7 agosto, 2012. Por

Prometheus

Ridley Scott
R. Scott recuerda sus vidas pasadas y compone una ensalada incoherente en la primera Prometheus
Prometheus

A Ridley Scott ya no le creo. Y lo hago porque, sinceramente, espero no llegar a finales del corriente siglo (si llego) vistiendo como si los trajes de neopreno se pudieran comprar en una especie de Décimas para Madonnas y porque, sinceramente, si estoy viajando a 80 millones de años luz espero no meterme en una cueva con linternitas de neón. No le creo porque Prometheus es el enésimo intento del director americano por regresar a la ciencia ficción por la puerta grande y lo único que consigue es llevárselo muerto, dejarnos ver tanto los culos de Charlize Theron y/o Michael Fassbender (según proceda) embutidos en unas mallas bien vistosas como los prodigiosos portentos de escenas que son estética cruzada entre el mejor Peter Jackson y el mejor Spielberg en un alarde de fuegos de artificio que estallan en ultra-mundos sólo conocidos por Scott y, por encima, seguir elevando el mito de aquellas odas históricas que han sido Alien y Blade Runner para el género invasivo, futurista y evolucionista bélico. Prometheus no es una patata del copón pero cojea, y mucho, en labores de guión, e invita al usuario medio a pensar que molaría más ver una secuela desde el más allá de Thelma & Louise (rollo Más allá de los sueños) antes de ver a uno de los creadores audiovisuales más importantes para la evolución de las superproducciones de ficción intentando rememorar cómo se hacían las cosas bien con veinte veces más presupuesto y mejores medios que en 1982. “En ocasiones para crear a veces hay que destruir”, dicen en la película. Pues Scott ha decidido crear una (bonita y perfeccionista, eso sí) ensalada de razones para reinventar su gloria ochentera para destruir todo aquello por lo que se lo glorificaba. Mola Prometheus porque nos hace odiar cosas.

El problema central es que la historia de Prometheus no hay por donde cogerla. Al menos a partir de cierto punto. Porque si el núcleo temático principal del film es (¿lo es?) intentar conocer cuál es el origen y el porqué de la humanidad, tratando de cabalgar entre el halo futurista, los guiños a la cultura popular contemporánea (como si en 2093 fuéramos a hablar de lo mismo que hablamos en 2012) y el eterno debate creacionista vs. Darwinista (cargándose ambos, por cierto), no comprendemos a qué vienen esas intervenciones confusas entre humanoides y alienígenas marca de la casa (o sea, revival a El Octavo Pasajero en versión reducida), ni a qué vienen las historias de cariño congelado entre el dueño de la empresa contratante y su hija (¿desde cuánto una empresa privada financia con un billón de dólares un viaje espacial y no el estado o la NASA? ¿tan pocas perspectivas de futuro tiene la NASA para Scott?) o a qué viene conectar el origen de la humanidad con una supuesta búsqueda autómata de la inmortalidad por parte del vejestorio contratante (rollo Las vidas posibles de Mr. Nobody), ni a qué viene hacer guiños apocalípticos a lo Armaggedon. Todo eso aderezado con diálogos más propios de Oficial o Caballero, guiños cómicos completamente innecesarios (meramente incluidos para que no se pierdan la “humanidad”) y algunos papeles supuestamente protagonistas completamente innecesarios (como el de Charlize Theron, prescindible por completo, por mucho que se esfuerce).

Apenas se salva el David de Michael Fassbender (bien merecería una película para él solo: un cruce entre los replicantes de Blade Runner, Inteligencia Artificial o el primer Terminator –el malo- pero, en esta ocasión, fanático de Lawrence de Arabia y con unas ínfulas de crecimiento como personaje que bien podrían dar para una saga multimillonaria), las tensas intervenciones monstruosas de esos seres infrahumanos dentro de los cuerpos de los humanos visitantes o la proyección que la secuela (que la habrá) de Prometheus puede llegar a darnos lo que en esta primera parte no: alguna respuesta para poder comprender el eje de la historia. Demasiadas pajas.

Prometheus

+ INFO

Nombre exposici�n: NULL

Director: Ridley Scott

G�nero: Ciencia-ficción

Reparto: Noomi Rapace, Michael Fassbender, Charlize Theron, Idris Elba, Guy Pearce, Logan Marshall-Green, Sean Harris, Rafe Spall, Emun Elliott, Benedict Wong, Kate Dickie, Patrick Wilson, Lucy Hutchinson y Giannina Facio

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Guión: Damon Lindelof y John Spaihts
Música: Marc StreitenfeldM
Fotografía: Dariusz Wolski

Estreno: 03.08

Direcci�n: NULL

Cu�ndo: NULL

Precio: NULL

Venta de entradas: www.entradas.com