23 septiembre, 2016. Por

El porvenir

Mia Hansen-Love
Isabelle Huppert es una mujer a la deriva en 'El porvenir', nuevo filme de Mia Hansen-Love
El porvenir

Toda la filmografía de Mia Hansen-Love tiene un indisimulado carácter autobiográfico. Si Un amor de juventud hablaba de sí misma y Eden de su hermano, El porvenir lo hace de su madre, profesora de filosofía divorciada al igual que Nathalie, alter ego encarnado con su maestría habitual por Isabelle Huppert. La directora parisina no ha ocultado nunca tampoco la filiación de su cine con el de Olivier Assayas (quien también es su marido, para que todo encaje aún más) o el de Arnaud Desplechin. Pensemos, sobre todo, en los retratos de familias burguesas mostrados, respectivamente, en Las horas del verano y Un cuento de navidad.

La influencia de Eric Rohmer, sin embargo, se antoja mucho más inalcanzable: carece de la lucidez y el fino sentido del humor de aquel. A cambio, veo, en esta película en concreto, muchísimas cosas que me recuerdan a Mia madre, de Nanni Moretti, aunque Hansen-Love eluda por completo las ensoñaciones y tire de un hiperrealismo por momentos un tanto frío y sepultado en la gravedad. Incluso a pesar de las lágrimas que afloran varias veces por el rostro de Huppert.

Que haya comenzado el texto con tanta referencialidad ya es indicativo de cómo respira la película. Como toda la obra de Hansen-Love, es altamente estimable pero también se excede en su contención y su exposición intelectualista. Y, además, no dice nada nuevo a quien esté familiarizado con este tipo de cine. La directora parte de la típica posición de intelectual francesa de clase media para reflexionar sobre temas que ella aborda con cierta inocencia pero también tienen mucho de recurrentes: una mujer en crisis de mediana edad ve como su vida y sus convicciones se derrumban. Comprueba cómo sus ideas, las teorías que leía en sus libros y enseña a sus alumnos, se contradicen con la práctica de la vida o, una vez más, cómo renunció a aquellos ideales de mayo del 68 para caer en una existencia acomodada y consensualista. En cómo la Ilustración falló a la hora de buscar también una educación sentimental.

No es demasiado sutil la directora, desde la misma primera secuencia con final en la tumba de Chauteaubriand, a la hora de dejar ver los símbolos que nos van orientando sobre el espíritu de la película: la muerte, el destino y la entropía aparecen de diversas formas, y también los cambios vitales, representados en una gata negra llamada Pandora. Pero también tiene algo de enternecedor el hecho de que una persona en la treintena otorgue tanto valor a los libros que leen sus personajes, a la música que escuchan o las películas que ven, para definirlos. Una característica que comparte, por cierto, con Jonás Trueba.

Creo que esos personajes terminan siendo más clichés de lo que a ella le gustaría y, quizás, representativos de un mundo que se está perdiendo. A su favor, sin embargo, diría que lo más logrado del filme es la relación de amistad entre Nathalie y su alumno preferido, okupa en una aldea abandonada que lee a Slavoj Zizek y escucha a Woody Guthrie. Y, como detalle más jocoso, que a la protagonista le aparezca un acosador en el cine viendo una película de Abbas Kiarostami.

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El porvenir

+ INFO

Director: Mia Hansen-Love

G�nero: Cine independiente

Reparto: Isabelle Huppert, André Marcon, Roman Kolinka, Edith Scob, Sarah Le Picard, Solal Forte, Elise Lhomeau, Lionel Dray, Grégoire Montana-Haroche y Lina Benzerti.

Guión: Mia Hansen-Love
Fotografía: Denis Lenoir
Montaje: Marion Monnier

Estreno: 23.09

Venta de entradas: www.entradas.com