8 septiembre, 2011. Por

Stella

Sylvie Verheyde
Tres años después de su estreno en Francia llega a nuestro país Stella: un drama preadolescente crepuscular e iluminado
Stella

¿Qué harías tú en un ataque preventivo de la URSS? ¿Y qué harías tú si fueras una niña de once años, desorientada, miedosa pero corajuda, metida en un colegio de pijos y viviendo en una de las habitaciones que regentean tus padres en ese bar-hotel para inadaptados sociales (literariamente) y, por encima, que tus amigos tuvieran más de treinta años, un expediente gordo en la comisaría más cercana y una serie de conflictos emocionales propios de una niña preadolescente? Tratar de huir sin huir. La maniobra de escapismo que aplica Sylvie Verheyde en su primer largometraje, Stella, es en parte monocroma y en parte multicolor: aplica un lenguaje psicológico que juega con la cronología del ciclo escolar y las confesiones a modo de diario hablado por parte de la niña protagonista y, a su vez, aboga por una contextualización de un entorno, una zona social, una época, un entorno afectivo propio y pretendido y una lucha interna entre el valor de las cosas simples y el acto de superación inconsciente de una niña que, desde antes que le baje la regla por primera vez, lleva luchando en soledad y desde el alambre por una vida normal. Y eso no es moco de pavo.

Con tres años de retraso, Stella llega a nuestras pantallas envuelta por cierto afán de curiosidad: una película de corte indie, ópera primera de una directora francesa, con un elenco que incluye al insondable y fallecido Guillaume Depardieu, el músico-actor bohemio de la Francia actual Benjamin Biolay y la cada vez más afianzada a buenas interpretaciones Anne Benoît, pero también a una niña debutante tan gestual como espectacular como Léora Barbara, una especie de pasivo-agresiva a prueba de balas y criada en medio del tormento pero con la mirada en la oportunidad que, lejos de ser la versión modelo 2008-2011 de Amélie o una extensión en formato más plástico de LOL o la serie Skins, la protagonista vive y se la ubica en el mundo real más extremo pero menos previsible. Y precisamente de eso habla Stella (la niña y la película: un relato omnisciente en primera persona): de oportunidades. No sólo de ella consigo misma sino con abrirse a nuevos mundos: desde el intelectualoide de su única amiga (Gladys, una niña cuasi superdotada hija de inmigrantes argentinos judíos exiliados en el París de los ’70, época en la que se desarrolla el film) hasta el entorno autodestructivo de su hogar (una orgía y eterna fiesta constante), la aridez de su entorno más rural hasta sus amores vagabundos. Inmiscuirse con tal naturalidad en el micromundo de una preadolescente que comienza a tomar sus propias decisiones, a combinar su intuición casi mamada por el póker y el billar con sus primeras lecturas a Balzac o Cocteau, autocuestionarse su integridad y sus posibilidades y decidir por dónde debe ir el rumbo de su vida no e sun reto fácil. Verheyde lo consigue sin concesiones: quizás restando importancia en el guión a la narración de una historia más formal y decidir recortar nueve o diez meses de la vida de una niña de clase media-baja del París de los ’70 y entregárnosla en cartón-piedra. Magia, sencillez, realidad y una reformulación psicológica sobre los cielos e infiernos de los perfiles psicológicos más angulosos. Bravo.

Stella

+ INFO

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Director: Sylvie Verheyde

G�nero: Cine independiente / Drama preadolescente

Reparto: Léora Barbara, Anne Benoît, Benjamin Biolay, Guillaume Depardieu, Jeannick Gravelines y Johan Libéreau

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Guión: Sylvie Verheyde
Fotografía: Nicolas Gaurin

Estreno: 08.09

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Cu�ndo: NULL

Precio: NULL

Venta de entradas: www.entradas.com