13 mayo, 2011. Por

Midnight In Paris

Woody Allen
Las fantasías románticas de Woody Allen
Midnight In Paris

Desde que rodase Match Point (2005) en Londres, Woody Allen se ha convertido en una especie de cineasta turístico, especializado en ambientar sus historias en entornos de postal de capitales europeas cuyos prebostes, al tiempo, parecen recurrir al director neoyorquino como los antiguos monarcas a los pintores oficiales de la corte: nombres de prestigio para promocionar sus ciudades-marca. Pero nunca se debe infravalorar la inteligencia de Allen. Consciente de que eso es así, él se aprovecha de este nuevo estatus subrayando precisamente el cliché: tanto el del entorno que retrata como el de la visión idealizada del turista que cuenta la historia, la de él y la de sus personajes norteamericanos. Eso ha sucedido en mayor o menor medida: en el Londres de Match Point y Scoop (2006), jugaba con la sociedad de clases británica y con las historias de intriga aderezadas con humor negro. En la desastrosa Vicky Cristina Barcelona (2007), las dos protagonistas fantaseaban con encontrarse con una película de Almodóvar y la hallaban caricaturizada en los personajes de Javier Bardem y Penélope Cruz. En realidad, Allen estaba volcando ahí sus propios clichés personales sobre la capital catalana, y todo esto lo plasma más nítidamente que nunca en la mucho más lograda Midnight In Paris.

La introducción-obertura, tres minutos enlazando en planos fijos los lugares más emblemáticos de la Ciudad de la Luz a ritmo de jazz, deja clara la intención. Y luego ya entra libremente en el argumento. En esta ocasión es un inesperado Owen Wilson quien encarna a su soso sosías, Gil, pero, tras su apariencia de californiano soñador y despistado, se encuentra un personaje repleto de encanto, un escritor frustrado que, de viaje con su futura esposa y los padres de ella, descubre que su vida no es tan satisfactoria como la que él anhelaba pese a garantizarle una excelente situación económica. Para enfrentarse al dilema, cae de bruces en su propia fantasía, su París idealizado, y la película entra en una dimensión de fábula. Cada medianoche, un coche de los años 20 le trasladará a lugares idílicos en los que se codeará con Ernest Hemingway, Scott Fitzgerald, Gertrude Stein, Cole Porter, Salvador Dalí, Luis Buñuel y otros representantes de aquella Edad de Oro en la que él siempre quiso vivir, además de una enigmática mujer, Adriana (Marion Cotillard), una especie de alma gemela de Gil que le provocará una alta inquietud sentimental.

Con un pie en La rosa púrpura de El Cairo (1985) y otro en la novela Un americano en la corte del Rey Arturo de Mark Twain –a quien, no en vano, cita en un momento de la película-, Allen construye así su propio homenaje a París como objeto de tantas y tantas visiones románticas, tan encantador y propio de un amante embobado como el que le dedicara Billy Wilder en Irma la dulce. Lo hace con aparente levedad y un humor deliberadamente esquemático (los personajes reales son arquetipos, y los iconos del pasado son pintados de forma hilarantemente desmitificadora), pero la cosa funciona y, al final, tiene mucho más calado del que parece. A sus 75 años, Woody Allen nos da una magistral lección de vida. “¿Y Carla Bruni?”, preguntaréis. Sí, sale, pero su aparición no debe ser tomada más que como una anecdótica nota a pie de página.

Midnight In Paris

+ INFO

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Director: Woody Allen

G�nero: Comedia fantástica

Reparto: Owen Wilson, Rachel McAdams, Marion Cotillard, Kathy Bates, Adrien Brody, Michael Sheen, Léa Seydoux, Carla Bruni.

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Guión: Woody Allen
Producción: Letty Aronson, Stephen Tenenbaum, Jaume Roures
Fotografía: Darius Khondji

Estreno: 13.05

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Cu�ndo: NULL

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Venta de entradas: www.entradas.com