25 noviembre, 2016. Por

Javier Cámara

La cámara y Cámara
Javier Cámara: 'A veces apetece no ser el protagonista y ponerse a uno a observar al resto'
Javier Cámara

Todos tenemos un arma en el bolsillo para ser unos potenciales paparazzis. Pero pocos tenemos la categoría de Javier Cámara para convertir su smartphone en el catalizador de un diario de rodaje tan esteticista e icónico como el que compuso junto a Santiago Segura en Cámara Segura, un álbum de fotografías que sirven como una suerte de diario de rodaje de La Reina de España.

El libro se publica hoy a través de La Fábrica y la película también llega hoy a salas de cine de todo el país, en medio de una gran polvareda mediática que invita a pensar que esta secuela de La niña de tus ojos será uno de los taquillazos del cine español de este año.

Nosotros hablamos con Javier Cámara antes de que se vaya de viaje a Colombia a grabar Narcos y hablamos de su nueva categoría de fotógrafo pero también del nuevo contexto del cine y de la intimidad entre bambalinas, entre otras cosas.
Entrevista: Alan Queipo

Notodo: ¿Te imaginabas que esas fotos algo casuales que hacíais en el rodaje de La Reina de España se podían convertir en un libro?
Javier Cámara:
Son fotos hechas con un iPhone 6, que es la mejor cámara que puedes camuflar en un rodaje y que la gente no se entere si tú no quieres: que conste que desde aquí no hago apología a que la gente meta iPhones en los rodajes (risas). Hicimos muchas fotos, primero porque había mucho tiempo de espera entre el grueso del equipo, y luego porque era un espectáculo todo el entorno en donde hacíamos la película: decorados enormes, montones de vestuarios… Era como un estudio de cine de los años ’50 en donde se rodaban muchas películas, y era inevitable ponerse a hacer fotos y jugar un poco.

Pero nunca jamás hicimos nada, y esto te lo prometo, con el ánimo de que esto se convirtiera en un libro. Son fotos de una calidad respetable y suficiente, pero nunca pensamos ni Santiago ni yo en que esta broma podía ser un libro. Nosotros jugábamos poniéndoles filtros a las fotos con diferentes procesadores de imágenes y aplicaciones. La culpa fue más de Fernando [Trueba], que vio las fotos y le parecieron preciosas: a mí me gustaba más el blanco y negro y a Santiago el color, y Fernando decidió que había que hacer algo. Y fue él el que se lo propuso a La Fábrica. Y yo flipé, porque yo llevo años comprando libros en y de La Fábrica y es una especie de “lugar sagrado” para mí y para cualquier amante de la fotografía. Hay muchas fotos que dejamos fuera, hemos recuperado otras que habíamos borrado pero nos la habíamos mandado entre nosotros… el nivel de profesionalidad, al menos por mi parte, fue nulo (risas).
“El libro es como mirar por un agujerito y ver tanto la parte de adelante como la de atrás de un rodaje ”
NTD: ¿Ni siquiera hubo un pacto con Santiago de hacer fotos al menos para luego hacer un álbum de Facebook o para pasárosla en un grupo de WhatsApp?
Javier:
Qué va, qué va. Yo me puse a sacar fotos porque me encanta la fotografía y Santiago me secundó: estábamos en un plató en Budapest simulando que eran los estudios de cine de España donde los americanos venían a rodar películas en los años ’50 (como 55 días en Pekín, El gran circo del mundo…) y nos apeteció hacer esas fotos “de época”, aprovechando esa simulación que Fernando imprime en la película y hacerlo nosotros con fotos con un rollo muy doméstico, de uso privado en un principio.

De hecho, hay una foto de Fernando en la que salimos Santiago y yo, y creo que es la más bonita por el grano que tiene y el encuadre de nosotros entre dos leones vestidos de nuestro personaje; y ahí es donde se nos ocurrió titular Cámara Segura al libro y donde jugamos más formalmente con la posibilidad de hacerlo, pero nunca tan en serio.

