3 octubre, 2011. Por

Four Lions

Christopher Morris
Four Lions ataca los recientes fantasmas del trauma islámico inglés con un ejercicio de comedia negra
Four Lions

La mejor forma de superar el trauma social es tomarse con cierta sorna y sacar a relucir la brillantez más criticable de dichos traumas. Tener humor propio, lo que se podría decir. Y si hay algo que en Inglaterra han demostrado con Four Lions es que tienen de eso y mucho: el largometraje con el que Chris Morris ha decidido debutar en la industria cinematográfica es un ejercicio de redención post-7J, post-prejuicios-al-inmigrante y, en definitiva, tan cómica y desternillante como un movimiento social que da que pensar al espectador. Quizá esa sea la diferencia entre el Reino Unido y los Estados Unidos: no tanto su anti-patriotismo o la minimización de ese componente nacionalista inevitablemente yankee, sino más bien esa capacidad parta poder readaptar sus vidas diarias a un entorno tangencialmente diferente y con el que hay que aprender a convivir desde perspectivas alejadas al terror. Al fin y al cabo, la vida es demasiado absurda como para pasarnos el grueso de nuestro (valioso) tiempo lamentándonos por nuestras penurias y catástrofes. O así lo ve Morris, al menos.

Probablemente otro gallo cantaría si este título se hubiera estrenado hace seis años y un par de meses, cuando los atentados del 7 de Julio irrumpieron en Londres convirtiéndose en la venganza material del mundo islámico a aquella tríada política que tantos vómitos y manifestaciones generaron (Bush + Blair + Aznar), convirtiéndose los civiles londinenses en las últimas grandes víctimas de un atentado terrorista islámico en territorio occidental. También otro gallo hubiera cantado si Four Lions se hubiera estrenado recién ocurridos los incidentes en la periferia londinense de hace escasas semanas, época en la que, literalmente, la capital inglesa ardió y se volvieron a evocar los ecos del London Calling y los gritos de guerra de los suburbios marginales británicos contra un supuesto estado de sitio capitalista (podéis recordar las manifestaciones anti-Thatcher de la época de los recortes a los mineros y las clases obreras de hace tres décadas para poneros en situación). Pero no cantó el gallo: Four Lions llega a nuestro país con un año de retraso pero cumple con el cometido que se propone: crear una suerte de ejercicio paródico del mundo islámico occidental (esto es, ingleses descendientes de musulmanes, pakistaníes que viven como británicos, inmigrantes árabes que reniegan contradictoriamente del estilo de vida occidental pero lo aplican a su vida diaria) como si de un paso adelante en la seriedad de nuestros conocidos actores chanantes pero en versión paki se tratase procurando traer a colación la formación de una supuesta armada terrorista con base en Londres.

Los miembros son cuatro palurdos musulmanes (algunos de ellos británicos, con vidas británicas y costumbres británicas) que recogen, supuestamente, el testigo y deseo de Alá (sin saber muy bien cuál es… si es que alguien lo sabe) y procurar adiestrarse para cometer un atentado en la capital británica. Omar, el cabecilla y, probablemente, más sensato miembro de la banda vive con su mujer, trabaja de segurata en un aparcamiento y viaja junto a Waj, el más paleto y limitado de todos (y, por ende, poseedor de los gags más graciosos), a Pakistán a adiestrarse como kamikazes para, una vez regresados al Reino Unido, ponerse manos a la obra. Barry, una especie de Walter Sobchak (aquel personaje de El Gran Lebowski interpretado por el incombustible John Goodman), es un musulmanófilo venido a menos, un verdadero revolucionario del mensaje islamista (su intención es atentar contra las mezquitas árabes: flipa) y, sin duda, el alma máter de la parodia en sí misma que es la película, se queda junto con Faisal (el “otro” palurdo: bastante silencioso, ineficaz, pasota y patoso de los “cuatro leones”) para adiestrar cuervos y enseñarles a transportar mensajes en clave. Los cuatro, junto con un quinto miembro incorporado in extremis debido a la repentina baja de uno de ellos en un ejercicio kamikaze, pretenden, sin demasiada idea, atentar en Londres con bombas caseras facturadas a partir de mezcla de detergente y pólvora. El resultado, una suerte de mezcla entre la comedia satírica más negra y rallante, el cine más surrealista de los hermanos Coen (Fargo, El Gran Lebowski o Muerte entre las flores nos podrían valer) con cierto ímpetu de comedias paridas por Kevin Smith (la primera de Clerks, aunque no tan indie y casera) o ejercicios como Dos tontos muy tontos o Colega, ¿dónde está mi coche? Una auténtica oda al humor y al conflicto traumático social con tanto valor reflexivo como de limpieza psicológica. Más de esto, por favor.

Four Lions

+ INFO

Nombre exposici�n: NULL

Director: Christopher Morris

G�nero: Comedia negra

Reparto: Riz Ahmed, Kayvan Novak, Nigel Lindsay, Adeel Akhtar, Arsher Ali y Preeya Kalidas

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Guión: Jesse Armstrong, Sam Bain, Christopher Morri y Simon Blackwell
Fotografía: Lol Crawley

Estreno: 30.09

Direcci�n: NULL

Cu�ndo: NULL

Precio: NULL

Venta de entradas: www.entradas.com