22 Agosto, 2011. Por

Super 8

J.J. Abrams
Spielberg produce el nuevo largo del creador de Lost y redimen sus filias adolescentes: Super 8
Super 8

Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor. Y aunque probablemente lo último que hubiéramos pensado al ver a Steven Spielberg con su clásica gorra de director, su buen fajo de billetes en los bolsillos y su involucración permanente en proyectos de índole masiva, es que quería redimirse de los fantasmas del pasado produciendo un ejercicio de auténtica redención ochentera, así es. La culpa la tiene el nuevo título de J.J. Abrams, otrora creador de una de las series más masivas y sincronizadas de todos los tiempos, Perdidos (Lost para los anglófilos), y director durante la pasada década de la recapitulación de sagas clásicas del cine de ficción en títulos como Misión Imposible III o Start Trek XI. En este caso, el cerebro detrás de personajes de trasfondo tan megalómano como filosófico como Jack Shephard o John Locke (no el empirista inglés del siglo XVII, sino el calvo invencible de Lost) se viste de director y guionista en solitario por primera vez en su carrera cinematográfica para hacer un viaje de retorno al pasado pero con guiños de accesibilidad y sonrisa tan televisivos como de ficción clásica de la década de los ’80, sirviendo en bandeja a Spielberg otro buen fajo de billetes a costa de recuperar el espíritu de E.T. o Cocoon pero desde la visión del adolescente todopoderoso y 2.0 que viviera, curiosamente, a finales de la década de los ’80 en los states.

Super 8. Ese es el título no sólo de la que, a buen seguro, será uno de los films más taquilleros de este año y de la confirmación de Abrams como director de renombre, de pedigrí, y de personaje-a-quien-seguirle-la-pista en la gran pantalla (en la pequeña llevamos años haciéndolo: Alias, Lost, Fringe, Undercovers…), sino también el concepto casi mecánico de una manera de hacer cine. Más allá de caer en conceptualizaciones anacrónicas del material utilizado por jóvenes y adultos en los años ’60 y ’70 (las cintas de súper 8, las road movies, el cine adolescente, las películas de zombies, la sangre vía-bote-de-ketchup, etc.), el súper 8 es el método revival que creadores artísticos de la más variada índole han escogido para lanzar ese mismo mensaje de añoranza del pasado que Abrams abandera en este su nuevo film y que Spielberg, tan avezado como romántico, afirma poniendo la pasta gansa a disposición de su equipo para que Super 8 se convierta en lo que parece que es: un bombazo en taquilla con varios nombres pre-púberes a los que seguir de cerca y una historia tan manchada de clichés que acaba sonando victoriosa en el cine de ficción comercial.

Se ha catalogado el nuevo film de Abrams como un renacer del cine de ficción fantástica de los ’80. Y podría decirse que es la definición que mejor cataloga Super 8. Orientada a finales de los ’70 en Lillan, Ohio, Abrams se dispone a narrar el experimento escolar de unos chavales de entre 10 y 14 años, aproximadamente: grabar una película de zombies con una cinta de súper 8. El experimento se les va de las manos cuando viven en primera persona el accidente de un tren que descarrila y que activa el motor de una persecuta cuasi social en su entorno más inmediato a la vez que va lanzando como dardos actividad de cine paranormal, romanticismo preadolescente, carantoñas aniñadas, superhéroes de 12 años y un guión que trata tan bien las cuestiones cómicas como la paranormalidad extraterrestre. Se nota que Abrams ha sabido lidiar muy bien en Lost aquello que durante varias temporadas se denominada “la cosa” o “el humo negro” cuando el extraterrestre a descubrir permanece casi todo el film en el anonimato, y no como en las películas y series de los ’80 donde el vicio por el sujeto elemental rompía el morbo a la primera de cambio (E.T., Cocoon, Alien, Alf), sino más bien como un híbrido fabulantástico entre Independence Day y Armaggedon con toques del cine spielbergiano de hace dos décadas, ciertos guiños al cine de serie b tan vitoreado por Tarantino y Robert Rodríguez en Planet Terror o Death Proof pero sin caer tanto en el plano exclusivamente sangriento, morboso y violento y dándole más espacio al descubrimiento de las nuevas sensaciones en un niño de poco más de 10 años que está en constante cambio y descubrimiento de sí mismo. Clichés por un tubo, sí, pero bien equilibrados y con guiños tan dulzones y amables como entretenidos para el cine de ficción de ayer hecho hoy.

Super 8

+ INFO

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Director: J.J. Abrams

Género: Ciencia ficción

Reparto: Joel Courtney, Riley Griffiths, Elle Fanning, Ryan Lee, Gabriel Basso, Zach Mills, Kyle Chandler, Ron Eldard, Noah Emmerich, David Gallagher, Glynn Turman y Amanda Michalka

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Guión: J.J. Abrams
Productor: Steven Spielberg
Música: Michael Giacchino
Fotografía: Larry Fong

Estreno: 19.08

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Venta de entradas: www.entradas.com