NTD: Pero aunque no se hubiera transformado en un libro de este estilo, ¿había un ánimo de que las fotos que estabais haciendo trasciendan?
Javier:
No, en absoluto. Además, cuando sacas fotografías de este tipo en donde salen estrellas de cine internacionales hay que tener mucho cuidado; y además estando detrás Universal Pictures y Atresmediacine, más aún. Teníamos que tener mucho cuidado de poner fotos de rodaje porque nadie se enfade contigo. Pero de repente Antonio Resines estaba con unas pintas estupendas y nos decía que le hiciésemos una foto para luego mandársela a sus amigos, y eso fue un poco el motor de que tengamos tantas imágenes.
“A veces en un rodaje te apetece no ser el protagonista y ponerte a observar al resto ”
NTD: ¿Hasta qué punto crees que el que fueseis dos de los protagonistas de la película los que hacíais las fotos hizo que el resto del reparto se relajase más que con el foto-fija, por ejemplo?
Javier:
Totalmente. Nosotros estábamos en donde no se podía entrar: en un lugar íntimo a tres palmos del actor, al lado del director de fotografía eligiendo qué filtro o qué luz… Hay muchas fotografías que tienen ese tipo de proceso. A mí me fascina la fotografía y el retrato, me encanta la fotografía de paisaje, soy muy amante de los grandes fotógrafos a la hora de afrontar el proceso artístico. Y en el mundo del cine la trastienda es fascinante. Y tener acceso a los sitios en donde se maquillaban Penélope Cruz, J.A. Bayona, Arturo Ripstein, Mandy Patinkin, Cary Elwes… Y daban ganas de quedarse con un recuerdo de ese momento. Me gustan mucho los espejos y hacer retratos alrededor de esas trastiendas, pero nunca las hacía con un ánimo de simular ser un profesional. Y en mi caso el blanco y negro le daba un carácter atemporal. Me da la sensación de que este es más un libro de memorias que de fotografía al uso.

NTD: Ahí quería llegar, también. No sé si hay que considerarlo un diario de rodaje.
Javier: Fernando
es tan creativo que acaba convirtiéndose en el principal artífice de que sus películas se rodeen de una gran banda sonora; de un buen catálogo de fotografías; de alguien que haga un storyboard y se acabe convirtiendo en un cómic maravilloso como el que hizo Clara León en Esto no es un making of, que acaba de publicar Fulgencio Pimentel.

Él es un exquisito con todo lo que rodea el universo cinematográfico, y su motivación es primordial, y cuando nos dijo que había fotografías maravillosas que había que meter en un libro nosotros fuimos a muerte con él. A mí me sigue dando cierto pudor porque si te comparas con gente a la que admiras ya no es que te quedes a años luz, es que eres un diletante aprendiz; pero como juego y primera intentona está muy bien. Esto me incitó a comprarme una cámara Leica pequeñita para ver si me siguen dejando hacer fotos en los rodajes.
“La trastienda del mundo del cine es fascinante ”
NTD: ¿Nunca habías hecho fotos en rodajes?
Javier:
No. Siempre había coqueteado mucho con el iPhone, pero sobre todo con amigos, familiares, hijos de amigos. Luego hay actores como Víctor Clavijo o Roberto Álamo, que si los sigues en su Instagram verás que son unos fotógrafos exquisitos. Creo que si eres un amante de la belleza, el arte y la estética y estás acostumbrado a trabajar con estéticas gráficas acabas desarrollando una intuición natural, un cierto punto de vista que tiene mucho que ver con la memoria, con guardar imágenes que se quedan para ti. Y yo en este libro he hecho muchas imágenes desde un punto de vista muy personal: buscaba el momento de la intimidad del actor o el director trabajando. Me siento orgulloso de algunas fotografías. No de todas (risas).

