23 mayo, 2013. Por

Un amigo para Frank

Jake Schreier
Un amigo para Frank o un futuro robotizado distópico por culpa, una vez más, del ser humano
Un amigo para Frank

Deshacerse de las tareas cotidianas gracias a la tecnología es una de las utopías burguesas más comunes, una de las fantasías máximas de los planes de gentrificación y, en parte, comprensibles, ya que de ese modo podríamos dedicar nuestro valioso tiempo a otras cuestiones más recreativas, lucrativas o interesantes. Pero cuando la tecnología sirve para convertir al individuo en un ser sedentario y dependiente, para monitorizar y delegar el cuidado y la atención de los enfermos, ancianos y/o niños para quitarnos de encima esas tareas de compromiso social y familiar voluntario… si esa es la función que pueden ofrecernos las nuevas tecnologías entonces la utopía se convierte en pesadilla y, lo que en principio podría parecer un cambio de paradigma provechoso, puede volverse contra nosotros mismos. Esto es, en gran parte, el argumento principal de Un amigo para Frank.

La trama se desarrolla en un futuro no muy lejano (todo sigue igual excepto por la presencia de los robots y lo que ello conlleva) en torno a la figura de Frank (Frank Langella), un retirado ladrón especializado en joyas (si es que tal especialidad es posible). Su carácter solitario, ermitaño y desaliñado preocupa a sus hijos, especialmente a Hunter, que desesperado por la dejadez de su padre e incapaz de hacerse cargo de su cuidado, le compra un robot-asistente-enfermero programado para cuidarle, acompañarle y enderezar su comportamiento. Frank, como buen anciano a la vieja usanza, rechaza la ayuda y la supuesta “compañía” que el androide le puede proporcionar; pero, más tarde, se da cuenta del potencial del mismo para llevar a cabo sus travesuras, y comienza una relación con él que se basará en el chantaje mutuo. Mientras el robot trata de mejorar la salud y calidad de vida del viejo, él le enseñará el viejo y noble oficio de robar.

Lo que podría parecer una historia ñoña que avanza hacia la redención y expiación de los pecados de Frank termina de una manera inesperada y anti-heroica, poniendo de manifiesto que mantener la esperanza en que las personas pueden cambiar es, por lo general, una idea absurda e ingenua. Y es que, si ni siquiera lo hizo por el bien de los suyos… ¿cómo se puede pensar que lo hará gracias a la ayuda de un robot? Precisamente ese es uno de los puntos fuertes de la primera película de Jake Schreier: aunque la empatía que desarrolla hacia el robot es explícitamente interesada el espectador mantiene una mínima esperanza que se ve frustrada en el último momento, cuando Frank debe resetear al robot para evitar la cárcel y se manifiesta la verdadera frialdad y egoísmo del personaje (magnífico por cierto ese plano en el que Frank ha de abrazar al robot para alcanzar el botón de apagado). Una vez más el cine nos enseña que la mayor amenaza en un futuro hipotético sigue siendo el propio ser humano, su egoísmo y su crueldad. Como dijo aquel, errare humanum est… y será.

Un amigo para Frank

+ INFO

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Director: Jake Schreier

G�nero: Ciencia-ficción

Reparto: Frank Langella, James Marsden, Liv Tyler, Susan Sarandon, Peter Sarsgaard, Jeremy Strong, Dario Barosso, Bonnie Bentley, James D. Compton, Ana Gasteyer, Kurt Grelak y otros

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Guión: Christopher D. Ford
Música: Francis Farewell Starlite
Fotografía: Matthew J. Lloyd

Estreno: 24.05

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Cu�ndo: NULL

Precio: NULL

Venta de entradas: www.entradas.com