7 noviembre, 2011. Por

Detrás de las paredes

Jim Sheridan
Jim Sheridan intenta con lo justo salirse del cliché de 'casa encantada' con Detrás de las paredes
Detrás de las paredes

Todo ese rollo cinematográfico de casas embrujadas, grititos adolescentes a lo Scream o Sé lo que hicisteis… y esas malas curas que, desde la mitomanía de cine clásico de terror de serie b, intentaron recuperar (fallidamente) las grandes empresas del mundo del cine mainstream a nuestros tiempos se ha quedado pobre. Jim Sheridan ha pasado de ser un dramatófilo de aúpa a finales de los ’80 y principios de los ’90 (Mi pie izquierdo, En el nombre del padre) a un buen replicador de los vienen gananciales del cine americano (Get Rich or Die Tryin’, con 50 Cent haciendo su 8 Millas particular; o Brothers, retratando los males de la Guerra de Irak en el inconsciente colectivo de la juventud americana). Como buen succionador (en el buen sentido, guarros), Sheridan ahora se ha pasado al lado oscuro: incidir en estilos, géneros y formas de hacer cine propias de las estrellas de la dirección yankee. Y ha caído en la ficción. Y ha caído en el rollo de las casas embrujadas, los asesinos en serie, los thrillers psicológicos y los personajes psicóticos. El saldo, por lo general, es bastante regulero: se nota que Sheridan aún no controla los tics y gags del género thriller de ficción terrorífico, pero precisamente por eso, por aportar materia más realista, una psicología más elemental y una vuelta de tuerca al cine de género, Detrás de las paredes salva los platos por los pelos.

La cosa pinta chunga cuando ves al peor 007 de la historia disfrazado de una especie de marido al borde de un ataque de nervios peleando contra viento y marea para tratar de reunirse en el mundo real, ese que no sabe cuál es; pero no es para tanto. La trama parece sencilla, pero no lo es: al parecer, Will Atenton acaba de dejar definitivamente su trabajo para volcarse de lleno en el cuidado de sus dos hijas y su preciosa esposa Libby en una casa recién comprada y que están reformando manualmente. Los problemas crecen, las liturgias y marcas en la casa de una vida anterior en ella despiertan sospechas en la pareja: encuentran dibujos y materiales de dos niñas que, se enteran, han sido asesinadas junto con su madre. El padrazo Will comienza a buscar pistas y se encuentra con su propio pasado, aquel que no recuerda, un nombre que le resulta cercano, y una serie de catástrofes, escondites y vueltas de tuerca al mejor estilo Scorsese en Shutter Island. Porque si hay algo que Sheridan ha procurado hacer es acercarse más al ítalo-americano que a Jim Gillespie, Wes Craven o Ronny Yu, gente que ha impregnado el género de clichés y gags reutilizados centenares de veces. No es por echar más leña al fuego, pero por mucho que Daniel Craig se empeñe en transformarse en un actor serio, que puede amar y nosotros creérnoslo, no ha nacido para ello, sino más bien para relevar a Arnold Schwarzenegger o Sylvester Stallone en una versión algo mejor hecha que la de aquellos mitos del músculo. No podemos decir lo mismo de Rachel Weisz, lo mejor de toda la película, o de las poquísimas (¿por qué?) intervenciones de Naomi Watts, dos musas de la cámara que se prestan a este ejercicio efectista, mainstream, entretenido pero algo magullado de cine thriller ficción psicológica bien resuelto pero regularmente armado.

Detrás de las paredes

+ INFO

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Director: Jim Sheridan

G�nero: Ciencia ficción

Reparto: Daniel Craig, Rachel Weisz, Naomi Watts, Marton Csokas, Elias Koteas, Jane Alexander, Rachel G. Fox, Taylor Geare, Claire Geare, Brian Murray y Mark Wilson

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Guión: David Loucka
Música: John Debney
Fotografía: Caleb Deschanel

Estreno: 04.11

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Cu�ndo: NULL

Precio: NULL

Venta de entradas: www.entradas.com