NTD: Me mencionas a Víctor y Roberto. Me viene a la cabeza Quim Gutiérrez, que ocasionalmente hace fotografía a nivel profesional, también. No sé si tú te planteas como un futuro actor-fotógrafo a un nivel profesional, también.
Javier:
A mí me gustaría. Pero por una cuestión de necesidad, más bien. En el libro lo explico, de hecho: nuestros padres suelen decirnos, cuando tienen mal la cabeza, que guardemos todo en la memoria, pero a veces la memoria también se borra. Y ya que no tenemos esos álbumes que ocupaban tanto tiempo y tanto espacio en nuestras vidas, me gusta la idea de que haya momentos que podamos seguir guardando. Soy cero nostálgico, pero sí es cierto que cuando buscas fotografías de rodajes y cosas te da pena la falta de calidad, punto de vista y estética que tienen muchas de ellas. Yo he intentado que estos recuerdos sean lo más bonitos posibles.
“Ni Santiago ni yo pensamos que esta broma podía llegar a ser un libro ”
NTD: Antes decías que eres un amante de grandes fotógrafos. No sé si hay algunos referentes a los que has intentado emular…
Javier:
(Risas) Sí que hay algunas fotos posadas, pero hay una labor casi más de paparazzi. Hemos explorado mucho esa fotografía de los años ’50 en la que está Charlton Heston vestido de Ben-Hur con una Coca-Cola en la mano. Soy un gran amante de mi profesión, y creo que Santiago también, y nos gustan mucho esos procesos: si somos mitificadores de algo es del esfuerzo que cuesta, de los grandes equipos que hay tras las cámaras, de las siestas bajo un árbol vestido de personaje porque llevas 20 horas rodando… Esa mitificación y a la vez esa gran desmitificación que tiene ese hecho artístico en cine. Es un poco como mirar por un agujerito y poder ver la parte de adelante pero también la de atrás.

NTD: ¿Te gusta cuando en otros rodajes algún compañero o fotógrafo te robó alguna foto entre bambalinas, o eres de los que se esconde?
Javier:
No, me encanta que lo hagan. Sobre todo cuando las fotos son bonitas (risas). Hay una putada en la profesión y es que desarrollas un séptimo sentido y sabes cuándo la gente te está haciendo fotos: yo voy a un restaurante y tengo activado una especie de radar y sabes que a los cinco minutos te van a venir a saludar o que una mesa te ha hecho una foto a escondidas… A veces prefieres levantarte y hacértela bien. Me sé todo tipo de procesos de cómo la gente se acerca, a escondidas, con valentía o a hurtadillas para el hecho de la fotografía. Y en los rodajes también: tienes que ser muy consciente de dónde está la cámara y todo. Tienes que ser muy consciente de todo lo que pasa por la calle.

Por eso me gusta mucho de vez en cuando ser la otra parte, la persona que observa: a veces en un rodaje te apetece no ser el protagonista y olvidarte de eso y ponerte a observar cómo están todos, cuáles son sus intimidades y sus procesos, robar momentos de intimidad y divertimento, cosas que no tienen que ver con la película directamente pero la alimentan. Todas las series de Diane Arbus, de espectáculos o circos; la parte de Richard Avedon en paralelo a la moda; las fotos montadas de Cartier-Bresson; el esteticismo de Mapplethorpe… todo eso lo admiras aunque seas consciente que no llegarás a ese nivel nunca, ni de coña. Pero me fascinan.

NTD: ¿Habéis hecho un testeo dentro del equipo para ver qué fotos les gustaron más a vuestros compañeros?
Javier:
La Fábrica ha hecho un trabajo muy interesante, porque al principio cuando eligieron las fotos había muchas más mías que de Santiago (risas), pero luego acabamos equilibrando el reparto. No hubo ningún conflicto, no había ninguna competencia real: era un juego y una idea de Fernando y lo hacemos sobre todo por él y por la película que por nosotros. Espero que sea tomado como un divertimento y que haya fotos que sorprendan a la gente y que nos permita seguir creciendo nosotros como fotógrafos y admirando la belleza donde nos la encontremos.
“He intentado que los recuerdos del rodaje sean lo más bonitos posibles ”
NTD: Eres uno de los actores nuevos que se cuela dentro de este icónico reparto. No sé cómo te sentiste metiéndote en un trocito de historia del cine español de los últimos veinte años.
Javier:
Yo entré en contacto con la familia Trueba cuando trabajé con David en Vivir es fácil con los ojos cerrados. Cristina Huete, que es la mujer de Fernando, es la productora de las películas de la familia. Y fue a primera vista cuando rodamos aquella película en Almería: madrugábamos y anochecíamos todos juntos, veíamos el material todos los días, me sentí muy cerca de ellos, me pedían mi opinión, fui bastante escuchado. Y eso fue muy interesante para mí. Y cuando Cristina me dijo que estaba pensando en darme un personaje para La Reina de España le dije que sí inmediatamente, sin saber qué personaje ni nada: me apetecía seguir conociéndolos.

