más importantes de la historia del cine de segunda mitad del siglo XX a esta parte se ha transformado en un ejercicio de superación de esos conflictos a golpe de grandes títulos y puñetazos sobre la mesa en sus deberes obligados. Un Dios salvaje probablemente no vaya a ser recordada como la mejor película de Polanski y, obviamente, tampoco como el ejercicio de escritura más excelso de su carrera (básicamente porque no ha escrito ni una palabra de la historia, parida por Yasmina Reza y trasladada en múltiples ocasiones, idiomas y lecturas al teatro), pero sí como un paso adelante en la aplicación de método, la demostración versátil y actual para contar historias globales y la facilidad que tiene para revestir una historia contemporánea, realista y psicológicamente tensa en un ejercicio de viejo-nuevo-cine.

El mismo título que Reza ha podido disfrutar en los últimos años en múltiples de adaptaciones para el teatro, encuentra en esta (¿epilogar?) versión de Polanski su materialización en cine nervioso, rápido, breve, teatral, psicótico, personal y surrealista. A partir de una historia tan sencilla como el conflicto-pelea entre dos niños de once años y el consiguiente daño físico para uno de ellos, los padres de los niños se reúnen en la casa del niño damnificado para formalizar una especie de acuerdo tácito en el que las dos partes redactan un escrito con lo sucedido para presentar una suerte de denuncia informal. Esa misma reunión entre ambas parejas genera lo que se produce en cada una de las reuniones de dos parejas, sean conocidas y desconocidas: dos mundos diferentes, explorados por las omisiones y falsedades comunicativas, planteando abismos que acaban siendo bastante más cercanos en la forma de entender la ética y la moral y, sobre todo, la educación e invocación didáctica para con hijos menores de edad. Polanski decide imprimir su marca personal conectando músicos a priori tan adversos como los del cine teatral de Alfred Hitchcock (utiliza un método velocísimo en cuanto a duración y minutado; un único espacio para el desarrollo de la historia; multitud de planos largos y conversaciones en formato escénico en vivo y en directo y bastantes detalles más que podrían haber sido fotografiados de La Soga, mismamente) y la fotografía de los personajes neuróticos de clase media alta, parlanchines, rebeldes y peleones del cine de Woody Allen (la cercanía del lenguaje psicológico de estos personajes con los de películas como Interiores o Maridos y mujeres es notable).

De esta manera, y gracias a la magistral, divertida, colorida y realista interpretación de los cuatro actores (especial mención para Christoph Waltz, aunque ni Kate Winslet ni John C. Reilly ni Jodie Foster tienen nada que envidiarle al mentado actor que ya protagonizara títulos como Malditos Bastardos o The Green Hornet), Polanski acerca el cine de nuestros días a una perspectiva historiográfica que conecta con el cine de telefilms de mediodía, la obras de teatro filmadas (¿recordáis aquellos títulos que nos ponían en clase que nuestros profesores habían grabado en VHS en los ’80 de alguna televisión autonómica que reponía la materialización audiovisual de obras de teatro clásico de Lope de Vega o Calderón de la Barca?) y la subversión neurótica, psicológica y animalista de cuatro seres humanos hablando de ética, moral, valores y método. Punto para Polanski y punto en boca para el sensacionalismo en su derredor.

Un Dios salvaje

+ INFO

Nombre exposici�n: NULL

Director: Roman Polanski

G�nero: Comedia negra

Reparto: Kate Winslet, Christoph Waltz, Jodie Foster y John C. Reilly

NULL

NULL

Obra original: Yasmina Reza
Guión: Roman Polanski y Yasmina Reza
Música: Alexandre Desplat
Fotografía: Pawel Edelman

Estreno: 18.11

Direcci�n: NULL

Cu�ndo: NULL

Precio: NULL

Venta de entradas: www.entradas.com