27 noviembre, 2013. Por

La lava en los labios

Jordi Costa
La lava en los labios o una auténtica declaración de principios a favor de la creación súbita y visceral
La lava en los labios

De toda la vida de Dios ha imperado el cliché de que “la racionalidad y la actitud reflexiva en las tareas creativas son el Anticristo”; como si de inspiraciones divinas estuvieran hechas íntegra y deliberadamente todas creaciones artísticas; como si la pasión hecha obra fuera la única vía para provocar arrebato en los espectadores; como si el vómito creativo expulsado de manera precoz e inesperada fuera la única y más elevada forma de maestría. La historia del arte, y del cine en concreto, han demostrado que esta afirmación es una simple quimera a la medida de los más indolentes simplistas y perezosos observadores pero, claro está: ni tanto ni tan calvo, señores.

Aquí entra en juego el director Jordi Costa -más conocido como ese habitualmente ecuánime y constructivo crítico de cine que inesperadamente puso a parir el trabajo de Alejandro Amenábar algún tiempo atrás, detalle que no es irrelevante con respecto a la crítica que tenemos entre manos- de la mano de #littlesecretfilm y Calle 13 para tratar de demostrar lo contrario: no sólo se trata de los propios y estrictos condicionantes del proyecto (un máximo de 13 horas de rodaje, secreto absoluto de sumario hasta el día del estreno, ¡sin guión previo!, 13 personas máximo como equipo técnico, temática thriller, crimen, suspense o acción y exclusividad para Calle 13) que propician un modelo creativo más cercano a la improvisación y, por tanto, con resultados que rayan el surrealismo, sino también por el propio argumento de la película.

Su protagonista, Bonita Sepúlveda -optimista por imposición de su nombre, pero algo trastornada por la desaparición de su padre, antiguo crítico de cine- llora desconsoladamente al ver la nueva película de Adriana Duval, la cineasta más importante y excéntrica del país, conocida por sus tendencias sádicas en el trato con sus actrices. Inquieta por esa reacción completamente irracional e inexplicable -impropia de una psicoterapeuta de su talla y de una persona templada y sesuda como ella- va en busca de respuestas. Ese revolver en los recuerdos hará que Bonita se hunda cada vez más en las profundidades de su propio inconsciente -o subconsciente, no queda claro cuál es el término más adecuado-, fascinada por los cantos guturales que entona su materia gris (que recuerdan a los momentos más turbadores de Eyes Wide Shut) y hechizada por el atractivo de los personajes que va conociendo a lo largo de esta aventura.

La lava en los labios es un auténtico testimonio del fracaso de la racionalidad y el autocontrol en un contexto en el que la identidad sexual queda suspendida, pendiente de ser resuelta, pero sin caer en el chascarrillo lésbico de turno al estilo de Somos la noche. Numerosos detalles, símbolos y metáforas vienen a formalizar esta idea: los cartabones de terciopelo en las falsas novelas de Nancy Drew -álter ego de Bonita, por la cual heredó el nombre de la actriz que la encarnó, Bonita Granville-; las apasionadas críticas del padre de Bonita; el flamenco, espontáneo y visceral; la convulsa y salvaje lava de los volcanes… El homenaje es más cercano a la sensualidad, provocación e intérpretes del cine de Jess Franco -como Valeska / María Solana (Rocío León) inquietantemente parecida a Lina Romay– que a la irreverencia o la perspicacia de Almodóvar, con el que se le ha tratado de comparar; incluso “estéticamente” hablando.

El guión tiene evidentes -aunque previsibles- traspiés, con ciertos caprichos exhibicionistas no exentos de vergüenza ajena, pero la introducción de la película dentro de la estructura misma de la película incrementa su riqueza y complejidad; y el humor, no exento de autocrítica, hace que no nos tomemos demasiado en serio sus licencias y lapsus. Y es que, después de una retahíla de sesudas reflexiones y críticas más o menos meditadas, hay que reconocer que Costa tiene el subconsciente bastante “Bonito”.

La lava en los labios

+ INFO

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Director: Jordi Costa

Género: Thriller de intriga

Reparto: María José Gil, Ana Bettschen, Eva Marciel, Eva Llorach, Belén Riquelme y Rocío León

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Guión: Jordi Costa

Estreno: 30.11

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