Cuando llegué ya conocía a muchos de ellos: con Santiago, con Jorge [Sanz], alguna secuencia suelta que había hecho con Penélope [Cruz] hace veinte años… Pero fue muy fácil integrarme, tanto para mí como para ellos. Hubo una especie de chisporrotazo que les dio cuando se dieron cuenta que habían pasado 18 años: este grupo está inmaculado, fue un placer verles crear cada día y tener la libertad de tener un personaje que se podía crear desde cero, sin ninguna referencia. En el mes y medio que estuve en Budapest me sentí lejos de casa pero muy arropado, como en familia, con gente que se conoce muy bien.

NTD: ¿Crees que va a ser difícil recobrar el peso e impacto que tuvo una película tan icónica como La niña de tus ojos?
Javier:
No lo sé, la verdad. Creo que ha pasado un tiempo prudencial para que la gente no tenga la necesidad de volver a ver La niña de tus ojos. Esta es una película nueva, con relación con la otra, pero en un contexto diferente, con otra historia muy distinta, no necesitas ver una película para ver la otra, aunque tengan muchos links.
“Antes había una sensación más naif, de colaborar todos para que el cine español funcione”
Digo lo del contexto porque en 1998 la gente iba más al cine, las grandes producciones tenían un público asegurado que ahora ya no tienes, ahora tienes que pelear mucho para hacerte con un hueco mediático en una cadena que no forme parte de la que produce la película… Ese tipo de cosas hacen más difícil sacarla adelante. Antes había una sensación más naif, de colaborar todos para que el cine español funcione. Ahora hay una competencia mucho más dura, además de que llamar la atención para que la gente vaya al cine es más complicado.

Pero yo creo que la película es una aventura maravillosa y que tiene de todo: es una comedia romántica, tiene países, épocas diferentes, historias desternillantes, caballos, personajes que reconoces, actores americanos, habla sobre tu país en otra época, muchos chistes privados de actores, mucho homenaje a la profesión… me parece antológica.

NTD: Te vas a Colombia a grabar Narcos. ¿Qué nos puedes contar de proyectos a futuro que tengas entre manos?
Javier:
El joven Papa se está estrenando en toda la red de Sky Channel y Canal + Francia, Italia, etc. Ha sido un éxito sin precedentes en la televisión: estoy recibiendo mensajes preciosos. Comparto reparto con Jude Law y Diane Keaton, la dirige Paolo Sorrentino y pasé seis meses muy impactantes en mi vida entre Roma, Venecia, Sudáfrica y Estados Unidos. Y ahora surgió participar en la tercera temporada en Narcos, pero de esto no te puedo contar absolutamente nada porque me capan (risas).

NTD: Estás haciendo muchas cosas fuera. No sé hasta qué punto te sientes integrado en el circuito de cine internacional, de Hollywood…
Javier:
De momento no, en absoluto. Estoy trabajando en Roma y en Colombia, no he pisado Los Angeles aun (risas). También se está por estrenar en enero una película para todos los públicos en España que produce Telecinco que se llama Es por tu bien; estrené hace poco El tiempo de los monstruos; ahora se estrena La Reina de España… Mi sitio está aquí, pero hay cosas preciosas a las que no te puedes negar y tienes que hacer un esfuerzo para estar en otros sitios. Además, uno cuando más lejos se va, se encuentra más fácil.

GALERÍA DE IMÁGENES

Javier Cámara